La elección presidencial de Estados Unidos está en pleno y ninguna de las dos opciones (Trump y Biden) parece llenar el ojo del electorado estadounidense mientras nuestro país debe estar atento porque deberá lidiar con quien resulte ganador
José Javier Niño Martínez / @JosJavierNioMa1
Como podemos recordar Donald Trump fue electo como presidente de los Estados Unidos para el periodo 2017-2021 y desde la campaña electoral de ese año su ascenso al Ejecutivo estadounidense resultó polémico en todo momento, ya sea por sus escándalos fiscales o por sus polémicas declaraciones acerca de los migrantes o su postura sobre la apertura económica o el cambio climático. Contra la mayoría de los pronósticos iniciales de ese año Trump superó en el Colegio Electoral a la candidata demócrata Hillary Clinton y se convirtió en el presidente 45 de nuestro vecino del norte.
Más allá de su desempeño gubernamental, la elección subsecuente le impidió repetir en un periodo adicional en el cargo, siendo derrotado por el actual presidente Joe Biden, mismo que ya había sido vicepresidente durante el periodo de Barack Obama (2009-2017).
Hay que señalar que desde un principio la edad de Biden se observó como un obstáculo para buscar la reelección, por lo que muchos electores y analistas políticos asumieron que este periodo sería de transición y cuyo objetivo inmediato era frenar las aspiraciones reeleccionistas de Trump y al mismo tiempo permitir el fortalecimiento de una candidatura proveniente de perfiles jóvenes y vigorosos como por ejemplo el de la vicepresidenta Kamala Harris.
Sin embargo el día de hoy, en pleno proceso de campañas, la democracia de los Estados Unidos se encuentra en una disyuntiva grave, por un lado Biden se ha postulado nuevamente a la Presidencia y existen serias dudas acerca de sus capacidades para desempeñar tan importante labor.
Esta situación refleja la incapacidad de los demócratas de consolidar un liderazgo capaz de contrarrestar el impulso de las ideas nacionalistas que han encontrado arraigo en la clase trabajadora, también remarca la dificultad de consolidar una mayoría legislativa sólida en la Cámara de Representantes y el Senado, aunado a lo anterior demuestra la incapacidad de construir una narrativa vinculada a las demandas populares. También hay que mencionar las alarmantes señales de desorientación de Biden en eventos públicos, lo que genera dudas justificadas acerca de sus capacidades físicas.
En lo que se refiere al escenario del Partido Republicano el panorama tampoco no es muy alentador, la falta de oposición le ha permitido a Trump apoderarse de los principales espacios de decisión del partido, limitando la discusión interna.
Aunado a lo anterior, el expresidente es un actor político controversial que se ha visto envuelto en escándalos como el del asalto al capitolio y la corrupción en el proceso de acusación de la actriz Stormy Daniels, esto aunado a las acusaciones de evasión fiscal ha hecho difícil consolidar una candidatura confiable.
A pesar de lo anterior, ambos candidatos se enfocan en el cierre de sus campañas que llevarán a alguno de ellos a un nuevo periodo de gobierno. México tendrá que lidiar con el ganador y esperemos que existan las condiciones para sobrellevar una difícil relación bilateral.






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