El IEEM abrió un espacio donde activistas expusieron cómo la discriminación sigue frenando el acceso real de personas LGBTTTIQA+ a la vida pública del país
El Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) llevó a cabo el taller virtual Ciudadanía Diversa: Derechos político-electorales de las personas LGBTTTIQA+, un espacio diseñado para analizar, con mirada crítica y colectiva, los retos que aún enfrenta esta comunidad para ejercer plenamente sus derechos en la vida pública del país. A la jornada se sumaron personas de organizaciones civiles y activismos de Estado de México, Puebla, Zacatecas, San Luis Potosí, Chiapas, Colima y Tamaulipas.
La actividad estuvo dirigida por Ricardo Coyotzin Torres, presidente de la Asociación Fuera del Closet, quien condujo dos sesiones: una teórica, enfocada en explicar el marco conceptual y jurídico de los derechos político-electorales, y otra práctica, en la que las y los asistentes intercambiaron experiencias, preocupaciones y rutas de acción. Desde el inicio, el enfoque fue claro: no se trataba solo de revisar normas, sino de abrir un diálogo honesto sobre las barreras cotidianas que enfrenta la diversidad sexual cuando decide involucrarse en asuntos públicos.
Durante la primera sesión, Coyotzin Torres subrayó un mensaje que resonó entre las y los participantes: los derechos político-electorales de las personas LGBTTTIQA+ van mucho más allá de votar o ser votadas. Involucran, dijo, la posibilidad de participar en la vida pública sin miedo, sin prejuicios y sin la carga constante de la discriminación. Y es que, según explicó, la exclusión no siempre se manifiesta de forma evidente; en muchas ocasiones se asoma a través de gestos, silencios o discursos que buscan minimizar la presencia de quienes forman parte de la diversidad sexual.
El taller también puso sobre la mesa un aspecto que suele pasar desapercibido: la forma en que la discriminación desalienta la participación política. Coyotzin Torres señaló que, al expresar opiniones o aspirar a un cargo público, muchas personas enfrentan agresiones que pueden ir desde descalificaciones simbólicas hasta ataques físicos o digitales. Estos episodios, además de vulnerar su seguridad, generan un efecto inhibidor que limita su deseo de involucrarse activamente en la vida democrática.
El ponente enfatizó que construir espacios libres de rechazo es una responsabilidad que recae en el Estado y en las instituciones electorales. La democracia, planteó, solo puede fortalecerse cuando todas las personas pueden opinar, competir y organizarse sin temor a represalias. La idea fue insistente y clara: sin inclusión real, la igualdad queda incompleta y la ciudadanía se vuelve una promesa incumplida.
Otro punto que generó reflexión colectiva fue el relacionado con los obstáculos que impiden que la representación política de la comunidad LGBTTTIQA+ sea auténtica. Prácticas como la simulación de candidaturas, la invisibilización de perfiles diversos dentro de los partidos y decisiones internas basadas en prejuicios siguen dificultando el acceso a espacios de decisión. Coyotzin Torres mencionó que, aunque en los últimos años ha habido avances en materia de inclusión, aún persisten mecanismos que limitan la participación de las personas de la diversidad sexual de manera sutil, pero efectiva.
En este sentido, habló de la urgencia de que los partidos políticos adopten mecanismos claros y verificables para garantizar que las candidaturas destinadas a grupos de atención prioritaria no se utilicen de forma meramente decorativa. Destacó que, más que asignar posiciones, lo imprescindible es abrir camino a liderazgos reales, con agendas propias y con una comprensión directa de las problemáticas que vive esta población.
La segunda sesión del taller se concentró en la práctica. Las y los asistentes participaron en una dinámica que permitió compartir vivencias y analizar cómo las agresiones, la falta de reconocimiento o la ausencia de apoyos institucionales impactan en la construcción de ciudadanía. Algunas personas relataron experiencias locales donde sus intentos de participar en procesos civiles encontraron resistencias; otras expusieron acciones que sus comunidades ya han impulsado para abrir espacios de diálogo y visibilidad.
A partir de estos testimonios, se generaron propuestas para enfrentar los desafíos que cada entidad presenta. Las ideas incluyeron desde fortalecer las campañas de educación cívica adaptadas a la diversidad sexual, hasta impulsar observatorios ciudadanos que vigilen el cumplimiento de acciones afirmativas en los procesos electorales. También se planteó promover capacitaciones permanentes para funcionariado electoral y partidista, de modo que las decisiones institucionales incorporen perspectivas libres de prejuicio.
El IEEM señaló que este tipo de ejercicios permite visibilizar avances, pero también reconocer que aún existen brechas significativas. Y la verdad es que los testimonios compartidos evidenciaron la necesidad de mantener espacios de formación y reflexión que no solo informen, sino que ayuden a construir redes entre quienes buscan ejercer sus derechos sin restricciones.
Al cierre del taller, las personas participantes coincidieron en que la construcción de una ciudadanía plena requiere no solo de leyes incluyentes, sino de condiciones reales para ejercerlas. Concluyeron que la colaboración entre instituciones y sociedad civil es fundamental para que las propuestas generadas puedan traducirse en acciones concretas, especialmente en contextos donde la discriminación sigue siendo un obstáculo para la igualdad político-electoral.
El IEEM reiteró su compromiso de seguir impulsando actividades que fortalezcan la participación de la comunidad LGBTTTIQA+ y que contribuyan a consolidar entornos más respetuosos, diversos y democráticos en todo el país.





Deja un comentario