Del Xinantécatl y de su valor como patrimonio cultural y natural

Publicado el

Mario Vallejo Soriano - Soliloquios catárticos

Al Xinantécatl se le nombra Nevado de Toluca porque hasta hace un par de décadas, una buena parte del año se mantenía con una capa de nieve pero hoy pocas veces lo vemos enfundado en su gran traje blanco

Mario Vallejo Soriano / @VallejoSoriano

Febrero loco y marzo otro poco. Corren los aires de la temporada; sin embargo, a unos días de la llegada de la primavera, según el calendario gregoriano, el clima está cada vez más desestabilizado, los calores están a tope y muchas veces, por las noches, mucho frío.

Anuncio

Lo acostumbrado es que en marzo se sientan los aires huracanados por este valle matlazinca con los cuales se limpian los cielos y con ellos se pueda observar el majestuoso Xinantécatl. Sin embargo, muchos han sido los días donde una inmensa mancha, a veces marrón a veces gris, obstaculiza el paisaje.

Al Xinantécatl se le nombra Nevado de Toluca porque hasta hace un par de décadas, una buena parte del año se mantenía con una capa de nieve. En diciembre y enero, cuando arreciaban los fríos, las nevadas caían con fuerza, incluso hasta coronar los cerros cercanos como el mismo cerro de Tlacotepec, pero hoy pocas veces lo vemos enfundado en su gran traje blanco. El cambio climático ha hecho mella en el sitio mágico.

En eso pensaba al recorrer la Calzada al Pacífico y tomar la parte más “nueva” de amplios carriles que lleva al sur de la entidad y doblar rumbo a Sultepec carretera que, además, se ha vuelto menos peligrosa que antaño hasta llegar a la desviación hacia el ex-Parque Nacional ahora Área Natural de Protección de Flora y Fauna del Nevado de Toluca.

Anuncio

Síguenos en Twitter

Pues sí, me anduve a subir al coloso y visitar las lagunas que alberga el interior de su cráter para ver cómo andan los niveles de agua, ahora que escasea. La llegada hasta la desviación del extinto volcán se suscitó sin problema pero justo para comenzar el ascenso, los pequeños inconvenientes comenzaron cuando una buena cantidad de paisanos y muchos otros más que llegaban de diferentes partes del país, tuvieron la misma idea de visitar el coloso, entonces la subida en automóvil se tornó un poco tortuosa.

Lo malo es que parece que ahí la ley que impera es la de los comuneros que al margen de la cuota para acceder al parque, tienen el control del transporte para subir hasta el punto permitido del volcán, en camiones de redilas y camionetas, sin ningún tipo de seguridad, solo la subida, el regreso, otro tanto. Imagínense un camión de los llamados polleros en la frontera norte de nuestro país, ni más ni menos. Así la cosa.

En fin que con todo y el abuso no hubo otra opción para subir hasta donde lo permite el acceso controlado, para luego hacer una buena caminata, llegar al cráter y de ahí iniciar el descenso hasta las lagunas del Sol y de la Luna en las cuales, según Fray Bernardino de Sahagún en la Historia General de las cosas de Nueva España (CONACULTA, 2000) relata que se ofrendaban “papel, copal y petates pequeñitos”, sobre todo al dios Tláloc.

En investigaciones realizadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), algunas dadas a conocer ya hace más de una década y recopiladas en sendos libros a decir: Las aguas celestiales. Nevado de Toluca (Luna et al., 2009), Bajo el volcán. Vida y ritualidad en torno al nevado de Toluca (Vigliani y Junco, 2013) y recientemente Casa de los dioses. Nevado de Toluca: arqueología y cosmovisión de una montaña sagrada (Junco y Hernández, 2021), se conoce un poco más de la importancia que tuvo el Xinantécatl en los pueblos originarios.

En estos textos se confirma que los distintos grupos humanos del Valle de Toluca, ascendieron hasta el cráter del volcán para depositar elementos orgánicos y otros más, en las aguas de las lagunas como ofrendas a los dioses.

En las investigaciones que se llevaron a cabo en las profundidades de la laguna del Sol, arqueólogos subacuáticos encontraron restos de cerámica, barras y conos de copal, púas de maguey y un par de maderos con forma de serpientes conocidos como “cetros Tláloc”, de más de 700 años de antigüedad, mismos que fueron usados en los rituales.

Anuncio

Los sencillos materiales son el testimonio de ritos que debieron realizarse a las orillas de ambos cuerpos de agua. “El uso de púas de maguey lleva a pensar que quienes subían, probablemente un grupo de iniciados, hacían sangrar partes de su cuerpo, mientras la presencia de copal pone de manifiesto que se quemaba esta resina”.

Los ‘cetros Tláloc’ o bastones de mando también hablan del propósito ceremonial con que se ascendía al cráter del Xinantécatl, ya que pinos y encinos eran seleccionados y seccionados para elaborar estos objetos, antes de llegar a los lagos, puesto que la alta montaña se localiza por encima del límite de crecimiento arbóreo.

De estas piezas de madera se tomó una muestra para datar con más precisión la temporalidad de las ofrendas y por su asociación con el copal, que ha sido fechado hacia 1250 d.C., en el periodo posclásico tardío es posible que ambos materiales correspondan al mismo periodo.

Anuncios

Como lugar de culto, el Nevado de Toluca fue concurrido al menos desde el año 650 a 900 d.C. (periodo clásico tardío) confirmaron los arqueólogos con el hallazgo de fragmentos de cerámica, en la parte norte de la laguna del Sol, en el sitio conocido como “El mirador” que se halla en un pico del borde norte del cráter, donde también se han encontrado otras evidencias prehispánicas.

En fin, que después de una buena lectura y en el estricto sentido, el que escribe no subió al coloso para hacer una ofrenda, pero al vivir la majestuosidad del Volcán, se reflexiona sobre las acciones de los antiguos y se contrasta con el respeto y cuidado que hoy le tenemos, sobre todo aquellos que explotan el lugar sin miramientos.

Es lamentable cómo esa imagen de antaño se desdibuja poco a poco, cómo a la distancia observamos que esa franja verde de los inmensos bosques van perdiendo, literalmente, terreno y con ello el manto blanco que se traduce en acuíferos que abastecen a las poblaciones cercanas como este valle de Toluca donde hay cientos de historias que hablan del coloso, del clima y del agua que de manera natural llegaba a las casas.

En fin, somos testigos del cambio del cual somos partícipes.

One response to “Del Xinantécatl y de su valor como patrimonio cultural y natural”

  1. Avatar de Benjamin Adolfo Araujo
    Benjamin Adolfo Araujo

    Estupenda nota, estimado Mario; con una pena por la situación actual…

Deja un comentario

Descubre más desde Yo Soy Noticias.MX

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo