De spots electorales y The Matrix

Publicado el

Mario Vallejo Soriano - Soliloquios catárticos

Después de la saturación de spots políticos, pocos son recordados. Mario Vallejo reflexiona sobre la relevancia atemporal de «The Matrix» a 25 años de su estreno

Mario Vallejo Soriano / @VallejoSoriano

Después de la resaca que dejó la contienda electoral, daba cuenta del número de spots que nos fumamos durante todo el proceso federal y local. De acuerdo al INE se transmitieron más de 52 millones de spots en 3 mil 734 concesionarias de radio y televisión registradas en el país.

Anuncio

Vamos a especular que, como suelen hacer los analistas políticos, de esos 52 millones de spots transmitidos, el 5 por ciento de ellos, es decir 2.6 millones, fueron una producción audiovisual (recordemos que un spot puede ser una versión y transmitirse las veces necesarias); de esas versiones a las que estuvimos expuestos ¿cuántas recordamos? ¿Con qué frases, lemas o eslóganes nos quedamos? Seguramente con muy pocos o quizá ninguna, porque solo los oímos o vimos, pero nunca les pusimos atención.

Encontrar la fórmula para que el público recuerde un spot o aún más simple, el lema o eslogan, es complicado. Recordemos que un eslogan es “una frase corta que busca representar una marca para promover la rápida identificación y memorización de sus productos y servicios por los consumidores”.

No. A pesar del molesto bombardeo, no recuerdo ningún eslogan que se me haya quedado en la memoria como aquellas tonadas de alguna canción o de los muchos eslóganes que han generado las marcas de diversos productos o servicios que se quedan en el inconsciente colectivo. Pérdida de recursos, no se cumple el objetivo de los spots.

Anuncio

Síguenos en Twitter

En este sentido, recuerdo frases recientes que seguramente ustedes también identifican y, si no es así “que el pueblo me lo demande”. Qué tal “Por su rico sabor casero. Tía Rosa”; “En la casa y en la oficina tenga siempre Vitacilina”; “Hay cosas que el dinero no puede comprar. Para todo lo demás, existe MasterCard”; “Con el cariño de siempre. Bimbo”; “Recuérdame. Gansito”; o “Cinemex. La magia del cine”.

De estos botones y otros tantos más que seguramente cada uno de nosotros recordamos, de los más antiguos hasta los presentes, yo tengo un par que me son significativos. El primero: “Entérese sin tener la vista fija”, acuñada en Núcleo Radio Mil. La segunda, que tuvo relevancia cuando los videoclubs comenzaron a robarse el público de las salas de cine: “El cine se ve (y se escucha) mejor en el cine”.

Y, porque el cine se ve mejor en el cine, en los últimos años, las cadenas cinematográficas y las múltiples cinetecas, han vuelto a proyectar películas de antaño, famosas, icónicas y hasta históricas, muchas veces musicalizadas en vivo como varias de la corriente expresionista alemán, por ejemplo Nosferatu (1922) de Friedrich Wilhelm Murnau o Metrópolis (1927) de Fritz Lang. 

En este tenor, en 2024 se celebran 25 años del estreno de la representativa película de la corriente literaria y más tarde contracultural ciberpunk, The Matrix (1999) de las hermanas (antes hermanos) Wachowski. Cinta que apareció en pleno auge de la revolución del Internet y en vísperas del nuevo milenio.

Este fin de semana pasado, me aventuré nuevamente a ver, remasterizada y en 4K, desde otro tiempo y otras perspectivas, esa película ganadora de cuatro premios Óscar y muchos otros más en los festivales cinematográficos más importantes del mundo.

Su argumento, con una intensa carga filosófica, política y social, no pierde vigencia, al contrario, como en muchas de las películas de ciencia ficción, el destino nos ha alcanzado y uno puede identificar ciertos pasajes que podríamos considerar actuales.

Imaginatio

Temas como el cuestionamiento de la verdad o de lo real, la simulación, la posverdad, la liberación mental, la inteligencia artificial y el transhumanismo que recae en los “cyborgs” (acrónimo de las palabras inglesas cybernetic organism, seres formados por materia viva y dispositivos electrónicos), siguen siendo referentes en producciones posteriores.

El legado de las hermanas Wachowski a través de The Matrix reside en su capacidad para desafiar y expandir nuestra comprensión de la realidad, la tecnología y de nosotros mismos. A 25 años de su estreno, sigue siendo una obra relevante y provocativa, un testamento al poder del cine para transformar no solo cómo vemos el mundo sino cómo lo entendemos.

Podríamos hablar intensamente de esta película, pero me refiero más a la experiencia de ver cine. Dicen que en gustos se rompen géneros. Ver los filmes en el hogar, ahora vía plataformas digitales (como sucedió en su momento con los desaparecidos videocasetes o los “devedes”) es muy cómodo, sobre todo si se cuenta con una pantalla 4K y un buen teatro en casa.

Anuncio

Sin embargo, y propósito de que el cine se ve mejor en el cine, yo prefiero ver esas joyas cinematográficas, si existe la posibilidad nuevamente, en lugares exprofeso, porque creo firmemente que es ahí donde mejor se disfruta este arte, aunque con precios que cada día son más prohibitivos.

Dicen que dijo Federico Fellini: “Un buen vino es como una buena película: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y, como ocurre con las películas, nace y renace en cada saboreador”. Ciertamente como sucede con los buenos libros, siempre existe la oportunidad de resignificarlos. Si alguna vez se sorprendieron de esta película, revivan el furor, de verdad, vale la pena y sirve que ya se olvidan de tanto spot posverdadero.

Deja un comentario

Descubre más desde Yo Soy Noticias.MX

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo