Festivales y conciertos: El alto costo de la diversión

Publicado el

José Antonio Martínez "El H" - Hilo rojo

Los festivales privados en México tienen costos exorbitantes, desde la compra de boletos hasta alimentos y transporte, los altos costos muestran la necesidad de cambios en la industria de entretenimiento

José Antonio “H” Martínez / @Marginaldo_Mtz

Con la reciente marejada de festivales de la iniciativa privada que acontecieron en días pasados y los que se han anunciado en nuestro país me asaltó una duda: ¿Cuánto le cuesta a alguien asistir a uno o varios de estos eventos? y de ese cuestionamiento, surge la colaboración de esta semana.

Anuncio

Para empezar habría que hablar de la compra de entradas, algo nada fácil ante la gran demanda de las mismas, demanda que no solo limita las posibilidades de acceder a estas sino que también incide en el precio en el que lograremos adquirirlas ya que, como sabemos, los costos aumentan de manera exorbitante y me atrevería a decir hasta ridícula, conforme cambian las fases de venta.

Y es que de inicio, si uno quisiera hacerse de accesos en fase 1, (de la preventa no hablaremos, porque a esa solo tiene acceso una parte de la población) normalmente lo que se encuentran son abonos, que pueden ir desde los $2,500 como en el caso del Vive Latino, $3,970 pesos en Pa’l Norte y hasta los $4,700 pesos para el Axe Ceremonia, esto para las entradas generales, pues en el caso de los VIP’s, Platinos, Dorados, Experiencia y demás clasificaciones que indiquen exclusividad o cierto estatus y privilegios, las cifras se vuelven más escandalosas.

Solo será hasta la segunda, tercera y hasta cuarta fase que los consumidores logran ingresar a la fila para la adquisición de boletos por día, evidentemente a precios más altos conforme avancen las etapas y de acuerdo a lo que vaya quedando en taquilla, que muy probablemente ya no serán del tipo general, por lo que se pueden llegar a desembolsar más de 12 mil pesos en la zona más exclusiva y con los mayores privilegios de alguno de estos conciertos.

Anuncio

Síguenos en Twitter

Pero esto es solo una parte de la inversión que representa asistir a un festival ya que también habría que hablar de gastos de transportación y, en su caso, de estacionamiento. Así, quien viaja en transporte público no erogará grandes cantidades para llegar al foro sede del show; sin embargo, y debido a los horarios en la programación, quien decide quedarse hasta el final tendrá que recurrir a los taxis o las plataformas como Uber y Didi, que en todos los casos, tendrán tarifas exorbitantes.

Y qué decir de los casos en los que hay que trasladarse a otro punto del país o del planeta, lo que implica boletos de avión, autobús o de alguno de los tours que se organizan y que a pesar de nos ser tan gravosos, sí acaban siendo montos significativos, sobre todo si tenemos en cuenta que también hay que agregar hospedaje y alimentación.

La lista de gastos continúa, ya que una vez en el lugar es inevitable que después de horas de caminar y exponerse al sol, el hambre y la sed ataquen y por ende se deba consumir algo de lo que ahí se vende, por cierto, a costos absurdos (y que en buena medida motivó la cabilación que aquí nos reúne) y que fue de lo que muchos de los asistentes a VL, Axe Ceremonia y en menor medida, Pa’l Norte, se quejaron.

Anuncio

Para muestra algunos botones: en el caso del Vive Latino, pensando en algo “sustancioso”, lo más barato que se encontraba era una orden de tacos de canasta por $120 o bien $290 por una hamburguesa. Para pasarse el bocado y no ahogarse, además de mitigar la sed, los vasos de cerveza doble valían $180 y $190, según la marca. Si hablamos de Axe Ceremonia, los costes no varían mucho: $140 a $170 pesos y en lo que a Pa’l Norte respecta, se registraron montos de $130 a $170 pesos.

Si bien es cierto, como afirman algunos de los asistentes a estos espectáculos se va a ver y escuchar las propuestas que conforman el line up, como ya mencionamos líneas atrás, es inevitable comer o hidratarse y ante la imposibilidad de ingresar con víveres, se tiene que gastar.

Así pues, considerando solo aspectos como tickets, transportación, alimentos y bebidas, podemos decir, a ojo de buen cubero, que asistir a un evento como los antes mencionados representa una inversión mínima de aproximadamente $5,000 siempre y cuando ocurran en nuestro lugar de origen o cerca de él, porque de lo contrario las cifras pueden llegar a $ 10,000 y hasta $ 20,000.

Es verdad que cada quien decide cómo gasta su dinero o cómo se “endroga” pero también lo es que los costos que manejan las grandes empresas han dejado de ser justos y acordes a lo que se compra y que se volverán más injustos en la medida que lo permitamos.

En ese sentido, podemos decir que tenemos dos opciones: o hacemos algo al respecto o esperamos a que ante la incosteabilidad las empresas recapaciten y ajusten sus tabuladores.

Aunque pensándolo bien, tenemos una tercera posibilidad, asistir a los eventos públicos de acceso libre que, como ya hemos escrito en ocasiones anteriores, se encuentran en riesgo debido al recorte presupuestal y la poca convocatoria y bien dice el dicho “nadie sabe lo que tiene, hasta que lo ve perdido”.

Deja un comentario

Descubre más desde Yo Soy Noticias.MX

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo