La violencia política contra mujeres persiste en Edoméx; autoridades advierten riesgos crecientes en espacios digitales y desde el IEEM llaman a frenar agresiones que limitan la democracia
En un contexto donde la participación política de las mujeres ha ganado terreno, pero aún enfrenta resistencias, autoridades electorales y especialistas coincidieron, desde el IEEM, en la necesidad de fortalecer las acciones institucionales para prevenir y atender la violencia política en razón de género.
Durante la conferencia “Participar sin miedo: acciones para la atención de la violencia política contra las mujeres en razón de género”, realizada en el auditorio del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), se expusieron algunos de los principales desafíos que persisten en este ámbito. El encuentro formó parte de las actividades del Observatorio de Participación Política de las Mujeres del Estado de México (OPPMEM).
La ponencia estuvo a cargo de Aidé Macedo Barceinas, titular de la Defensoría Pública Especializada en la Atención de Asuntos de Violencia Política por Razón de Género del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), quien delineó un panorama que, si bien muestra avances, también deja ver tensiones que no terminan de resolverse.
En el mensaje de bienvenida, la consejera presidenta del IEEM, Amalia Pulido Gómez, puso sobre la mesa un punto central: la democracia no puede consolidarse si la participación de las mujeres ocurre en condiciones de riesgo. Señaló que corresponde a las instituciones generar entornos seguros para que puedan contender por cargos públicos y ejercerlos sin amenazas.
Acompañada por la magistrada presidenta del Tribunal Electoral del Estado de México (TEEM), Arlen Siu Jaime Merlos, y por la secretaria de las Mujeres del gobierno estatal, María Esther Rodríguez Hernández, Pulido Gómez insistió en que la violencia política de género no es un problema aislado. Se trata, dijo, de un fenómeno que impacta directamente en la calidad de la representación y en la confianza ciudadana.
Y es que, más allá de los avances normativos, la experiencia cotidiana de muchas mujeres en la política sigue marcada por obstáculos persistentes. En su intervención, Macedo Barceinas detalló que, aunque cada vez más mujeres acceden a cargos públicos, enfrentan exclusión en la toma de decisiones, descalificaciones constantes y, en algunos casos, agresiones que escalan a lo psicológico, simbólico o físico.
La especialista subrayó que estos actos no solo vulneran derechos individuales. También tienen efectos más amplios: limitan el ejercicio pleno de la democracia. Cuando una mujer es silenciada o desplazada, lo que se restringe no es solo una voz, sino la posibilidad de construir una representación más diversa.
Uno de los puntos que generó mayor atención fue el papel de los entornos digitales. Las redes sociales, explicó, se han convertido en un espacio donde se concentran ataques, amenazas e insultos dirigidos a mujeres que participan en la vida pública. En algunos casos, la presión llega a tal nivel que las obliga a abandonar sus cargos para proteger su integridad y la de sus familias.
Frente a este escenario, Macedo Barceinas hizo un llamado a no normalizar estas conductas y a reconocerlas como violencia política de género. Insistió en que el reconocimiento legal de los derechos no es suficiente si no va acompañado de mecanismos efectivos de defensa y de una respuesta institucional oportuna. “El silencio no protege”, advirtió.
Por su parte, la consejera presidenta del IEEM destacó que este tipo de encuentros no deben quedarse en el diagnóstico. Planteó la necesidad de que funcionen como espacios de articulación, donde las instituciones puedan coordinarse, compartir experiencias y fortalecer sus capacidades de atención.
En el cierre de la conferencia, la magistrada presidenta del TEEM, Arlen Siu Jaime Merlos, retomó esta idea y subrayó que la violencia política contra las mujeres no puede asumirse como un costo inherente al ejercicio del poder. Considerarla así, dijo, implicaría normalizar una violación directa a los derechos humanos.
Añadió que detrás de cada denuncia hay historias concretas que evidencian barreras estructurales, muchas de ellas sostenidas por estereotipos y prejuicios que persisten en distintos niveles. Visibilizar estos casos, señaló, es un paso necesario para avanzar hacia soluciones más efectivas.
El evento reunió a consejeras electorales del IEEM, así como a representantes de organizaciones civiles, partidos políticos y diversas instituciones públicas. La presencia de estos actores reflejó el interés por mantener el tema en la agenda pública, aunque también dejó claro que el desafío sigue vigente.
En ese sentido, la coordinación entre el IEEM, la Secretaría de las Mujeres y el TEEM fue señalada como un elemento clave para avanzar. Sin embargo, el reto no es menor. Implica no solo diseñar políticas, sino garantizar que se traduzcan en condiciones reales de seguridad para quienes deciden participar en la vida pública.
La discusión, que se extendió más allá de la conferencia, dejó una idea que atraviesa todo el tema: la democracia no se mide únicamente por la posibilidad de competir, sino por las condiciones en las que esa competencia ocurre. Y en ese terreno, la violencia política de género sigue siendo una asignatura pendiente en el Estado de México.






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