La tranquilidad está por perderse, la marea informativa y al mismo tiempo desinformativa nos llegará de un modo a otro, igual es cierto que las campañas políticas iniciaron hace mucho sin que las normas electorales significaran algo para quienes contienden
José Javier Niño Martínez / @JosJavierNioMa1
Hoy comienzan las campañas electorales en nuestro país, lo cual significa el banderazo de salida a la apropiación partidista de los medios de comunicación, los espectaculares en las avenidas principales y las bardas de muchas calles de las ciudades y poblados de todo el país. No se diga la invasiva publicidad en redes sociales y las llamadas telefónicas a cualquier hora o los anuncios en radio y televisión. Los próximos días estaremos involucrados de distintas maneras en una disputa por el poder inédita por el número de cargos públicos pero regular en la periodicidad con que las democracias convocan a elecciones regulares.
La marea informativa y al mismo tiempo desinformativa nos llegará de un modo a otro, igual es cierto que las campañas políticas iniciaron hace mucho sin que las normas electorales significaran algo para quienes contienden, así que lo que veremos probablemente solo signifique la ampliación de narrativas que ya están presentes en el escenario público.
Es por ese inevitable tsunami que vale la pena disfrutar un momento de serenidad, no será duradero pero sin duda alguna nos brindará un espacio necesario, como cuando aguantamos la respiración antes de sumergirnos en el agua. Es pertinente este momento para reflexionar sobre temas distintos a la política si así lo deseamos, de disfrutar con la familia, con los amigos o con nuestras mascotas, de ver una película o de leer alguna novela que no hemos podido revisar por falta de tiempo.
El fin de semana y los meses subsecuentes significarán en cambio una falta de tiempo y de espacio para disfrutar de la privacidad, es el costo que tenemos que pagar a cambio de vivir en un entorno democrático en el que la ciudadanía se involucra en los comicios y en general en los temas de interés público.
Tendremos días y noches de publicidad pagada por nuestros impuestos en donde los contendientes políticos nos mostrarán los beneficios de apoyar a las respectivas candidaturas, lo bueno de sus propuestas y proyectos, lo inmaculado de candidatos y candidatas frente a la perversión e ignominia de sus contrincantes. Esto se reproducirá en cada uno de los cargos en disputa hasta que no nos quede ninguna duda para emitir nuestro voto. Si tenemos dudas habrá distintos analistas e los medios de comunicación que buscarán ampliar nuestra comprensión sobre la situación política, social o económica en la que vivimos.
Casi todo perderá matices los próximos meses y es por esa razón que si podemos disfrutar de los distintos tonos de la realidad social en este momento debemos aprovecharlo de la mejor manera ya que esta oportunidad solo la tendremos nuevamente hasta después del proceso electoral, con resultados que ojalá sean reflejo de una participación social, incluyente e informada. Todos deseamos eso para que valga la pena.




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