No parece haber un futuro prometedor para Pablo Peralta en su nueva aventura política. Se puede vaticinar, sin lugar a dudas, una clara derrota para él, a menos que el gobierno del Estado de México intervenga a su favor
Francisco Ángeles
En la tumultuosa arena política mexicana, se encuentran figuras como Pablo Peralta, un hombre sin principios y con una evidente ambición por el poder. Peralta ha decidido traicionar a las más altas esferas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en su búsqueda por dominar Huixquilucan, conocido como un municipio bien gobernado.
Actualmente Huixquilucan se encuentra bajo el gobierno de extracción panista, un partido que ha sido reconocido por sus sobresalientes evaluaciones en el estado. Sin embargo, Pablo Peralta no ha dudado en cambiarse a las filas de Morena con el objetivo de obtener un peldaño político y así intentar ser alcalde de uno de los municipios más importantes de la República Mexicana.
Sin embargo, no parece haber un futuro prometedor para Peralta en su nueva aventura política. Se puede vaticinar, sin lugar a dudas, una clara derrota para él, a menos que el gobierno del Estado de México intervenga a su favor. Es cuestionable si el gobierno estatal intentará hacer una elección de Estado y respetar las decisiones del electorado de Huixquilucan, debido a su afiliación panista. Incluso en ese escenario, resulta difícil creer que Morena tenga posibilidades de victoria en ese municipio, sin importar el candidato que pongan en la contienda.
No obstante, es importante señalar que el PRI está atravesando momentos difíciles en todos los niveles del partido, especialmente a nivel estatal. Se ha comentado un rumor, que el área de acción territorial, donde se encuentran todos los promotores del voto, ha sido desmantelada y los promotores han sido despedidos para evitar pagarles aguinaldos. Esto plantea una incógnita para las próximas elecciones: ¿Quién llevará a la gente a realizar el sufragio y conseguir un triunfo en algún lugar del Estado de México? Es evidente que el principal enemigo de un priísta es otro priísta y la situación es preocupante. El partido que fue fundamental en la institución de esta nación se encuentra siendo destruido por su propia dirigencia, desorganización y falta de liderazgo.
Además, resulta alarmante la postura del Gobierno del Estado de México ante los medios de comunicación. Siguiendo los patrones de los gobiernos socialistas, parecen desinteresados en tener un medio de comunicación que le recuerde a la población cuando algo no está bien manejado o estructurado. Parece que su única preocupación es generar votos durante los seis años que permanecen en el poder sin considerar en absoluto el bienestar ni el futuro del pueblo.
La política de “abrazos no balazos” implementada en el país, y sobre todo en el Estado de México, está ocasionando que se esté perdiendo el control; y en diferentes partes de México como Guanajuato y Zacatecas se han presenciado horribles actos de violencia perpetrados por mafias y traficantes de drogas.
Los pobladores, hartos de ser extorsionados y sometidos por estos grupos criminales, están sufriendo las consecuencias de una estrategia de seguridad ineficiente. Recientemente, se reportaron asesinatos en una posada en Guanajuato, dejando un saldo de 12 personas muertas y aproximadamente 10 heridos.
Es evidente que México está sumido en una profunda crisis de seguridad. La estrategia de “abrazos no balazos” promovida por el Presidente de la República se está mostrando ineficaz y no está brindando la protección necesaria a los ciudadanos.
Pese a los programas de bonos y becas implementados, se puede apreciar la falta de resultados concretos. Estos recursos destinados a la población vulnerable terminan siendo utilizados por delincuentes y extorsionadores para su beneficio personal.
Es necesario que el gobierno mexicano revise su estrategia de seguridad y tome acciones inmediatas para enfrentar la creciente ola de violencia en el país. La paz y la seguridad son derechos fundamentales de los ciudadanos y es responsabilidad del Estado garantizarlos.





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