Sociólogo especializado en el análisis de procesos políticos. Docente universitario en nivel licenciatura y posgrado.
Trump amenaza, México resiste y Canadá cede. La diplomacia quedó en el olvido: la negociación ahora se hace a base de chantajes y despliegues militares
Han pasado apenas unos días desde que Donald Trump tomó protesta como presidente de los Estados Unidos y, en este breve periodo, ya ha dejado sentir su estilo de gobierno. Basado en la amenaza y la intimidación, ha emitido una gran cantidad de órdenes ejecutivas que afectan la vinculación y el intercambio comercial con sus vecinos y principales socios.
En este sentido, tanto Canadá como México han respondido con estrategias distintas, obteniendo resultados preliminares contrastantes.
Mientras el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, visitó casi de inmediato a Trump en su residencia personal para persuadirlo respecto a la imposición de aranceles unilaterales, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, actuó con mayor cautela y no se dejó llevar por las declaraciones incendiarias del estadounidense.
La respuesta al decreto arancelario promulgado por Trump en la primera semana de febrero también evidenció una diferencia estratégica entre ambos mandatarios.
Por un lado, el premier canadiense optó por responder en los mismos términos: aranceles contra aranceles. Por su parte, el gobierno mexicano tomó un camino más paciente y, si bien reconoció la estrategia arancelaria como una posibilidad, evitó una confrontación directa.
En ambos casos, el resultado de las negociaciones derivó en acuerdos temporales que mantienen en pie los tratados comerciales que han impulsado el crecimiento de las tres economías.
Aunque el desenlace ha sido satisfactorio tanto para Canadá como para México, los matices dejan entrever diferencias clave. Canadá, que se había resistido a reconocer a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas y a endurecer su frontera con Estados Unidos, terminó cediendo a ambas exigencias de Trump.
En contraste, el gobierno de México accedió a desplegar diez mil efectivos a lo largo de la frontera con Estados Unidos para dificultar las operaciones del narcotráfico —principalmente de fentanilo— y contener el flujo migratorio. Es probable que esta medida ya estuviera contemplada por la administración mexicana e incluso que Sheinbaum la haya propuesto a su homólogo estadounidense.
Esta situación deja en claro que, para Donald Trump, las relaciones internacionales no son un espacio para la diplomacia y el respeto entre naciones, sino un terreno donde la amenaza y el chantaje funcionan como estrategias de negociación.
Trudeau ya ha anunciado que no buscará la reelección al término de su mandato, dando paso a otras figuras políticas. En cambio, el periodo presidencial de Sheinbaum apenas comienza, y tendrá que lidiar con la agresiva política exterior de Trump desde la Casa Blanca. Sin duda, los próximos cuatro años representarán un desafío crucial para México y el proyecto político de la 4T.





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