El IEEM desplegó más de 90 mil personas en el proceso judicial extraordinario, fortaleciendo transparencia, legalidad y participación ciudadana en Edomex
El pasado 1 de junio, el Estado de México vivió un ejercicio inusual pero clave para el fortalecimiento de su vida democrática: un Proceso Electoral Judicial Extraordinario, coordinado meticulosamente por el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), que implicó la movilización de más de 90 mil personas en labores operativas, logísticas y de vigilancia ciudadana.
Aunque se trató de una elección extraordinaria, el despliegue de recursos humanos y técnicos fue de gran envergadura. Desde personal del órgano central del IEEM hasta colaboradores eventuales en los 18 distritos judiciales, la estructura electoral se activó como si se tratara de una elección general. Esto no fue casualidad: la legitimidad del proceso y la confianza ciudadana dependían de una organización impecable.
Un engranaje humano monumental
Para entender la dimensión del esfuerzo, basta con observar las cifras. Solo en funciones como servidoras y servidores electorales participaron 5 mil 158 personas. En los Consejos Judiciales Electorales se integraron 54 vocalías; 216 consejeras y consejeros electorales —divididos en 108 propietarios y 108 suplentes—; además de 18 coordinadoras y coordinadores del secretariado. A esto se sumaron 391 Supervisores Electorales Locales (SEL) y 2 mil 328 Capacitadores Asistentes Electorales Locales (CAEL), responsables de capacitar a los ciudadanos que fungieron como funcionarios de casilla.
Y es que, para garantizar que cada voto contara, era indispensable contar con un ejército de ciudadanos bien preparados, capaces de instalar y operar las 9 mil 209 casillas distribuidas en el territorio mexiquense. Estas se dividieron en 6 mil 830 casillas básicas, 2 mil 370 contiguas y 9 especiales, lo que permitió cubrir con amplitud todos los distritos judiciales involucrados en la jornada.
El día de la elección, 82 mil 962 funcionarias y funcionarios de mesa directiva de casilla se encargaron de entregar boletas, instalar y desinstalar casillas, y resguardar los paquetes electorales. Una labor ardua, que comenzó desde muy temprano y concluyó hasta la entrega formal de los documentos en las sedes de los consejos electorales.
Transparencia: la pieza clave
La transparencia fue otro de los ejes prioritarios del IEEM. Para garantizarla, se promovió la participación ciudadana mediante la figura de observadoras y observadores electorales. En total, se recibieron 21 mil 409 solicitudes, lo que representa un nivel de involucramiento inusualmente alto para un proceso extraordinario. Esta cifra refleja no solo interés, sino una conciencia cívica creciente en sectores de la población que buscan incidir en la vida democrática desde el seguimiento activo de las instituciones.
Además, durante el proceso se contó con la presencia de 31 visitantes extranjeros y cuatro misiones internacionales, provenientes de organizaciones como el Instituto Interamericano de Derechos Humanos, la Universidad Nacional de La Plata, el Congreso de Argentina y el Instituto para las Transiciones Integrales. Su asistencia ayudó a dotar de legitimidad internacional al ejercicio mexiquense, aportando observación imparcial y buenas prácticas.
Fomentar la cultura democrática, también desde la academia
La participación ciudadana no termina en las urnas, y el IEEM lo sabe. Por eso, como parte de su estrategia de fomento al voto informado, organizó una serie de actividades institucionales para fortalecer el entendimiento del proceso. Se realizaron ocho conferencias, dos foros académicos y una amplia difusión del sistema “Conóceles”, una plataforma que permite a las y los ciudadanos acceder a información sobre los perfiles de quienes participan en los procesos electorales.
Adicionalmente, se llevaron a cabo 35 foros de debate, 30 en formato virtual y cinco presenciales, con el objetivo de generar espacios de contraste de ideas entre las candidaturas, promoviendo así un voto razonado y consciente.
Estas actividades, lejos de ser accesorias, contribuyen a reforzar el tejido democrático. “La cultura cívica no se construye solo votando cada tres o seis años; se construye entendiendo el sistema, cuestionándolo, participando en sus múltiples fases”, expresó una de las consejeras electorales durante una de las conferencias organizadas en Toluca.
Un compromiso que trasciende una elección
Aunque el proceso electoral ya concluyó, el mensaje que deja este ejercicio extraordinario es claro: la democracia se sostiene con participación activa y confianza institucional. Y para construir ambas, se requieren estructuras sólidas y personas comprometidas. El IEEM, con este despliegue, no solo organizó una elección, sino que reafirmó su papel como garante de la legalidad electoral en la entidad más poblada del país.
Además, el instituto reiteró su convicción de que una sociedad más justa y participativa solo es posible cuando las personas se involucran desde el inicio hasta el final de los procesos, ya sea como votantes, observadores, funcionarios de casilla o capacitadores.
En tiempos donde la desinformación y la apatía amenazan la legitimidad de las instituciones, ejercicios como este —con miles de personas trabajando de forma articulada, con transparencia y bajo la lupa pública— envían un mensaje poderoso: la democracia no es perfecta, pero sigue siendo la mejor herramienta que tenemos para construir futuro.





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