Periodista con estudios en Lengua Inglesa y Comunicación. Titular de relaciones públicas y comunicación social de diversas dependencias gubernamentales durante más de dos décadas.
Alberto Chimal, ícono de la literatura fantástica, recibe el Premio FILEM 2024 por su valiosa contribución a la cultura y las letras mexicanas
Para gusto y beneplácito de los amantes de la lectura y los libros, el sábado pasado se inauguró la décima edición de la Feria Internacional del Libro del Estado de México (FILEM), aunque, como suele suceder en la mayoría de estas ferias, las actividades iniciaron con mucha enjundia el día anterior.
Es de resaltar que este esfuerzo conjunto del Gobierno estatal, la Universidad Autónoma del Estado de México y el Ayuntamiento de Toluca ha perdurado más allá de colores y administraciones, casi siempre con muchas ganas e ímpetu por la promoción de las actividades culturales y la formación lectora.
Esta feria surge después de varios años de esfuerzos aislados e individuales: por una parte, la Feria Estatal del Libro, que organizaba el desaparecido Instituto Mexiquense de Cultura, hoy Secretaría, y por otra, la Feria Nacional de la Industria Editorial y las Artes Gráficas, que más tarde fue nombrada Feria Nacional del Libro (FENIE), desarrollada por la Universidad y apoyada por el Ayuntamiento debido a su realización en la capital mexiquense.
La primera edición de FILEM tuvo como recinto ferial la explanada de la Plaza de los Mártires, donde se montó una gran carpa para albergar las cerca de 400 actividades que se desarrollaron en ese entonces. Ahí se entregó el “Reconocimiento FILEM 2015” a tres notables promotores de la cultura: la investigadora María Teresa Jarquín Ortega y los escritores Gonzalo Pérez Gómez y Dionisio Victoria Moreno, por su contribución al patrimonio cultural del Estado de México.
Esta edición 2024 llega madura, fortalecida con la experiencia, la dedicación y, sobre todo, la perseverancia de las instituciones para cumplir el objetivo de fomentar y promover el hábito de la lectura y acercar una oferta editorial, creo, a precios más accesibles que en las librerías.
En el arranque oficial de la fiesta de los libros, se entregó el Premio FILEM 2024 al escritor toluqueño Alberto Chimal, reconocido exponente de la literatura fantástica iberoamericana, quien, durante su participación en la ceremonia, no pudo ocultar su emoción por este merecido reconocimiento.
Y es que no es para menos; ser distinguido en su propia tierra, tras haber ganado múltiples reconocimientos nacionales e internacionales, debe ser un cúmulo de emociones. Chimal se ha dedicado básicamente a escribir cuento y novela, pero también se ha ocupado de la enseñanza de la escritura creativa, el ensayo, los manuales de escritura y el cómic, sin olvidar que ha elaborado traducciones y guiones para cine.
El escritor Porfirio Hernández dice que Chimal ha escrito “una obra original dentro de la originalidad intrínseca de la literatura mexicana, para indagar sobre la naturaleza humana bajo la forma de fabulaciones y personajes aparentemente distintos al ser promedio, pero que hablan nuestro lenguaje, imaginan nuestras obsesiones y viven a través de nuestra percepción común del mundo y los mundos posibles que su obra nos señala”.
Fiel a su capacidad narrativa y su facilidad para atrapar a los públicos, en su conferencia leyó un texto escrito para la ocasión, donde repasa parte de su infancia en Toluca, su familia, su hogar (a unos pasos de la entonces Bombonera, hoy Estadio Nemesio Diez), la ciudad y sus influencias literarias, tanto clásicas como locales.
Bajo estos contextos, habló sobre la imaginación, esa que permite crear y decir otras maneras en las que el mundo podría ser, una facultad indispensable de las culturas humanas. “Una sociedad que no puede imaginar, que se priva de intentarlo o que incluso lo castiga, es una sociedad que se estanca”.
Esa imaginación permite ficciones que pueden expresar lo posible de la vida real y de todas las actividades que desarrollamos los seres humanos. Chimal dice que en el lenguaje y la imaginación está un reflejo de lo mejor que puede ser nuestra especie, de lo único que puede salvarnos en el sentido de lo que realmente importa, aquí y ahora.
“Cuento las historias que puedo contar acerca del interior de los seres humanos, del mundo en el que viven o de ambas cosas a la vez. Busco a los fantasmas que sí existen: los de la imaginación y la memoria para que salgan a ayudarnos”.
Si alguien quiere conocer más de este autor que ha trascendido más allá de nuestras fronteras, puede ir al Centro de Convenciones Edoméx, sede de la FILEM, hasta el sábado 12 de octubre, donde encontrarán algunos de sus múltiples textos y, para facilitarles la búsqueda, pueden visitar los stands del Consejo Editorial y de Tunastral. Seguramente encontrarán una muestra de esta imaginativa y creativa escritura.






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