Concierto universitario resignifica el vals ante jóvenes mexiquenses

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UAEMéx conmemora Día del Estudiante con concierto sinfónico

Un concierto universitario apuesta por acercar el vals a nuevas generaciones; estudiantes reinterpretan el género con propuestas propias en una jornada que mezcla tradición y creatividad

En un ambiente que combinó expectativa, curiosidad y un evidente sentido de pertenencia, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) llevó a cabo el concierto sinfónico “Valses y un poco más”, una propuesta artística que buscó acercar la música orquestal a las nuevas generaciones en el marco del Día del Estudiante.

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El Ágora de Cénide, en Ciudad Universitaria, fue el escenario donde se dieron cita estudiantes, docentes, personal administrativo y autoridades académicas. Poco a poco, el espacio se llenó de conversaciones, saludos y esa energía particular que acompaña los encuentros culturales dentro de la vida universitaria. No era un evento cualquiera: se trataba de una celebración que colocó al estudiantado en el centro, no solo como espectador, sino también como protagonista.

El programa estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica Juvenil Universitaria (OSJUAEMéx), dirigida por la maestra Hilda Saquicoray Ávila. Desde los primeros acordes, quedó claro que la intención no era únicamente interpretar piezas clásicas, sino generar un diálogo entre tradición y contemporaneidad. Y es que, aunque el vals tiene raíces en la Europa del siglo XVIII, su presencia en este concierto adquirió un matiz distinto, más cercano, incluso íntimo para quienes escuchaban.

Durante el mensaje de bienvenida, la directora de Promoción Artística, Claudia Adriana Rodríguez Guadarrama, subrayó que este tipo de actividades no solo enriquecen la oferta cultural universitaria, sino que fortalecen la convivencia y la sensibilidad artística. En sus palabras, la música sinfónica se convierte en una herramienta que conecta, que forma y que, en cierta medida, acompaña.

Además, explicó que el concepto del concierto buscó resignificar el vals como un símbolo de transformación. No solo se trató de ejecutar un género musical, sino de reinterpretarlo desde la experiencia actual de las juventudes. En ese sentido, el repertorio funcionó como un puente entre épocas, estilos y emociones.

La OSJUAEMéx, fundada en 2014, ha consolidado un perfil que combina formación académica con vocación social. Integrada por más de 40 jóvenes músicos, la agrupación no solo se presenta en escenarios universitarios, sino que también impulsa conciertos didácticos y actividades abiertas al público. Su presencia en este evento reafirmó su papel como un espacio de desarrollo artístico para estudiantes que encuentran en la música una forma de expresión y, en muchos casos, de identidad.

El repertorio incluyó piezas reconocidas como el “Vals del Gramófono”, del compositor Eugen Doga, así como selecciones de la Suite para orquesta de variedades, de Dmitri Shostakóvich. Sin embargo, uno de los elementos que marcó el concierto fue la inclusión de obras contemporáneas y arreglos realizados por estudiantes y egresados, lo que aportó un matiz fresco y cercano.

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Entre las participaciones más significativas destacó “Vals Carmesí”, composición original del estudiante Adolfo Clemente Islas. La pieza no solo captó la atención del público por su ejecución, sino también por la historia detrás de su creación. El propio autor compartió el proceso creativo, dejando ver que la música, más allá de la técnica, puede convertirse en un lenguaje para expresar emociones complejas y, al mismo tiempo, generar esperanza.

También se interpretó un arreglo de “Y el vals continúa”, obra de Anthony Hopkins, adaptado por el egresado Alberto Cisneros, así como una pieza contemporánea orquestada por Israel Jiménez Martínez, estudiante de Artes Escénicas. Estas intervenciones reflejaron la diversidad de enfoques que conviven dentro de la comunidad universitaria y la manera en que el arte se construye colectivamente.

A lo largo del concierto, la directora Hilda Saquicoray Ávila enfatizó que uno de los objetivos de la orquesta es acercar la música a las juventudes desde propuestas accesibles. No se trata de imponer un repertorio, sino de generar interés. Por ello, la agrupación ha incorporado en sus presentaciones música de cine, videojuegos y conciertos temáticos, estrategias que buscan romper la barrera que a veces separa a los jóvenes de la música sinfónica.

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El evento, además, dejó ver cómo la música puede incidir en el bienestar emocional. En un contexto donde las exigencias académicas y personales suelen acumularse, espacios como este funcionan como una pausa necesaria. Un respiro. Una oportunidad para escuchar, pero también para sentirse parte de algo más amplio.

Al cierre, autoridades universitarias reconocieron el trabajo de las y los integrantes de la orquesta, así como del equipo técnico y de la Dirección de Promoción Artística. Más allá del protocolo, el reconocimiento apuntó a un esfuerzo colectivo que permitió llevar a cabo una actividad que, aunque breve en duración, deja huella en la experiencia universitaria.

La conmemoración del Día del Estudiante, en este caso, se alejó de los formatos tradicionales y apostó por una expresión artística que conecta generaciones. La música, con su capacidad de evocar y transformar, se convirtió en el hilo conductor de una jornada que recordó que la universidad no solo forma profesionistas, sino también sensibilidades.

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Así, entre notas que resonaron en el Ágora y silencios que también dijeron mucho, la UAEMéx reafirmó el valor de la cultura como parte esencial de la vida académica. Una apuesta que, aunque discreta, sigue construyendo comunidad.

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