De cambios generacionales

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Mario Vallejo Soriano - Soliloquios catárticos

Periodista con estudios en Lengua Inglesa y Comunicación. Titular de relaciones públicas y comunicación social de diversas dependencias gubernamentales durante más de dos décadas.

Las diferencias generacionales en la comunicación laboral pueden ocasionar fricciones, pero también oportunidades de aprendizaje mutuo

Hoy en día, en los entornos laborales actuales, la convivencia entre las distintas generaciones existentes genera un fenómeno inevitable y, al mismo tiempo, desafiante. En un espacio compartido por los llamados Baby Boomers, generación X, Millennials y la generación Z o Centennials, la dinámica laboral está impregnada de contrastes y aprendizajes.

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Aunque los investigadores no coinciden plenamente en los años que corresponden a cada generación, comparto datos retomados de la reveladora investigación “Generations at Work: Necesidades y preferencias de las cuatro generaciones más relevantes en el contexto laboral latinoamericano”, realizada por la firma internacional de consultoría Sintec.

Para Lisset Bastidas, directora de Transformación Organizacional de Sintec, las personas que pertenecen a la generación Baby Boomers nacieron entre los años 1946 y 1964, mientras que los de la generación X nacieron entre 1965 y 1979; los Millennials, de 1980 a 1996, y, finalmente, la generación Z, de 1997 al año 2011.

En este contexto, donde por primera vez pueden convivir personas pertenecientes a cuatro generaciones distintas en una oficina, este espacio se convierte en un microcosmos donde convergen las diversas formas de entender el mundo, la tecnología y las relaciones humanas, lo que genera un verdadero intercambio de ideas, pero también tensiones reales.

Ahí conviven los Baby Boomers, que valoran la estabilidad y la comunicación cara a cara, y los Centennials, que nacieron con una pantalla en la mano y poseen una extraordinaria habilidad para entender y utilizar la tecnología, con una comprensión del mundo muy diferente a la de sus antecesores.

Uno de los principales puntos de fricción entre estas generaciones es la comunicación. Como he mencionado en otras colaboraciones, los más veteranos prefieren una llamada telefónica o una reunión en persona para discutir asuntos importantes, mientras que los más jóvenes optan por un mensaje de texto, rápido y conciso, en el que no pueden faltar los emoticones o emojis.

Para las generaciones mayores, una llamada telefónica sigue siendo un acto de cortesía y atención. Es un momento en el que se dedica tiempo y esfuerzo para conectar con la otra persona de manera directa; en cambio, para muchos Millennials y Centennials, una llamada puede ser vista como una interrupción innecesaria en su día.

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Para los más jóvenes, estas diferencias en la forma de comunicarse no solo son una cuestión de preferencia personal, sino que reflejan una profunda transformación en la forma de entender la comunicación efectiva. Esta divergencia en las expectativas y hábitos de comunicación, sobre todo la escrita a través de las aplicaciones de mensajería, puede llevarnos a malentendidos.

Sin embargo, no todo es negativo. Las diferencias en la forma de trabajar y comunicarse también pueden ser una fuente de innovación y aprendizaje mutuo. Por ejemplo, los empleados más jóvenes pueden aprender de la experiencia y el conocimiento de los mayores, mientras que estos últimos pueden beneficiarse de las ideas frescas e innovadoras y del dominio tecnológico de los primeros.

Uno de los retos más grandes es encontrar un equilibrio entre estas formas de trabajar, porque la convivencia puede ser ríspida si no se fomenta y desarrolla un ambiente de adaptación, pero sobre todo, de respeto por las formas de trabajo de los demás.

El uso de las tecnologías y de los dispositivos electrónicos es un punto de encuentro (o de choque) entre generaciones. Los Baby Boomers y los de la generación X han visto cómo la tecnología ha transformado sus vidas laborales, desde la máquina de escribir hasta el correo electrónico y, después de la horrible pandemia, las videollamadas y las plataformas de trabajo en línea. Una generación a la que llamo “sándwich”.

Para los Millennials y Centennials, estas herramientas son parte de su día a día, y las dominan con mucha facilidad. Sin embargo, aunque la adaptación a nuevas tecnologías puede ser un desafío para las generaciones mayores, también es una oportunidad para demostrar su capacidad de aprender y evolucionar.

Debemos resaltar que la convivencia generacional en el trabajo no se limita solo a la tecnología o la comunicación, sino que también abarca valores y expectativas respecto a la vida laboral. Por ejemplo, de acuerdo con Bastidas, los Boomers tienden a valorar la estabilidad y la permanencia en una empresa, mientras que los Millennials y Centennials buscan mayor flexibilidad y oportunidades de crecimiento rápido.

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En este contexto, es crucial fomentar ambientes donde se valore la diversidad de pensamiento y experiencia; espacios donde las diferentes generaciones puedan interactuar, aprender y valorar las perspectivas y habilidades de los demás, sobre todo en este mundo de la inmediatez.

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