El Palacio Municipal de Toluca conmemoró el Día del Orgullo Gay con un gesto significativo, reconociendo y celebrando la diversidad
Rodrigo Sánchez / @RodrigoSanArce
Dos largos pendones colgaron en la fachada del Palacio Municipal de Toluca, desde el balcón central, flanqueando la puerta principal. Los pendones tenían los colores del arcoíris. Era viernes 28 de junio de este año 2024 y no había duda de que las autoridades municipales recordaban el Día del Orgullo Gay (Pride Day).
Como sabemos, el Día del Orgullo se conmemora cada 28 de junio para recordar los disturbios de Stonewall, ocurridos ese día de 1969 por manifestaciones violentas, en protesta por una redada policial en el bar Stonewall Inn, de Nueva York, constituyendo éste el catalizador del movimiento LGBT en Estados Unidos.
Ese fue el día adoptado por prácticamente todos los movimientos LGBT+ del mundo para exigir sus derechos. En México, la organización de los colectivos comenzó unos años después. En 1971 se creó el Frente de Liberación Homosexual; en 1977 surgieron los Grupo Lesbos, Lambda y Oikabeth, así como el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR), entre otros. Y en 1978 se celebró por primera vez, en la Ciudad de México, la Marcha del Orgullo Gay. A partir de ese momento, nada ni nadie pudo frenar las manifestaciones colectivas.
En Toluca, las diversas expresiones del colectivo LGBT+ celebraron por primera vez la marcha de la diversidad en junio del año 2004, es decir, 26 años después de la primera marcha, por lo que el colectivo lleva 20 años organizándose en la capital mexiquense. Ello no significa que los integrantes no hubieran participado antes. Desde hacía tiempo, muchos engrosaban las filas de las marchas realizadas en la capital del país. Lo cierto es que, poco a poco, las marchas han ido permeando en otros municipios mexiquenses (por ejemplo, en Metepec y en Tecámac se celebra el Día del Orgullo Gay desde el año 2022).
Volviendo a los colgantes del Palacio Municipal, estos tuvieron un significado más profundo: con ese gesto, el Ayuntamiento de Toluca reconoció por primera vez en su historia al colectivo LGBT+ y a la diversidad del municipio. Mejor aún, por primera vez, el colectivo LGBT+ dejó sólo de estar en las calles, cruzó una puerta que parecía infranqueable y, por unas horas, se apropió del Palacio Municipal.
Vale la pena dejar registro exacto de los grupos y representantes que estuvieron convocados al Palacio del Ayuntamiento de Toluca ese día histórico:
- Sharon Michelle Hernández Huerta, Presidenta del Colectivo Trans del Estado de México;
- Hugo Eduardo Santana, Embajador de RedDefine Estado de México, A. C.
- Patricia Mireles Sosa, Representante de Revoltosas, Colectivas Feministas de Mujeres Diversas de Toluca, A.C.
- Abigail Isabel Rodríguez Estrada, Representante del Cabildo Pro Diversidad Sexual del Estado de México, A. C. (Codisem).
- Luis Donaldo Colín Mendieta, Presidente de la Organización para la Recuperación de Valores, A. C.
- Tania Vázquez López, Presidenta de Mujeres Trans Toluca y Aliados, A. C.
- Roberto Vázquez Calvo, Presidente del Comité de Diversidad Sexual, Valle de Bravo, A. C.
- Ricardo Coyotzin Torres, Presidente de Fuera del Clóset, A. C.
- Leonardo Espinosa González, Presidente de la Red de Defensores Diversos.




Lo anterior fue posible gracias a la voluntad del Presidente Municipal, Juan Maccise, y por la iniciativa de la Directora de Desarrollo Social del municipio, Liliana Romero Medina, politóloga y administradora pública, mujer capaz y trabajadora, con mucha experiencia en diversos ámbitos profesionales.
Por supuesto se aprovechó la ocasión para organizar un evento protocolario, en el que abundaron frases como “La diversidad es la verdadera esencia de la humanidad” y “Celebramos y reconocemos la diversidad en todas sus formas”. De igual forma, se dispuso una mampara para que los asistentes pudiéramos pegar papeles recortados en forma de corazones con los diferentes colores del arcoíris (rojo = vida, naranja = salud, amarillo = luz del sol, verde = naturaleza, azul = serenidad/armonía, violeta = espíritu) y con mensajes alusivos a la fecha.
Lo más importante de todo es que, a pesar de haber sido un acto gubernamental, realizado en un recinto con aire apergaminado y que rebosa ceremoniosidad, se vivió en libertad, alegría y tranquilidad, con pleno respeto a la diversidad y con la perspectiva halagüeña de que puede comenzar a volverse costumbre.
Luego de colocar mi papel de corazón en la mampara (elegí el violeta), salí del evento con la convicción de que llegará un día en que a nadie cause asombro, ni le importe, ni se moleste, por el hecho de que las personas amen a quien quieran.






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