El CEAPE cumple 17 años y es necesario reconocer a todos quienes colaboran para comenzar a desterrar la idea de que un libro lo hace sólo un autor y reflejar, más bien, que la hechura de un libro es una labor colectiva en la que intervienen muchas personas, muchas mentes, muchas manos
Rodrigo Sánchez
El Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal (CEAPE) cumple 17 años de ser como la editorial pública mexiquense.
Fue creado el 15 de junio del año 2006, ante la cercanía del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución del año 2010. Como es de suponerse, para los festejos se propuso la edición de libros conmemorativos, sin embargo, el gobierno del Estado de México dio un paso adicional al crear la primera instancia específicamente encargada de las publicaciones oficiales de la entidad.
Lo anterior no significa que anteriormente no existieran instancias que realizaran libros.
En resumen apretado, la tradición libresca gubernamental en nuestro estado se remonta al México independiente, a los días de la primera imprenta establecida en Tlalpan por el gobernador Lorenzo de Zavala, imprenta que luego viajó a Toluca. En 1850, el gobernador Mariano Riva Palacio instaló en Toluca los Talleres Tipográficos del Instituto Literario, posteriormente trasladados a la Escuela de Artes y Oficios, mismos que durante un siglo se encargaron de las publicaciones oficiales.
En 1949, Mario Colín comenzó a impulsar las ediciones del gobierno. Entre las décadas de 1960 y 1970, las Direcciones de Prensa y Relaciones Públicas y del Patrimonio Cultural y Artístico elaboraron libros. A partir de 1987, el Instituto Mexiquense de Cultura comenzó labores de edición. Y desde el año 2006 lo hace el CEAPE.
El primer sello del CEAPE fue la Biblioteca Mexiquense del Bicentenario (BMB), bajo el cual se publicaron obras históricas que abordaron temas de independencia y revolución en territorio mexiquense, mientras que las dependencias publicaron algún título en sus respectivos ramos de la administración pública. Luego de seis años y cerca de medio millar de títulos, la BMB concluyó exitosamente en el año 2011.
En 2012 se creó el sello Fondo Editorial Estado de México (FOEM), bajo el cual se publican actualmente las obras del CEAPE, en grandes temáticas como las letras en todos los géneros literarios, incluyendo infantil y juvenil; identidad, historia, patrimonio, artes, pueblos indígenas, turismo, pensamiento crítico, entre otras. A la fecha contamos con un acervo de alrededor de 800 títulos FOEM, que hacen un acumulado de 1300 títulos de autores mexiquenses, mexicanos y de varios países de lengua española.
A este trabajo han contribuido algunos de los mejores editores, escritores, diseñadores y correctores, quienes han ofrecido su creatividad y experiencia para hacer del FOEM uno de los sellos editoriales más importantes del país.
Cinco Secretarios Técnicos han pasado por el Consejo Editorial: Alexander Naime Libién, fundador; así como Alejandro Vargas Castro, Édgar Hernández Muñoz, Agustín Gasca Pliego e Ismael Ordóñez Mancilla. A partir del año 2017 el CEAPE ha contado con dos Secretarios Ejecutivos: René Santín Villavicencio y Alfredo Barrera Baca. Este último, ex Rector de la Universidad Autónoma del Estado de México, quien actualmente dirige los esfuerzos editoriales del gobierno estatal, apoyado por un experimentado editor y secretario técnico: Cristian Reynoso Rodríguez.
Parte de la responsabilidad por la dictaminación de obras a publicar descansa en el Comité Técnico, órgano de consulta por el cual han desfilado intelectuales de la talla de Alfonso Sánchez Arteche, fundador del CEAPE; Augusto Isla Estrada, José Martínez Pichardo, Rosa Elena Ríos Jasso, Marco Aurelio Chávez Maya y Félix Suárez; este último, además, fungió como editor en jefe durante una década, durante la cual creó varias de las colecciones vigentes del FOEM. Hoy, el Comité Técnico está integrado por Alejandro Pérez Sáez, editor en jefe; Laura Zaragoza Contreras y quien esto escribe.
El arte y diseño editorial son parte fundamental de la formación de libros. Desde la fundación del CEAPE, conceptos editoriales de diversas colecciones y series surgieron de la mente creativa de Hugo Ortiz, a cuyo nombre se suman otros como el del diseñador y tipógrafo Juan Carlos Cué, así como Adriana Juárez Manríquez, hoy encargada del área de diseño. Añado nombres como los de Lucero Estrada, Esma Villegas, Angélica Sánchez, Daniel Pichardo y Rogelio González. Resalto nombres de ilustradores que con sus dibujos han dado vida a obras infantiles y juveniles: Irma Bastida Herrera, Rocío Solís Cuevas, Eligio Ortiz Santana y Arturo Castrejón El Pixel.
La parte de corrección de estilo se encarga de que los textos y su formación salgan de la imprenta sin errores. Por esa área han desfilado nombres como Laura Zúñiga Orta, Cristina Baca Zapata, Gustavo Guerrero, Ada Villanueva, Itzel Ramírez Rosas, Mariana Aguilar, Alan Malváez, Grecia Millán, Érika Medina y José Núñez Fernández. Actualmente, Elisena Menes se encarga nuevamente del área de corrección.
No están todos los nombres que deben estar —me ha faltado registrar el de compañeras y compañeros de esas y otras áreas como distribución, difusión, jurídico, administrativo, etcétera—, pero coloco el de quienes me vienen a la mente por una poderosa razón: el comenzar a desterrar la idea de que un libro lo hace sólo un autor y reflejar, más bien, que la hechura de un libro es una labor colectiva en la que intervienen muchas personas, muchas mentes, muchas manos.
Así ha sido el trabajo del CEAPE en 17 años de labor ininterrumpida: su existencia se debe a todos ellos y hoy lo celebramos. Me honro en formar parte de este equipo que ha dado vida y ha contribuido a difundir la labor de creadores con la producción de libros de altísima calidad, y con ello, fomentar el hábito de la lectura, acercar a la población la gran diversidad de títulos para todas las edades y formar un número cada vez mayor de lectores en el Estado de México y en donde estén nuestros libros.
Esa seguirá siendo la labor del Consejo Editorial y el sello FOEM. Ya iremos platicando de los libros publicados. Mientras tanto: ¡Larga vida al CEAPE!



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