La UNESCO ha reconocido al bolero como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Cabe recordar que la lista tiene como objetivo garantizar que el Patrimonio en cuestión y los elementos propuestos como representativos por los Estados, en este caso Cuba y México, sean reconocidos en su relevancia
Mario Vallejo Soriano / @VallejoSoriano
Leí la noticia y me dispuse a escribir, no sin antes seleccionar mi lista de reproducción de boleros de antaño, porque, como alma vieja que soy, mi gusto es escuchar las versiones originales, esas que de niño atendía con el imprescindible scratch de los discos de acetato de larga duración (LPo long play).
Desempolvo en el Spotify algunas piezas emblemáticas pero después me pasé al Youtube porque ahí encontré muchos más títulos de boleros y, más allá de comenzar a escribir, me pierdo en la música, en las letras que generan, ciertamente, un ambiente bohemio, un humor característico del romance, de los recuentos de la felicidad de las parejas y de los solitarios, del desamor y el dolor. Vida, pasión y muerte.
Atiendo a las interpretaciones de Daniel Santos, Alberto Beltrán, Bienvenido Granda, Julio Jaramillo, Álvaro Carrillo, María Luisa Landín, Elvira Ríos y Olga Guillot, por mencionar algunos extraordinarios cantantes que, sin compositores como Consuelo Velázquez, María Griver, Isolina Carrillo, José Antonio Méndez, Jesús, “Chucho” Navarro, Armando Manzanero o el infaltable Agustín Lara, el bolero no sería hoy Patrimonio Cultural Inmaterial de la humanidad.
A propósito de la cantante cubana Olga Guillot, recuerdo y retomo una anécdota suya que platicó durante una entrevista concedida para la televisión de hace ya muchos años y que más o menos era así:
“Al concluir una presentación, una jovencita se acercó a mí, muy emocionada para decirme que yo cantaba muchas canciones de Luis Miguel. Entonces, con mucha paciencia, tuve que explicarle que esas canciones yo las hice famosas hace más de 40 años cuando Luis Miguel todavía no nacía”.
Es cierto, varios de los temas incluidos en la serie discográfica Romances (el primero editado en 1991), del cantante mexicano fueron canciones famosas hechas éxito por ella y por muchos otros intérpretes que hicieron época, primero en Cuba y poco más tarde en México. Aquí, debemos reconocer que, en su momento, Luis Miguel le dio un nuevo impulso al género al darlo a conocer a generaciones posteriores.
Ahora, la UNESCO ha reconocido al bolero como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Cabe recordar que la lista tiene como objetivo garantizar que el Patrimonio en cuestión y los elementos propuestos como representativos por los Estados, en este caso Cuba y México, sean reconocidos en su relevancia, así como llevar a cabo acciones de salvaguardia en conjunto con las comunidades portadoras.
En este caso, la comunidad del Bolero, en México y Cuba principalmente, son reconocidos por la composición, interpretación y la transmisión de sus conocimientos y prácticas identitarias de este género músical.
Del bolero me entusiasman esas letras líricas, las cadenciosas percusiones que se acompañan de la versátil guitarra, el bajo, pianos, alientos y su característico requinto mexicano que, en conjunto con las voces solitarias o en grupo, es una música identitaria, tanto en su país de origen, como en las naciones que lo acogieron como propio, principalmente México.
Quién no, en algún momento de enamoramiento, se ha identificado con esas letras de amor y desamor, como esa que dice: “Bésame, bésame mucho, / como si fuera esta noche / la última vez. / Bésame, bésame mucho, / que tengo miedo a perderte, / perderte después…”.
O: Angustia, / de no tenerte a ti; / tormento, / de no tener tu amor. / Angustia, / de no besarte más; / nostalgia, / de escuchar tu voz. / Nunca podré olvidar / nuestras noches junto al mar. / Contigo, / se fue toda ilusión; / la angustia, / llenó mi corazón.
Quizá cursi, meloso, ficción, drama, identidad, pero sobre todo, mucho sentimiento, Así que… ¿Cómo fue?, / no sé decirte / cómo fue, / no sé explicarme / qué pasó, / pero de ti me enamoré. / Fue una luz / que iluminó todo mi ser, / tu risa como un manantial / regó mi vida / de inquietud. /¿Fueron tus ojos / o tu boca, / fueron tus manos / o tu voz, / fue a lo mejor / la impaciencia / de tanto esperar tu llegada? / Más no sé, / no sé decirte / cómo fue, / no sé explicarme / qué pasó, pero de ti me enamoré.






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