Tras las lluvias, Tlacuitlapa vuelve a inundarse; el Estado interviene con brigadas, pero la comunidad exige soluciones permanentes ante cada temporada crítica
La comunidad de Tlacuitlapa, ubicada en el Estado de México, fue escenario de intensas labores de limpieza y atención emergente luego de las lluvias registradas el pasado viernes 27 de junio, que provocaron anegamientos en viviendas, pozos y vialidades. En respuesta inmediata, el Gobierno del Estado, a través de la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM), desplegó personal especializado del Grupo Tláloc para mitigar los daños y restaurar las condiciones básicas de salubridad.
El operativo, encabezado por CAEM, contempló la intervención directa en 12 viviendas y cuatro pozos que resultaron inundados tras las precipitaciones. Además, se realizó la limpieza y desinfección de 1.6 kilómetros de vialidades, garantizando así el tránsito seguro y la eliminación de residuos contaminantes.
Como parte del protocolo de respuesta sanitaria, también se atendieron 14 viviendas adicionales mediante el trabajo de las Brigadas de Agua Limpia, encargadas de aplicar medidas de desinfección y control sanitario en zonas afectadas por acumulación de aguas negras y residuos sólidos. Estas acciones son fundamentales para evitar riesgos a la salud pública, especialmente en contextos de alta humedad, donde pueden proliferar bacterias, virus y fauna nociva.
La operación fue ejecutada por 40 elementos operativos distribuidos estratégicamente en la zona. El despliegue incluyó tres equipos de presión-succión —también conocidos como «vactor»—, 12 bombas de achique, un camión cisterna, un minicargador y un convoy de nueve vehículos utilitarios, entre ellos camionetas tipo pick-up y una unidad de volteo.
Este tipo de equipamiento, diseñado específicamente para el manejo de agua residual y el retiro de lodo, permitió una respuesta más ágil en puntos críticos, particularmente en los accesos a viviendas donde el agua alcanzó niveles preocupantes, generando pérdida de mobiliario y afectaciones menores a estructuras.
A estas tareas se sumaron elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), quienes brindaron apoyo logístico y de seguridad en la zona; personal del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM), enfocado en la atención médica y evaluación epidemiológica; y efectivos de la Policía Estatal y municipal, responsables de garantizar el orden durante las maniobras.
También participaron brigadas de Protección Civil, tanto estatal como municipal, quienes realizaron labores de inspección en viviendas y espacios públicos para detectar posibles riesgos estructurales tras el paso de la lluvia. Esta coordinación interinstitucional permitió dar una respuesta oportuna y evitar que la emergencia escalara a niveles mayores.
Vecinas y vecinos de Tlacuitlapa reconocieron la llegada inmediata de las brigadas, aunque también expresaron su preocupación por la recurrencia de estos eventos. “Cada que llueve fuerte, sabemos que algo así puede pasar. Agradecemos la ayuda, pero también queremos que se revisen los sistemas de drenaje, porque si no se corrige, esto va a seguir pasando”, comentó Rosa Elena, habitante de la zona afectada.
Y es que la vulnerabilidad de ciertas comunidades del Valle de Toluca ante las lluvias no es nueva. Factores como el crecimiento urbano desordenado, la acumulación de residuos sólidos en calles y canales, y la insuficiencia de infraestructura pluvial agravan las afectaciones, año con año.
En este sentido, autoridades de la CAEM han reiterado que el trabajo de desazolve es una acción inmediata, pero que debe ir acompañada de una estrategia de largo plazo para modernizar y ampliar la red de captación y desagüe, sobre todo en zonas que han sido identificadas como de alto riesgo.
También se hizo un llamado a la corresponsabilidad ciudadana. No tirar basura en la vía pública ni verter residuos en cuerpos de agua son acciones esenciales para mantener libres los drenajes y evitar taponamientos que deriven en emergencias como la vivida en Tlacuitlapa. “La prevención empieza desde casa. Cada bolsa de basura mal dispuesta puede ser la gota que desborda el sistema pluvial”, señaló un brigadista.
Al cierre del operativo, las autoridades informaron que la situación quedó bajo control, sin personas lesionadas ni daños estructurales graves. No obstante, se continuará con el monitoreo permanente del nivel de agua en pozos y registros, así como la inspección en viviendas susceptibles de afectación por filtraciones.
Además, se reforzará la presencia de brigadas durante los próximos días, ante el pronóstico de lluvias intensas en la región centro del país. CAEM, junto con Protección Civil, mantendrá activa su línea de atención para recibir reportes ciudadanos y coordinar nuevas intervenciones si es necesario.
Con este tipo de acciones, el Gobierno del Estado de México busca demostrar no solo capacidad de respuesta ante emergencias climáticas, sino también el compromiso con el bienestar de las comunidades más vulnerables. El reto sigue siendo lograr que las intervenciones inmediatas se traduzcan en soluciones estructurales y duraderas.
Porque mientras el cielo no avisa, lo que sí puede planearse es la forma en que una ciudad se prepara para recibirlo. Y en Tlacuitlapa, aunque esta vez la respuesta fue rápida, la lección no debe pasar desapercibida: prevenir sigue siendo más barato —y más humano— que reparar.







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