Es consultora en comunicación estratégica, docente e investigadora universitaria. Con más de tres décadas de experiencia en los sectores público, privado y social; ha trabajado en comunicación organizacional, gestión reputacional y proyectos culturales así como en iniciativas de comunicación digital y transformación institucional.
Todos consumen noticias en redes, pero cuando importa, pocos confía en ellas. La credibilidad sigue en los medios tradicionales, aunque ya no dominen la conversación
Hace años parecía que los medios digitales iban a acabar con los medios masivos, que la televisión moriría, la radio desaparecería y los periódicos serían piezas de museo; pero eso no sucedió. Lo que sí pasó es que cambiamos la forma en la que llegamos a la información.
De acuerdo con el Digital News Report del Reuters Institute, en 2017, 52% de los mexicanos se informaba por redes sociales. En 2025, esa cifra ya supera 70%. El crecimiento es enorme y sería absurdo negarlo.
Pero aquí viene la parte interesante: el mismo estudio señala que hoy 80% de los mexicanos consume noticias en medios online, mientras 39% todavía ve noticias por televisión. Es decir, no dejamos un medio para sustituirlo por otro. Más bien empezamos a movernos entre varios al mismo tiempo.
Y si uno lo piensa tantito, así es nuestro día a día: nos enteramos de algo en TikTok, vemos un clip en Instagram, alguien manda un video por WhatsApp. Pero cuando la noticia se pone delicada o muy sospechosa, nos vamos a buscar si ya lo publicó un medio “serio”.
Aunque sea en digital. Porque una cosa es dónde vemos primero una noticia y otra muy distinta es en quién confiamos para creerla.
Comscore reportó en 2025 que 47% de los internautas obtiene noticias mediante clips cortos en redes sociales, mientras apenas 19% entra directamente a sitios o aplicaciones de medios establecidos. La diferencia es brutal. Las redes ganaron velocidad y facilidad, pero no necesariamente credibilidad.
Y creo que ahí está el verdadero cambio de época. Los medios tradicionales dejaron de ser la puerta exclusiva de acceso a la información, pero conservaron algo que no se construye de la noche a la mañana: reputación editorial.
Por eso, incluso en medio del desgaste que viven muchos medios masivos, seguimos recurriendo a ellos cuando aparece una fake news o cuando circula algo demasiado escandaloso para ser cierto.
El Reuters Institute reporta que 64% de las personas en América Latina está preocupada por su capacidad para distinguir noticias verdaderas de falsas. Y el mismo informe señala que, ante la duda, las audiencias siguen utilizando medios considerados confiables para verificar información, por encima de influencers, políticos o contactos personales.
En pocas palabras: cuando el chisme se pone serio, queremos confirmación en emisores confiables.
Y eso explica por qué los medios masivos no desaparecieron. Se transformaron.
Las televisoras ahora hacen streaming. Los periódicos viven en plataformas digitales. Los noticiarios generan clips para redes. Los programas de radio se consumen en podcast. El medio dejó de ser un formato fijo y se convirtió en un ecosistema.
Incluso entre los jóvenes ocurre algo curioso. El Digital News Report 2025 señala que las redes sociales ya son la principal fuente de noticias para menores de 40 años, especialmente entre personas de 25 a 34. Pero esos mismos usuarios siguen recurriendo a medios tradicionales cuando necesitan confirmar información dudosa. No es contradicción, sino comportamiento híbrido.
Y quizá ahí está el error de muchas discusiones sobre comunicación: seguimos hablando de “viejos medios” y “nuevos medios”, como si fueran bandos enemigos, cuando en realidad hoy conviven, se mezclan y se alimentan mutuamente.
Entonces, aunque las redes sociales ganaron inmediatez, la confianza se construye a través de los años. Y eso, en tiempos de inteligencia artificial, desinformación y contenidos generados a gran velocidad, sigue marcando diferencia.
Tal vez la pregunta correcta no es qué medios sobrevivirán, sino: en un mundo donde todos podemos publicar, ¿quiénes seguirán siendo capaces de generar confianza?






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