Entre aulas y pistas, una docente de la UAEMéx llegará al Mundial de Campo Traviesa, tras clasificar en un campeonato nacional que marcó un punto clave en su carrera
La combinación entre la vida académica y el alto rendimiento deportivo no es común, pero tampoco imposible. Así lo demuestra María Fernanda Medina Aramburo, docente de la Licenciatura en Fisioterapia de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), quien representará a México en el Campeonato Mundial de Campo Traviesa que se celebrará el próximo 10 de enero en Estados Unidos.
Originaria de Tijuana, Baja California, Medina Aramburo obtuvo su clasificación durante el Campeonato Nacional de Campo Traviesa realizado en León, Guanajuato, competencia que fungió como evento selectivo para conformar al representativo mexicano que asistirá a la justa mundialista. El pase no llegó por casualidad, sino como resultado de un proceso competitivo exigente, donde cada segundo y cada metro recorrido marcaron la diferencia.
La atleta participó en la modalidad de dos kilómetros, una prueba corta pero intensa, caracterizada por ritmos elevados y una alta demanda física. En esta categoría, las dos primeras mujeres clasificadas integraron el relevo mixto que representará a México en el escenario internacional. Para Medina Aramburo, este resultado significó mucho más que una medalla o una posición en la tabla.
Actualmente, la universitaria egresada de la UAEMéx enfrenta el reto cotidiano de equilibrar su trabajo como docente con la preparación deportiva de alto nivel. Y es que, además de entrenar, su agenda incluye clases, acompañamiento académico y la responsabilidad de formar a nuevas generaciones de estudiantes en el área de la salud.
En sus propias palabras, la docencia se ha convertido en una etapa distinta, pero igualmente demandante. Compartir conocimientos, experiencias y valores con el estudiantado forma parte de un proceso que, según ha expresado, disfruta y del cual aprende de manera constante. Este vínculo con la universidad, además, ha sido un elemento clave en su desarrollo personal y profesional.
Con 26 años de edad, Medina Aramburo vive su primera convocatoria a la Selección Mayor de México, un llamado que, de acuerdo con su trayectoria, representa una meta largamente trabajada. No se trata de un logro inmediato, sino del resultado de años de constancia, competencias locales, procesos selectivos y una disciplina sostenida que comenzó mucho antes de este anuncio.
Desde agosto pasado, la atleta inició una pretemporada enfocada en el desarrollo de fuerza y resistencia, dos componentes esenciales para enfrentar una prueba como el campo traviesa. La preparación incluyó sesiones específicas, ajustes en cargas de entrenamiento y un seguimiento cuidadoso para llegar en condiciones óptimas a la competencia internacional.
El Campeonato Mundial de Campo Traviesa se llevará a cabo en Tallahassee, Florida, específicamente en el Parque Regional Apalachee, un escenario conocido por sus exigentes recorridos y por albergar eventos de alto nivel. Ahí, el equipo mexicano buscará una actuación destacada frente a representativos de distintas partes del mundo, en un entorno donde confluyen experiencia, juventud y diferentes estilos de competencia.
Para la UAEMéx, la participación de una de sus docentes en un evento de esta magnitud representa un reflejo del vínculo entre la formación académica y el deporte de alto rendimiento. La presencia de Medina Aramburo en la selección nacional coloca nuevamente a la universidad en el mapa del deporte competitivo, más allá de las aulas y los laboratorios.
Además, su trayectoria envía un mensaje claro a la comunidad universitaria y, en particular, a las y los jóvenes atletas que buscan abrirse camino en el deporte sin dejar de lado su preparación profesional. La experiencia demuestra que ambos ámbitos pueden coexistir, aunque no sin esfuerzo, sacrificios y una planeación cuidadosa del tiempo.
El campo traviesa, disciplina en la que competirá Medina Aramburo, exige algo más que velocidad. Requiere lectura del terreno, adaptación a condiciones cambiantes y una fortaleza mental que permita sostener el ritmo en superficies irregulares. Es, en muchos sentidos, una prueba que refleja la capacidad de resistencia y la determinación del atleta.
De cara a la competencia mundialista, la expectativa se centra en una participación sólida y representativa. Más allá de los resultados, la presencia de la docente de la UAEMéx en el Mundial de Campo Traviesa confirma que el trabajo constante, tanto en el ámbito académico como deportivo, puede abrir puertas a escenarios internacionales.
El 10 de enero, en Tallahassee, Florida, México contará con una representante que llega desde las aulas universitarias hasta la línea de salida mundialista. Una historia que combina preparación, vocación y disciplina, y que se construyó paso a paso, entre pistas, libros y jornadas de entrenamiento.






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