El impacto real del programa Jóvenes Construyendo el Futuro es mínimo, no puede considerarse exitoso de ningún modo. ¿Vale la pena elevarlo a rango constitucional con una eficiencia de 30%?
J. Israel Martínez Macedo / israelmartinez.com.mx
Marath Baruch Bolaños López, secretario del Trabajo del gobierno federal y quien se mantendrá en el cargo para la siguiente administración según lo anunciado por la propia Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, presentó en “La Mañanera” un informe de resultados del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro que se pretende elevar a nivel constitucional en el grupo de reformas que el presidente Andrés Manuel López Obrador envío para su aprobación al cierre de su administración pero, en el análisis de sus propios datos, los número son como para pensar dos veces esta opción.
El secretario tuiteó en su cuenta oficial de “X” (antes Twitter) los datos presentados en la conferencia presidencial de esta mañana; por lo que me parece importante destacar que son cifras que podemos considerar confiables dado que es el propio funcionario en su cuenta personal quien ha hecho pública la información; no son análisis del INEGI ni de ninguna otra dependencia o encuestadora, son números que provienen de la fuente directa: el responsable federal de la aplicación de las políticas públicas y programas para el empleo.
Según Marath Bolaños en los cinco años de administración: “el Gobierno de la Cuarta Transformación ha hecho una inversión histórica de más de 128 mil millones de pesos en beneficio de cerca de 3 millones de personas jóvenes de nuestro país, las cuales han sido capacitadas para el empleo mientras reciben un apoyo económico equivalente al Salario Mínimo, además de contar con seguro médico del @Tu_IMSS”.
Un comparativo a modo de referencia: el número total de beneficiarios en cinco años del programa Jóvenes Construyendo el Futuro es más o menos el mismo que el número de habitantes del estado de Hidalgo (3 millones); el presupuesto destinado para esa entidad (para todos sus programas y gastos) es de 57 mil 811 millones de pesos, poco menos de la mitad de lo «invertido» en el programa del gobierno federal en cinco años. Dicho de otra manera: para beneficiar al mismo número de personas el gobierno federal ha gastado poco más del doble; y eso sin tomar en cuenta que el gasto en Hidalgo beneficia a todos los sectores de la población en múltiples áreas, no solo empleo.
Puesto así, el programa Jóvenes Construyendo el Futuro equivaldría a dos años y un poco más del presupuesto de Hidalgo pero el beneficio para esa entidad sería para 6 millones de personas (resultado del total de habitantes por dos años); más aún, si llevamos el comparativo con Sinaloa, que tiene más o menos el mismo número de habitantes pero un presupuesto menor (26 mil 334 millones de pesos para 2024), esto representaría que con el mismo recurso del programa, en los mismos cinco años se beneficia a 15 millones de personas (resultado de la población total de Sinaloa recibiendo el recurso durante cinco años).
¿Por qué hacer el comparativo con estos dos estados y no con entidades como el Estado de México o la Ciudad de México? Meramente para facilitar la equivalencia entre número de beneficiarios de los recursos públicos y gasto asignado; pero para tener el dato: el número de personas que anunció Marath Bolaños como beneficiarias (3 millones) equivale apenas a una tercera parte de la población de la Ciudad de México y poco más de una quinta parte de la población del Edoméx o a menos de dos veces el número de habitantes solo de Ecatepec.
Ahora bien, el secretario Bolaños López dijo en su tuit que estos 3 millones de beneficiarios del programa han recibido un apoyo económico equivalente al salario mínimo. Calculando sobre los 248.93 pesos a que asciende el salario mínimo diario en 2024 (recordemos que este monto aumenta cada año) cada beneficiario debió recibir un pago mensual de 7 mil 467.90 pesos al mes, lo que hace un total de 89 mil 614.80 pesos al año… por persona.
Si multiplicamos esta cifra del pago anual individual por los 3 millones de beneficiarios reconocidos en cinco años, el pago a estas personas debería equivaler a 268 mil 844 millones de pesos; pero esto es el doble de lo reportado por el secretario del Trabajo. Esto solo nos deja dos opciones: o se inflaron las cifras de beneficiarios o se están escondiendo montos del programa; porque, además, ese es solo el gasto de los apoyos, todavía falta incluir gastos de operación del programa (ya que las empresas empresas son quienes asumen costos de capacitación y lugares de las capacitaciones debido a que los jóvenes se capacitan directamente en los negocios).
