La idea original era hacer un libro sobre patrimonio universitario, por lo que habría sido relativamente sencillo hablar de edificios, plazas, monumentos y obras de arte. No obstante, una concepción lata del patrimonio condujo a reflexionar que la Universidad significaba mucho más
Rodrigo Sánchez / @RodrigoSanArce
El pasado 3 de marzo, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) conmemoró el 195 aniversario de la fundación del Instituto Literario, primera escuela de estudios superiores de aquel Estado de México que había iniciado su vida libre y soberana, también un mes de marzo, pero de 1824.
Para sumarse al festejo, el Consejo Editorial (CEAPE) colaboró ampliamente en una coedición: el libro Esplendor Verde y Oro. 1828-2023. Arte e Historia, obra coordinada por los doctores Carlos Eduardo Barrera Díaz, rector de la Universidad, y Alfredo Barrera Baca, secretario ejecutivo del CEAPE. Sin embargo, la génesis fue complicada pues hasta ese momento —fines de 2022— no se había hecho un libro de tal naturaleza. Así que comenzó de cero.
La idea original era hacer un libro sobre patrimonio universitario, por lo que habría sido relativamente sencillo hablar de edificios, plazas, monumentos y obras de arte. No obstante, una concepción lata del patrimonio condujo a reflexionar que la Universidad significaba mucho más, de suerte que, si bien era importante la visión de historia de bronce y piedra, la UAEMéx también es ente vivo, que genera conocimiento y ofrece resultados a la comunidad.
Se pensó así en un legado para docentes, alumnos, trabajadores y directivos, tanto los de hoy como los futuros; un legado visual en el que se pudiera apreciar en toda su magnitud aquello que se narra, con fotografías e imágenes de todas las épocas y formatos, conteniendo los mayores tesoros posibles con los que cuenta la UAEMéx a lo largo y ancho del territorio mexiquense.
Se planteó una estructura en tres ejes: la primera, “La casa verde y oro”, da cuenta de los orígenes del Instituto Literario en la Casa de Piedras Miyeras de Tlalpan —hoy desaparecida— y en la Casa del Beaterio, hoy Edificio Central de Rectoría en Toluca; el nacimiento de espacios fuera del Instituto, como la preparatoria en Texcoco, pero especialmente en Toluca: la prepa 1 Adolfo López Mateos y sus campos deportivos; la Ciudad Universitaria en el Cerro de Coatepec, con todas sus facultades, centros de investigación y el estadio universitario; el Campus Colón, con escuelas entre el Paseo del mismo nombre y la calle Jesús Carranza; los Campus El Cerrillo, al norte, y San Antonio Buenavista, hacia el sur; así como edificios de gestión académica.
Mención aparte merecen los centros universitarios y unidades académicas profesionales que reflejan la expansión territorial que ha tenido la Universidad desde inicios de la década de 1980, logrando mayor cobertura: Temascaltepec, Zumpango, Valle de México (Atizapán de Zaragoza), Ecatepec, Tenancingo, Nezahualcóyotl, Tianguistenco, Chimalhuacán y Tlalnepantla.
El segundo eje es “Cultivo de la razón”. En principio da cuenta de la evolución académica —docencia, investigación y difusión de la cultura— de la UAEMéx en todos sus niveles —medio superior, profesional universitario, licenciatura, posgrados—. Habla del Edificio Histórico de Rectoría y sus recintos, desde que en 1956 el Instituto Científico y Literario Autónomo (ICLA) se transformó en la actual Universidad; así como de otros espacios que generan conocimiento y retribuyen beneficios a la sociedad, como los Institutos y Centros de Investigación en diferentes disciplinas científicas y tecnológicas.
