Sociólogo especializado en el análisis de procesos políticos. Docente universitario en nivel licenciatura y posgrado.
Entre verdades a medias y propaganda política, los aeropuertos se han convertido en trincheras ideológicas más que en obras de infraestructura funcional
Nuevamente se ha puesto de moda hablar del malogrado aeropuerto de Texcoco (NAIM), esto debido a dos factores: en primer lugar, una entrevista que se ha viralizado en redes sociales, en la que el expresidente Enrique Peña Nieto realiza una defensa del proyecto apelando a su viabilidad financiera y negando la existencia de prácticas de corrupción en la construcción; en segundo lugar, por una batalla de imágenes que presentan los vestigios del aeropuerto anegados debido a la intensidad de las lluvias, frente a evidencia fotográfica con estructuras sin inundación y en general en buen estado.
Hay que señalar que la entrevista con las declaraciones del expresidente Peña Nieto es un extracto de una investigación desarrollada a iniciativa del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), de donde se ha derivado una serie documental titulada Texcoco: la decisión del presidente, así como varios libros que documentan a profundidad el origen y declive abrupto de este proyecto de infraestructura.
Es una investigación interesante que permite contrastar diferentes puntos de vista tanto de especialistas como de funcionarios y organizaciones de la sociedad civil. Para mayor referencia, se puede tener acceso a los materiales impresos y al documental en el siguiente enlace:
https://documentales.ceey.org.mx/?_gl=1*1juoed3*_gcl_au*MjgyMzkwNzQxLjE3NTE1OTYyOTE.*_ga*MTEzMTYyODQ2OC4xNzUxNTk2Mjkw*_ga_71L0XW36Y8*czE3NTE1OTYyOTAkbzEkZzAkdDE3NTE1OTYyOTAkajYwJGwwJGgw
Respecto a la confrontación por la veracidad de las imágenes de la infraestructura inundada, es notorio que la difusión de las mismas es reflejo de la postura política de quienes las difunden, ya que mientras los partidarios de la 4T dan a conocer fotografías y videos con instalaciones rebasadas por el agua, incluso con aves nadando entre las ruinas; por otro lado, los defensores del proyecto presentan evidencia de una construcción prácticamente seca e incluso en buen estado. Sin embargo, se ha demostrado que varias de las supuestas evidencias han sido generadas por medio de inteligencia artificial y, por lo tanto, representan un engaño.
En ambos casos se hace evidente la búsqueda de controlar una narrativa acerca del desarrollo del proyecto fallido. En este sentido, vale la pena recordar que esta decisión marcó la pauta del gobierno de Andrés Manuel López Obrador en su relación con el sector empresarial y que sentó las bases de sus proyectos de infraestructura, no solo del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), sucesor del NAIM, sino también del Tren Maya y la refinería de Dos Bocas.
Hay que señalar que también estos proyectos se han visto envueltos en polémicas tanto de carácter financiero como incluso ecológico, pero sobre todo han sido cuestionados por la marcada intervención de las fuerzas armadas en su desarrollo y en su administración.
Como mencioné en el párrafo anterior, la guerra por la apropiación de la narrativa sobre el modelo de desarrollo de infraestructura nacional sigue vigente. A pesar de los años que han pasado, la sociedad mexicana parece condenada a revivir una y otra vez una disputa entre aeropuertos que tiene cuerda para rato.





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