Sociólogo especializado en el análisis de procesos políticos. Docente universitario en nivel licenciatura y posgrado.
En México 3.7 millones de niños trabajan en lugar de jugar. El Día de Reyes revela las crueles desigualdades que enfrentan las infancias
La celebración del seis de enero suele ser un momento mágico para la mayoría de niños y niñas en México, representa una ilusión de felicidad e inocencia materializada en la esperanza de recibir juguetes y premios por un buen comportamiento. Sin embargo hay tantas historias que denotan las dificultades para alcanzar esta felicidad en la niñez, una de las cuales no se puede soslayar es la que tiene que ver con el trabajo infantil.
En este sentido, hay que señalar que a pesar de que se ha discutido mucho en el ámbito público e incluso se cuenta con un marco legal que limita el trabajo infantil, actualmente se siguen desarrollando actividades productivas con la participación de menores de edad, por lo tanto, el trabajo infantil sigue siendo un tema de importancia central para entender las desigualdades con que las infancias mexicanas enfrentan su presente y su futuro.
Con el fin de disponer de información confiable sobre las actividades laborales de menores de edad en México, en 2022 el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) presentó los resultados de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI), con algunos resultados muy ilustrativos de la situación actual de las infancias:
- Al menos 3.7 millones de niñas, niños y adolescentes (5 a 17 años) realizan trabajo infantil. Este dato representó un incremento de 1.7% respecto a la medición anterior realizada en 2019.
- Del total de menores de edad que trabajan, 2.1 millones desempeñan actividades laborales no permitidas, ya sea por no contar con la edad mínima para trabajar (15 años) o por la peligrosidad de las actividades (trabajo de riesgo).
- Por otro lado, 1.9 millones realizaron labores domésticas en horarios prolongados o con condiciones de riesgo.
La suma de estos factores nos permite observar la magnitud de la vulnerabilidad de la población menor de edad en México y reconocer que muchos de estos niños y niñas que trabajan, también esperan de forma ilusionada la llegada anual de los reyes magos pero que antes de eso deben pasar por días de esfuerzo y trabajo constante.
Es importante hacer conciencia de las consecuencias del trabajo infantil, las cuales pueden ir desde el abandono escolar, la explotación laboral, el desarrollo de actividades laborales sin condiciones seguras o hasta la vinculación forzada a grupos del crimen organizado.
Resultan innumerables los riesgos que enfrentan las infancias trabajadoras y es responsabilidad de las instituciones sociales el garantizar derechos y bienestar a través de servicios educativos y de salud, ya que por estos medios se puede disponer de un entramado social más humanizado y responsable del beneficio colectivo. Para ello no podemos permitir que se muera la esperanza de las infancias.





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