Un grupo criminal cobró venganza en Chalco: una niña de 12 años fue asesinada. Hoy, 10 detenidos enfrentan la justicia
La detención de diez presuntos integrantes de una célula delictiva vinculada con el asesinato de una niña de 12 años en Chalco, representa uno de los golpes más duros recientes contra el crimen organizado en la región. La menor, identificada como Dulce fue privada de la vida el pasado 11 de agosto en un ataque armado que, según las investigaciones, tenía como objetivo a un familiar involucrado en actividades de narcomenudeo.
El homicidio, ocurrido en el poblado de San Pablo Atlazalpan, conmocionó a los habitantes del municipio y reavivó el reclamo ciudadano por mayor seguridad. “Era una niña inocente, ¿cómo pueden quitarle la vida así?”, expresaron vecinos del lugar al conocerse el hecho.
Un crimen brutal con sello del narco
De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), aquel día un grupo armado irrumpió en el domicilio donde se encontraba la menor. Al no encontrar al hombre que buscaban, los agresores dispararon contra la niña y huyeron a bordo de dos vehículos y una motocicleta. Las primeras líneas de investigación apuntaron a una disputa entre grupos de narcomenudistas.
La investigación ministerial permitió identificar a los presuntos responsables gracias al análisis de videograbaciones, testimonios y operativos en campo. Un día después del crimen, el 12 de agosto, elementos de seguridad ubicaron uno de los vehículos usados en el ataque. Ahí fueron capturados Francisco “N”, alias El Bocho, y Marco Antonio “N”, alias El Búho, en posesión de narcóticos.
El operativo que desmanteló a la célula criminal
Con esta información, las autoridades federales, estatales y municipales coordinaron un operativo simultáneo el 16 de agosto en distintas zonas de Chalco. El resultado: la captura de César Jair “N”, alias El Güero, señalado como líder del grupo criminal, junto con otros ocho presuntos integrantes: Juan Carlos “N” (El Chipotles), Maximiliano “N” (El Max), Arturo “N” (Ojos de Aguacate), Felipe “N” (El Flaco), José de Jesús “N” (El Chucho), Xóchitl “N” (La Xoch) y Nancy Elizabeth “N” (La Güera).
De acuerdo con la FGJEM, El Güero habría ordenado la agresión para “alinear” a narcomenudistas que operaban fuera de su control. Un hecho que, de confirmarse, exhibe la forma en que el crimen organizado somete con violencia a comunidades enteras.
Sin rastro de la versión sobre una deuda familiar
En medio del impacto social, algunas versiones periodísticas señalaron que el crimen estaría relacionado con una supuesta deuda de la familia de la víctima. Sin embargo, la Fiscalía aclaró que, hasta el momento, no existe evidencia que sustente esa hipótesis.
Los detenidos fueron trasladados al Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Chalco, donde un juez los vinculó a proceso por homicidio calificado, con medida cautelar de prisión preventiva y un plazo de tres meses para el cierre de la investigación complementaria. Las autoridades subrayaron que, en esta etapa, los imputados deben ser considerados inocentes hasta que se dicte una sentencia condenatoria.
Un mensaje contra la impunidad, pero insuficiente para las víctimas
Para muchos, este caso evidencia la capacidad del Estado para actuar, pero también la urgencia de medidas que prevengan tragedias como esta. “No queremos más operativos después de muertos, queremos vivir sin miedo”, dijo una habitante de San Pablo Atlazalpan.
Mientras tanto, la niña Dulce se convierte en otro nombre en la lista de víctimas de la violencia que golpea al Estado de México. Su historia, marcada por la brutalidad del crimen organizado, también deja una exigencia: que la justicia llegue, no solo en este caso, sino para todas las víctimas que esperan respuestas.





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