Clausuran obra ilegal en el Área Natural Espíritu Santo, en Atizapán de Zaragoza; responsables podrían enfrentar cargos por daños ecológicos en una de las zonas verdes más valiosas del Edomex
Como parte de las acciones para preservar el patrimonio ambiental del Estado de México, autoridades estatales clausuraron una obra irregular que se desarrollaba dentro del polígono protegido de la zona sujeta a conservación ambiental “Espíritu Santo”, en este municipio del Valle de México.
La intervención se llevó a cabo luego de una inspección técnica encabezada por personal de la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (CEPANAF), en coordinación con la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México (PROPAEM). Durante el recorrido, los especialistas confirmaron que en el sitio se realizaban actividades de remoción de suelo y construcción de una barda perimetral, sin autorización y en evidente violación a la normatividad que rige las Áreas Naturales Protegidas.
Obra dentro de un espacio legalmente resguardado
Los trabajos se localizaban en un predio cuya mayor parte (75.5%) se encuentra dentro del polígono de protección decretado desde el 11 de agosto de 1994, mediante publicación oficial del Gobierno estatal. La zona “Espíritu Santo” es reconocida por su riqueza ecológica, su valor como pulmón verde del Valle de México y su papel clave en la recarga de mantos acuíferos y conservación de biodiversidad.
Gracias al uso de herramientas de georreferenciación, mapas satelitales y evidencia fotográfica, los equipos de la Subdirección de Atención y Gestión de Áreas Naturales Protegidas de la CEPANAF documentaron el daño que ya se estaba generando y procedieron a canalizar el caso a PROPAEM para su atención inmediata.
Clausura inmediata y proceso legal en curso
Tras el análisis de la documentación presentada, la PROPAEM determinó la clausura preventiva de la obra con base en las atribuciones legales que le confiere la legislación ambiental del Estado de México. El objetivo de la clausura fue detener cualquier avance que pudiera intensificar el deterioro ambiental y evitar que los responsables continuaran alterando el entorno.
La dependencia también remitió el caso a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), a fin de iniciar las investigaciones correspondientes y, en su caso, fincar responsabilidades penales contra quien o quienes resulten responsables por daños ecológicos en una zona de alto valor ambiental.
“Estamos frente a una zona que no solo está protegida por decreto, sino que tiene un valor ambiental innegable para toda la región. El Estado de México no tolerará que se destruya su patrimonio natural”, afirmaron fuentes técnicas de la CEPANAF.
Espíritu Santo: un tesoro ecológico en riesgo
La zona “Espíritu Santo” es un refugio natural que abarca una importante extensión de bosque y vegetación de alta montaña, lo que la convierte en hábitat de numerosas especies animales y vegetales. Además de su función ecológica, el área también tiene valor recreativo y educativo para la población local y visitantes, lo que incrementa la urgencia por su protección efectiva.
En el contexto del programa Territorios Vivos, la clausura se inscribe como una acción concreta que refleja el nuevo enfoque del Gobierno del Estado de México: una política ambiental que no solo promueve la conservación, sino que actúa ante las amenazas.
Las autoridades recordaron que las áreas naturales no son baldíos disponibles para la expansión urbana ni para intereses privados. Son territorios regulados, resguardados y cuya integridad debe ser protegida por todos los niveles de gobierno y también por la ciudadanía.
Compromiso por una gestión ambiental responsable
La CEPANAF subrayó que continuará fortaleciendo la vigilancia y supervisión de todas las Áreas Naturales Protegidas de carácter estatal. Para ello, mantiene coordinación con otras instancias como PROPAEM, la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, cuerpos de seguridad y, cuando es necesario, autoridades federales como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
“Proteger un área natural no es solo cumplir con una obligación legal. Es un acto de conciencia, de respeto por las generaciones futuras y por los ecosistemas que aún sobreviven pese al crecimiento urbano”, destacó el organismo.
El Gobierno estatal también hizo un llamado a la población a denunciar cualquier actividad sospechosa o irregular dentro de las zonas protegidas, para poder actuar con oportunidad y evitar afectaciones irreversibles. Las denuncias pueden presentarse ante PROPAEM o directamente en las oficinas de la CEPANAF.
Una señal de advertencia
La clausura de esta obra representa una señal firme de advertencia para quienes pretendan apropiarse, alterar o urbanizar áreas naturales sin seguir el marco legal. En el Estado de México, aseguran las autoridades, el desarrollo no puede ir en contra de la naturaleza ni de los derechos colectivos a un ambiente sano.
La acción también refuerza el compromiso de la administración estatal por cumplir los objetivos de la Agenda 2030 en materia de sostenibilidad, así como los acuerdos locales para preservar los corredores biológicos, zonas de captación de agua y espacios verdes que todavía subsisten en zonas altamente urbanizadas como el Valle de México.
Con esta decisión, el Edomex no solo reactiva la defensa legal del territorio, sino que envía un mensaje claro: la protección ambiental ya no es decorativa, es prioritaria. Porque cada árbol derribado, cada suelo removido y cada obra no autorizada tiene un costo colectivo que tarde o temprano, toda la sociedad paga.






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