El ¡viva México, cabrones! en los Juegos Olímpicos despierta el orgullo nacional. Explora los diversos significados de «cabrón» en la identidad mexicana; multifacético y poderoso
Mario Vallejo Soriano / @VallejoSoriano
Pues no estamos en épocas septembrinas pero en el inicio de los trigésimos terceros Juegos Olímpicos que se celebran en la Ciudad de la Luz, nos brinca la vena patriótica y expresamos nuestro sentir con sendas frases a modo.
Digamos que ¡viva México, cabrones!, es una de muchas que alberga nuestro rico bagaje lingüístico nacionalista y que utilizamos en cada ocasión pertinente como frase de guerra, de lucha, coraje, fuerza, pertenencia, identidad y, sobre todo, de mucha determinación.
Este apotegma que se fue interiorizando en el inconsciente colectivo del mexicano se le atribuye al caudillo Francisco Villa que, según la leyenda, utilizaba cada vez que comenzaba una batalla para arengar a las tropas e, incluso se dice, fue proferida por sus asesinos cuando fue identificado para luego, ser masacrado.
Sin embargo, los historiadores no recogen estos dichos, al menos no Paco Ignacio Taibo II, quien en su acuciosa investigación Pancho Villa. Una biografía narrativa, describe detalladamente la operación para asesinar al General y sentencia que al momento de acribillarlo, “algunos dirán que gritó: ‘¡Viva Villa!’”.
El escritor pormenoriza ese fatídico 20 de julio de 1923, en el actual Hidalgo del Parral, Chihuahua, hasta con el alimento matutino que tomó el Centauro del Norte. “Desayunó huevos estrellados, un chile verde con queso, frijoles, tortillas de maíz y café de olla”, pero del ¡viva México, cabrones!, nada.
En fin, más allá del origen de la popular sentencia, expresarla nos llena de orgullo, identidad y pertenencia. Estos Juegos Olímpicos, como las Copas Mundiales de Futbol, Campeonatos Mundiales de Boxeo o cualquier otra justa donde alguien represente a México, que no necesariamente sea deportiva, sin olvidar, claro, nuestro 15 de septiembre, nos exacerban la mexicanidad.
Así, de manera general significamos la frase, pero nos hemos preguntado ¿qué quiere decir “cabrón”? ¿Qué valor semántico tiene en diferentes contextos? Para nosotros los mexicas, el término “cabrón” es polisémico, es decir, tiene muchos significados y usos, al igual que otras tantas locuciones catalogadas como mexicanismos.
El Diccionario de la Real Academia Española recoge nueve acepciones, salvo la tercera que dice: “Dicho de una persona: experimentada y astuta”, las otras ocho presentan connotaciones negativas. Sin embargo, como mencioné, para los mexicanos tiene muchos más significados y, sobre todo, utilidades e intenciones.
Por su parte, el Diccionario de mexicanismos propios y compartidos de la Academia Mexicana de la Lengua, por obvias razones es más descriptivo. “Cabrón/a” se refiere a algo excelente: “Mariana tiene un coche bien cabrón” o, a una persona hábil: “Tomás es bien cabrón para las matemáticas” o, algo propio de la persona: “Joel es bien cabrón” (de manera positiva o negativa).
Mientras que el Diccionario del Español de México dice que se utiliza como una expresión dirigida a una persona con la que existe mucha confianza, familiaridad o amistad y de la misma edad de quien la usa o más joven: “¡qué gusto encontrarte, cabrón! Hace años que no nos vemos”.
De igual forma, como mencionaba tiene sus acepciones negativas, porque la podemos utilizar para describir algo difícil: “está muy cabrón que terminemos a tiempo” o, referido a alguien de mal carácter o que resulta molesto: “Aníbal está cabrón, no lo soporto” o, que algo se realiza a la fuerza, con violencia: “entraron al estadio a lo cabrón, dieron portazo”.
En tanto ser “cabrona” tiene otra connotación. Hoy en día, este último adjetivo en femenino, de tener un significado negativo (que ahora ya no es recogido por los diccionarios), con el empoderamiento de las mujeres, poco a poco va cambiando hacia un sentido muy positivo. Por otra parte, y no menos importante, es que, cuando nos enojamos intensamente, podemos decir que: “estamos encabronados”.
Lo interesante de esta palabra malsonante (grosera, pues), pero de uso cotidiano, popular y coloquial, al igual que otras como “chingar” o “madre”, se emplean indistintamente de acuerdo al contexto situacional o comunicativo. Estas palabras son tan multifacéticas, polifacéticas y versátiles, que está cabrón encasillarlas en un todo.
Regresando al ¡viva México, cabrones!, como “grito de guerra”, tal cual dice el Himno Nacional, de “venimos a ganar” o como grito solidario, de apoyo, sinónimo de “somos chingones”, no podemos dejar de espetar al aire y asumirnos mexicanos cada vez que exista la ocasión. Un sello distintivo, como muchísimos otros, de nuestra sólida identidad.







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