El tercer eje, “Espíritu Universitario”, rememora símbolos y valores que son parte de la memoria institutense y universitaria. Los monumentos al maestro, a la Autonomía, a López Mateos, Zúñiga, Altamirano, Juárez y Sor Juana; centros culturales: “Luis Mario Schneider” —Malinalco—, Casa de las Diligencias y Capilla Exenta; museos: de Historia Natural “Manuel M. Villada”, de Historia “José María Morelos” y “Leopoldo Flores”; galerías: “Fernando Cano” y “Délfica”; Pinacoteca “Los Autonomistas”; teatros: “Los Jaguares”, de Cámara “Esvón Gamaliel” e Isabelino “Antonio Hernández Zimbrón”.
Para mayor complejidad, el libro contiene entremeses en los que se muestra parte del acervo artístico universitario, como diversas colecciones de grabados novohispanos de los siglos XVII al XIX; pinturas de la Academia de San Carlos; pinturas y vitrales de Leopoldo Flores; esculturas de Fernando Cano; así como murales y arte moderno de artistas mexicanos y mexiquenses.
Las imágenes fueron obtenidas de varios acervos del gobierno estatal, de la Universidad y de fotógrafos profesionales. Sobresalen fotografías de todas las épocas y tamaños, luciendo muchas de ellas a doble página o en spread. Tal vez la mayor innovación son las extraordinarias fotos captadas con drones, las cuales muestran una Universidad como nunca antes la habíamos contemplado.
La elaboración de textos fue labor colectiva en la que participamos 25 escritores de la Universidad y el CEAPE, incluyendo a los coordinadores del libro, a Carlos Alfonso Ledesma, Cronista Universitario y a quien esto escribe. Permítanme hablar de mis aportaciones, con textos enfocados a reconstruir la evolución histórica de los espacios universitarios para lo cual me basé en las crónicas de Inocente Peñaloza García, primer Cronista de nuestra Alma Mater, así como en escritos de otros compañeros del Colegio de Cronistas.
Tuve oportunidad de realizar textos correspondientes a la historia del edificio de Rectoría. “Beaterio e Instituto Literario” habla de la evolución del inmueble que data de principios del siglo XVIII, lo que lo convierte en uno de los más antiguos de Toluca y el cual, en 1834, recibió al Instituto Literario; hago un recorrido por los siglos XIX y XX y concluyo con la desaparición del ICLA en 1956. A su vez, el texto “Edificio Histórico de Rectoría”, inicia con la creación de la Universidad en 1956 y abarca hasta nuestros días, en pleno siglo XXI.
Complementé los anteriores textos con otros que dan cuenta de la evolución de múltiples espacios internos de la Rectoría y que tienen historia propia: el Aula Magna; las Salas de Rectores, “Ignacio Manuel Altamirano”, “Horacio Zúñiga Anaya” y “Lic. Benito Juárez García”; el Árbol de la Mora; el Observatorio Meteorológico “Mariano Bárcena”; el Teatro de Cámara “Esvón Gamaliel”; los Monumentos “Juventud y Plenitud. A los Maestros del ICLEM”, a la “Autonomía Universitaria” y al “Lic. Adolfo López Mateos” —la famosa “Cabeza de López Mateos” en la Ciudad Universitaria—, así como los de las estatuas que corresponden a Altamirano, Zúñiga, Juárez y Sor Juana.
Así mismo, escribí sobre la evolución del pensamiento humanístico en la Universidad, desde el origen del Instituto Literario hasta la creación de la Facultad de Humanidades en Ciudad Universitaria. De la mal llamada Capilla Exenta, sacristía del antiguo convento franciscano de Nuestra Señora de la Asunción, enclavada en la plaza Fray Andrés de Castro. Colaboré en la redacción de pies de foto, trabajo harto complicado pues, al tiempo de explicar las imágenes, se debe hacer un gran esfuerzo de síntesis. Cabe resaltar que alguna que otra imagen salió del Archivo de Alfonso Sánchez García, “Profesor Mosquito”, mi padre, quien fuera primer cronista de Toluca.
El libro Esplendor Verde y Oro. 1828-2023. Arte e Historia, se puede adquirir en librerías de la UAEMéx y en las librerías Castálida.






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