Desde el inicio del sexenio la disminución presupuestal en materia de cultura ha dejado a México con uno de los gastos más bajos en América Latina, por debajo de otras naciones de la región
No es un secreto, aunque las autoridades del gobierno López Obradorista tenga otros datos, que el ramo de la cultura en nuestro país ha ido reduciendo su presupuesto año con año.
Los motivos esgrimidos van desde la pandemia y el hecho de que muchos de los eventos que se realizaban de manera presencial tuvieron que ser frenados ante el riesgo de contagio, que el dinero que se quitó a la partida de la cultura sería utilizado a programas de carácter social, hasta que en realidad no se redujo el presupuesto pero que fue entregado a los artistas en directo eliminando la mediación institucional que permitía la corrupción.
Tampoco es un secreto, no obstante que en los presupuestos estatales, municipales y federales de básicamente cualquier partido no hay una cantidad considerada ya no digamos generoso sino suficiente para este ramo.
Desde el inicio del sexenio la disminución presupuestal en materia de cultura ha dejado a México con uno de los gastos más bajos en América Latina, por debajo de otras naciones de la región a decir del periódico “El País” que, en una columna firmada por Viri Ríos, exponía que nuestra nación invirtió en 2021 hasta la mitad del presupuesto que en el mismo ramo fueron encauzados en Paraguay y Panamá.
Así las cosas, el Estado de México se prepara para entrar a un gobierno de transición y es inevitable cuestionarse ¿Cuál será la política en materia de cultura durante el gobierno de la profesora Delfina Gómez?
Desde la conformación de la secretaría o de la dependencia a cargo de la promoción, gestión y divulgación de la cultura en nuestro estado hasta los eventos, recintos, formatos y recursos que ésta tendrá siguen siendo un tema pendiente.
¿Habrá continuidad? ¿En qué espacios y eventos? ¿Se eliminaran dependencias? ¿Se integrarán becas? Si se decide no dar seguimiento a formatos, apoyos, espacios, ¿Cómo se decidirá sobre cuáles?
Y sobre todo, ¿Será el primer gobierno de transición en nuestro estado una réplica del federal en materia de cultura?
De ser así, efectivamente debemos pensar en el inevitable “ajuste presupuestal” a un ramo que no es por nada pero desde mucho antes de la llegada de los gobiernos morenistas ya sabía de la austeridad republicana.
Cultura, deporte y educación parecen ser los sanfranciscos de los presupuestos y las promesas que no se cumplen.
No solo El País ha comentado el caso de las dificultades que creadores en todas las ramas de las artes y la cultura han enfrentado desde que el gobierno de la 4T asumió el cargo.
La revista “Letras Libres” en un artículo de Gerardo Ocho Sandy retrata la serie de conflictos que financieramente afronta el ramo de la cultura en México sin que se hayan cumplido ni las promesas ni los objetivos que se marcaron en el documento “El poder de la Cultura”.
Dicho texto es la base de las políticas culturales del actual gobierno, que entre otras cosas menciona la necesidad de la creación de empresas artísticas sustentables a través de créditos a los creadores así como la profesionalización de la enseñanza artística en desde el jardín de niños hasta nivel medio superior.
Dado que en campaña, jamás se habló de una sola propuesta en materia de cultura solo nos falta esperar.
Primero, a que los “ejes culturales” sean presentados por el titular de la dependencia que la hoy gobernadora electa designe.
Después, saber cuántos de ellos se cumplan.




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