Tres liderazgos priistas recién atraídos a las mieles morenistas restan en vez de sumar: Adán Barrón, Karim Carvallo y Luis Manuel Orihuela, son un lastre que Morena le ha quitado de encima al PRI
Francisco Ángeles
Los cierres de campaña fueron majestuosos el domingo pasado en la ciudad de Toluca, las candidatas a la gubernatura mexiquense realizaron cierres masivos, en donde la candidata de Morena tuvo una afluencia de unos 20 mil acarreados y líderes del mismo partido, mientras que la candidata de la coalición Va por el Estado de México reunió más de 100 mil simpatizantes de los cuatro partidos de dicha alianza
Si bien es cierto no hay nada escrito, hay que reconocer que llenar más de 100 mil simpatizantes en el primer cuadro de la capital mexiquense no es fácil y Alejandra del Moral logró hacerlo, esto nos da una lectura de victoria para la candidata izcallense pero, como dice el dicho, «no hay plazo que no se cumpla ni fecha que no llegue» estamos a cinco días de saber la verdad y ver qué candidata tuvo mejor estrategia, solo esperemos que con la victoria de Ale del Moral, Morena acepte el resultado y no vayan a acampar meses en la Plaza de los Mártires.
Morena se trae a los cartuchos quemados que quisieron adueñarse del PRI a nivel municipal, siendo candidatos que en lugar de sumar, restaban y no fueron tomados en cuenta por la misma situación
Es el caso de Adán Barrón que, aferrado a ser presidente por segunda ocasión de Tultitlán, fracasó por falta de simpatizantes a su persona, no al partido; o Karim Carvallo, expresidente de Cuautitlán Izcalli, quien llevaba muchos años fuera de reflectores, siendo repudiado por militantes izcallenses, no sólo por su mala administración si no por su pésimo liderazgo le dieron la espalda y así sólito se fue a buscar refugio al partido del resentimiento
Pero la sorpresa de la semana se llama Luis Manuel Orihuela, el excandidato perdedor del PRI Tlalnepantla, municipio en el que fue odiado por la militancia, acusado de ser quien entregará Tlalnepantla a la oposición. Se rumora que los cuadros de Tlalnepantla se quedaron vestidos y alborotados, con promesas de pago para los activistas del partido, promesas no cumplidas.
Es por eso que nadie en el PRI municipal y menos estatal lo quiere y si Morena se siente fuerte de llevarse todos los indeseables de los otros partidos o los «quemados», solo están terminando de enterrar sus carreras políticas, lo que sí nos queda claro es que ni Orihuela, Carvallo, o Barrón suman en ninguna campaña, por eso solo salen para la foto y ninguno sale diciendo una cantidad real de votos que genera esta adhesión.
La coalición cierra campaña en el municipio clave del Estado de México: Tlalnepantla; localidad que se ha convertido en uno de los bastiones priístas de la entidad, mientras que la oposición obviamente cierra en la zona de confort: Texcoco.



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