La jornada laboral en México comenzará a reducirse hasta llegar a 40 horas en 2030; Congreso del Estado de México avala la minuta constitucional
La 62 Legislatura del Estado de México, en su carácter de Constituyente Permanente, aprobó la minuta proyecto de decreto enviada por la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión en materia de reducción de la jornada laboral, con la que se establece que la semana de trabajo será de 40 horas, en los términos que disponga la ley correspondiente.
La reforma implica modificaciones a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y forma parte de un proyecto impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. El documento fue leído en sesión deliberante por la diputada Itzel Guadalupe Pérez Correa, del Partido Verde Ecologista de México.
De acuerdo con el dictamen, las personas trabajadoras deberán disfrutar, al menos, de un día de descanso con goce de salario íntegro por cada seis días de trabajo. Además, se establece que cuando por circunstancias extraordinarias deban aumentarse las horas de la jornada, el tiempo adicional será remunerado con un 100 por ciento más de lo fijado para las horas ordinarias.
La reforma también precisa que el trabajo extraordinario no podrá exceder de 12 horas en una semana. Estas horas podrán distribuirse en un máximo de cuatro horas diarias y hasta en cuatro días dentro del mismo periodo semanal. En caso de que la prolongación del tiempo extraordinario supere ese límite, la persona empleadora deberá pagar un 200 por ciento adicional sobre el salario correspondiente a las horas ordinarias, conforme a lo señalado por la legislación laboral.
Un punto relevante es la prohibición expresa para que personas menores de 18 años laboren tiempo extraordinario. La disposición refuerza el marco de protección a adolescentes trabajadores y delimita con claridad los alcances de la jornada.
El régimen transitorio establece que la reducción de la jornada laboral se alcanzará de manera gradual a partir del 1 de enero de cada año. En 2026 la jornada será de 48 horas; en 2027, de 46; en 2028, de 44; en 2029, de 42; y finalmente en 2030 se llegará a las 40 horas semanales.
Asimismo, el decreto puntualiza que en ningún caso la disminución de la jornada implicará reducción de sueldos, salarios o prestaciones. Es decir, la reforma busca mantener intactos los ingresos de las personas trabajadoras, pese al ajuste en el tiempo de labor.
Durante la discusión, la diputada María del Carmen de la Rosa Mendoza, del partido Morena, calificó la reforma como una de las más relevantes del siglo XXI en México. Sostuvo que fortalece de manera histórica los derechos de la clase trabajadora y la distinguió de modificaciones impulsadas en administraciones federales anteriores.
Por su parte, el diputado Ernesto Santillán Ramírez, del Partido del Trabajo, señaló que la iniciativa no solo tiene implicaciones laborales, sino que incide en la dignidad humana. Recordó que desde 2018 su bancada presentó una propuesta similar, por lo que consideró que el avance responde a un proceso legislativo de largo aliento.
En contraste, la diputada Ruth Salinas Reyes, de Movimiento Ciudadano, expresó que aún quedan pendientes en la agenda laboral. Señaló que la reforma no contempla dos días de descanso ni una aplicación inmediata, sino un calendario que extiende la implementación hasta 2030. Criticó que no prosperara una iniciativa de su grupo parlamentario que proponía la jornada de 40 horas con dos días de descanso desde el inicio.
La aprobación por parte del Congreso mexiquense forma parte del procedimiento constitucional que requiere el aval de las legislaturas estatales para que una reforma federal sea declarada válida. En ese sentido, la decisión de la LXII Legislatura contribuye al cómputo necesario para la eventual declaratoria constitucional.
La reducción de la jornada laboral ha sido un tema recurrente en el debate público. México se ha mantenido históricamente entre los países con mayores horas trabajadas al año, lo que ha generado discusiones sobre productividad, bienestar y conciliación entre vida laboral y personal. La reforma plantea un ajuste paulatino que busca equilibrar estos factores sin afectar la estabilidad económica.
El calendario gradual responde, según lo expuesto en el dictamen, a la necesidad de permitir una adaptación progresiva en los sectores productivos. Empresas y trabajadores tendrán un periodo de transición que abarcará cinco años, lo que implica ajustes organizativos y administrativos.
Con esta aprobación, el Estado de México se suma a las entidades que han respaldado la minuta federal. El proceso legislativo continuará hasta reunir el número requerido de congresos locales que validen la reforma.
La eventual entrada en vigor de la jornada laboral de 40 horas marcaría un cambio estructural en la organización del trabajo en el país. Mientras tanto, el debate sobre su alcance y sus efectos en la economía y en la calidad de vida de las personas trabajadoras continuará en los distintos ámbitos políticos y sociales.






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