El ahora Frente Amplio por México anunció su mecanismo de selección de candidatura para la Presidencia, misma que estará definida en septiembre y por lo que se ve es una copia del proceso de Morena, errores cometidos en 2023 que se repiten para 2024
Después de denunciar que el Partido Morena estaba realizando actos anticipados de campaña con su proceso de selección de la Coordinación de Defensa de la Transformación y ver que el Instituto Nacional electora (INE) no hizo nada, los partidos de la oposición se han decidido, como lo hicieron en el Estado de México, copiar la estrategia y hacer “lo mismo pero diferente”.
Parece que la experiencia no le sirve de nada a los partidos de oposición quienes decidieron que copiarán el modelo que determinó Morena para buscar a su candidato presidencial y tenerlo listo para la contienda desde el próximo mes de septiembre.
El primer punto fue cambiar el nombre de Alianza por México a Frente Amplio por México, que dice lo mismo y nada; no define ni abraza un concepto, una idea o objetivo y ya desde ahí arranca mal; no hay un vinculo emocional de la gente hacia la propuesta pero ese no es su problema mayor.
Una vez que definieron que el Frente Amplio sería la “marca oficial” establecieron reglas para definir a quien será el abanderado o abanderada para la contienda por la Presidencia de la República contra Morena y el mecanismo resultó ser una copia estilizada de lo que ya está haciendo el partido en el poder pero en tres etapas.
La primera arranca el próximo 4 de julio con el registro de los aspirantes a la candidatura presidencial; cada uno de ellos deberán conseguir un mínimo de 150 mil firmas electrónicas como muestra del respaldo de militantes, simpatizantes e integrantes de la sociedad civil.
Una vez revisado que se haya cumplido con el requisito de las firmas, se realizará un “gran foro público” y los perfiles serán sometidos a estudios de opinión pública; esto traducido a palabras sencillas es que será el momento de exposición de los aspirantes y serán seleccionados a través de encuestas. Solo pasarán a la tercera y última y etapa tres aspirantes.
Los contendientes que lleguen a la tercera etapa participarán en cinco foros regionales en los que podrán debatir y exponer sus ideas para que, posteriormente, vengan nuevos estudios de opinión pública (es decir, encuestas) y una consulta ciudadana a quienes se registraron en la primera etapa (las firmas); los resultados finales de ambos ejercicios determinarán quien será “responsable nacional de la construcción del Frente Amplio por México”.
Más allá de la evidente copia del modelo que está implementando Morena en su propio proceso de selección para la Coordinación de la Defensa de la Transformación, y de que la oposición va siguiendo el ritmo que está imponiendo el partido del Presidente; tal parece que no aprendió nada de lo que se vivió en el Estado de México y están dispuestos a cometer los mismos errores.

Recordemos un poco lo que pasó en el proceso electoral mexiquense. Primero los partidos tardaron en ponerse de acuerdo sobre cómo irían en alianza y cuáles serían las condiciones para, incluso, presentar una propuesta de gobierno de coalición; en este proceso, cada uno llevaba sus propios procesos internos para determinar quiénes serían sus propuestas para candidatos.
PAN y PRD no tuvieron mayor inconveniente, de manera natural Enrique Vargas del Villar y Omar Ortega Álvarez, respectivamente, eran las propuestas de cada uno de sus partidos para encabezar la alianza pero una interpretación respecto a la equidad de género en las contiendas por parte del INE, los dejó prácticamente fuera al obligar a postular a una mujer.
Eso llevó la candidatura a los terrenos del PRI, inicialmente parecía que habría contienda entre Ana Lilia Herrera Anzaldo y Alejandra del Moral Vela; no hubo tal. El PRI impuso una decisión de partido a favor de Alejandra y, pese a los constantes señalamientos de que no se correría al ritmo de Morena que ya había definido a Delfina Gómez Álvarez como su candidata, la alianza se apresuró a nombrar a su abanderada.
El PRI copió el modelo, Alejandra del Moral fue nombrada Coordinadora de la Defensa del Estado de México y comenzó a operar lo que sería su campaña para la gubernatura mexiquense, con el resultado que ya todos conocemos.
Entre las cosas que destacaron del proceso en el Estado de México es el bajo nivel de participación, apenas 50 por ciento; esto se derivó de que los votantes consideraron que no había gran diferencia entre una y otra de las candidatas; ese error de percepción se construyó desde el momento en el que se siguió el miso procedimiento y se usaron nomenclaturas similares.
Ahora los partidos de oposición van por el mismo camino que los llevó a la derrota el pasado 4 de junio: configuran un proceso de selección que los equipara con el partido con el que competirán pero también lo hacen en los tiempos y ritmos que les están imponiendo, con esto prácticamente demuestran que no tienen el control de la elección en ningún sentido.
Siendo realistas, las posibilidades de poder arrebatarle la Presidencia a Morena son muy pocas, el anuncio de Xóchitl Gálvez de no contender por la Ciudad de México sino por la máxima magistratura del país parece darle nuevos bríos a las opciones del ahora Frente Amplio pero no promete mucho más.
Otro problema que enfrentará la oposición es que el PRI no llega en su mejor forma e incluso con una notoria y sensible fractura con uno de sus grupos más fuertes que es el del Estado de México. Las acciones de las últimas semanas por parte de Alejandro Moreno y el evidente distanciamiento con el gobernador Alfredo del Mazo y la excandidata hacen pensar que el priísmo nacional no puede presumir contar con el apoyo del bastión mexiquense y eso lo deja en una posición endeble ante panistas y perredistas.
Habrá que ver cómo se va configurando y avanzando el proceso de selección de la oposición pero la película parece ser un remake de la elección mexiquense y por lo tanto esperar resultados diferentes sería una completa locura. Morena avanza y lleva el paso, la oposición sigue el ritmo e intenta adelantar pero no parece que sepa como para qué o hacia dónde y ante el desconcierto, vuelve a cometer las mismas fallas.



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