Sociólogo especializado en el análisis de procesos políticos. Docente universitario en nivel licenciatura y posgrado.
“Justicia a votación: ¿democracia o simulacro? Un proceso cuestionado que podría transformar el Poder Judicial… o hundirlo en la sospecha perpetua”
En estos días hemos sido testigos del fin de un ciclo histórico en las instituciones de nuestro país; estamos frente a un proceso de cambio profundo que seguramente tendrá repercusiones para toda la población del país. El cambio al cual hago referencia es la llegada de impartidores de justicia a ocupar sus cargos por medio de voto directo.
Como sabemos, los cargos del Poder Judicial de la Federación fueron sometidos al escrutinio directo de la ciudadanía, debido a la reforma constitucional impulsada por el Poder Ejecutivo y el Legislativo, bajo control de la mayoría de Morena y sus aliados PVEM y PT.
Esta reforma deja atrás un modelo en el que se pretendió imponer el servicio profesional y, por lo tanto, los ascensos basados en el mérito y el conocimiento; sin embargo, en la práctica prevaleció, ante los ojos de la ciudadanía, un sistema de privilegios y acuerdos entre las élites para establecer los nombramientos, aunado a una percepción de derroche y malas prácticas entre los juzgadores.
Esta mala percepción del papel de impartidores de justicia en México permitió promover la idea de la necesidad de someter al escrutinio de los votantes los cargos en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, las magistraturas y los Juzgados federales. Sin embargo, a la luz de la realización de estos comicios inéditos, hay que tomar en cuenta las siguientes consideraciones:
- En primer lugar, la votación resultó poco concurrida, convocando a poco más del diez por ciento del padrón electoral; además, hay que restar a esta cifra los votos anulados, por lo que se puede decir que prevaleció un marcado desinterés y desconocimiento de la población respecto a las implicaciones de esta elección histórica.
- En segundo lugar, no se puede dejar de lado el proceso cuestionable para alcanzar los votos para aprobar la reforma en el poder legislativo. En lo que respecta a la Cámara de Diputados, el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación validaron una sobrerrepresentación de Morena y aliados (valiéndose de antecedentes que, en su momento, beneficiaron al PRI y al PAN) que les garantizó la mayoría calificada. En el caso del Senado, atestiguamos un episodio vergonzoso de “negociación” con el senador veracruzano del PAN, Miguel Ángel Yunes Márquez, para obtener su voto y así lograr la ansiada mayoría calificada.
- Finalmente, durante el proceso de votación, el uso de acordeones para promover fórmulas de candidaturas que coincidieron casi en su totalidad con las personas ganadoras, sobre todo en el caso de la Suprema Corte de Justicia, sumó al proceso el factor sospecha y empañó aún más los resultados de la votación.
No se puede soslayar la importancia histórica del proceso que se desarrolla ante nuestros ojos; sin duda alguna, se marcará un antes y un después de la labor judicial.
Sin embargo, también conviene mantener una vigilancia de las sentencias y resoluciones del poder judicial; de esta manera sabremos, con el tiempo, cuáles serán las consecuencias del cambio de modelo de impartición de justicia.





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