Pero el asunto no termina ahí; la eficiencia del programa es de apenas 60% porque, como informó el secretario en su tuit “Esta política pública sin precedentes ha permitido que 6 de cada 10 jóvenes que egresan del Programa encuentren un empleo o una ocupación productiva” dicho de otra forma; 40% de los egresados del programa siguen sin empleo o alguna «ocupación productiva».
En números concretos; el programa Jóvenes Construyendo el Futuro ha logrado capacitar y colocar en un empleo o alguna “ocupación productiva” (lo que sea que eso signifique para el el secretario Marath Bolaños) a solo 1 millón 800 mil personas en cinco años, equivalente a poco menos de la población total de Ecatepec y Texcoco juntos. Ese es el tamaño del “éxito” del programa que, además se pretende elevar a rango constitucional.
Por si lo anterior no fuera suficiente, el porcentaje de eficiencia del programa podría reducirse aún más, debido a que la cifra proporcionada (6 de cada 10 encuentran empleo) está calculada sobre el número de egresados pero se reduciría a la mitad si consideramos el último dato proporcionado por el secretario: “En 2024, comenzaron capacitación más de 500 mil beneficiarias y beneficiarios y se han invertido más de 17 mil millones de pesos en la capacitación de cerca de 215 mil personas”.
Lo anterior significa que, al menos en lo que va de 2024, menos de una tercera parte de quienes empezaron en el programa, lo terminan; es decir que 3 de cada 10 de quienes ingresan al programa logran encontrar empleo. Siguiendo con los datos proporcionados por el secretario Marath Bolaños, si 6 de cada 10 egresados encuentran trabajo, el beneficio de este año apenas sería para 129 mil personas; bastantes menos que el total de habitantes de Almoloya de Juárez (174 mil 587, según datos del Censo 2020).
Si a todo lo anterior le agregamos el hecho de que estamos hablando de personas en todo el país: en promedio, el beneficio solo de este año es de 4 mil personas que encontraron empleo en cada uno de los 32 estados; mientras que en el total de 1 millón 800 mil (por los cinco años); la cifra promedio corresponde a 56 mil 250 jóvenes que obtuvieron empleo en cada entidad a lo largo de cinco años.
Después del análisis es válido preguntarse si el programa está dando los resultados que se esperaban de él y si vale la pena elevar a rango constitucional un programa cuya eficiencia inicial es de 30% y no representa un referente sustancial en el número de personas beneficiarias; y eso todavía sin tomar en cuenta que los números entre el total de beneficiarios, el monto de “inversión histórica” y el valor del salario mínimo, no concuerdan… o al menos no con las cifras que el secretario de Trabajo presentó este miércoles.
Según la información de Data México (plataforma de la Secretaría de Economía del gobierno federal); en México hay una población económicamente activa (en posibilidades de trabajar) de 60 millones 663 mil 120 personas y una tasa de desempleo de 2.54%, equivalente a 1 millón 540 mil 843 personas; si el objetivo del programa Jóvenes Construyendo el Futuro es (como debería de ser) impactar en la reducción de la tasa de desempleo, con sus 129 mil personas que se estarían integrando al empleo o a una “ocupación productiva”, apenas aporta 8.3% de la empleabilidad que se necesita para reducir la tasa de desempleo a cero en 2024. Y que conste: todo es con cifras oficiales; aquí no hay “otros datos”.
Hay que hacer la distinción entre ineficacia e ineficiencia, la página economipedia lo hace así: “La primera implica que no se ha podido cumplir un objetivo. En cambio, en la segunda sí se ha alcanzado la meta, pero no se han utilizado los recursos disponibles de la mejor manera”. En este sentido, el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, al no tener un impacto sustancial en la reducción del desempleo puede ser calificado, sin temor y ninguna duda, como ineficaz porque para calificarlo de ineficiente tendríamos que hacer una auditoría más profunda para conocer si los recursos destinados se están utilizando correctamente aunque, como diría la Nana Goya: “esa es otra historia”.







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