Estas preguntas me ha asaltado desde el momento en que cerré el libro “Relatos Oscuros” de Arturo Espinosa, autor toluqueño quien de manera independiente publicó seis historias terroríficas que más de uno seguramente van a dejar con pesadillas
Angélica Vargas
¿Qué pasaría, si resultara que de alguna forma las cosas que no creemos que existen tienen un lugar y un espacio en este mundo?
¿Qué pasaría si por el hecho de que nosotros nos negamos a verlas suceden a nuestro alrededor sin ser detectadas?
¿Qué pasaría si nuestra cotidianidad estuviera intervenida por lo que llamamos sobrenatural?
Estas preguntas me ha asaltado desde el momento en que cerré el libro “Relatos Oscuros” de Arturo Espinosa, autor toluqueño quien de manera independiente publicó seis historias terroríficas que más de uno seguramente van a dejar con pesadillas.
Un misterioso niño y un campamento, una casa con un secreto, la pelea de dos seres sobrenaturales en el mundo terrenal, un viaje de fin de semana que se torna fantasmagórico y demoníaco, un matrimonio cuya infelicidad se va arrastrando, son parte de las historias que vinculan personajes que viven vidas normales comunes y corrientes hasta que una fracción de la oscuridad los toca.
Es difícil trabajar el género del terror sin caer en las chabacanerías o en los lugares comunes; sin embargo, esta pequeña serie de historias no peca de ello, pese a que las situaciones que generan ese vínculo entre el mundo real y una especie de universo paralelo en el que habitan seres atraídos por nuestra propia oscuridad son de hecho cotidianas y hasta simples.
Es quizá por eso que estos seres oscuros se acercan a nosotros, porque los seres humanos tenemos la particular habilidad de tornar incluso las situaciones más agradablemente sencillas en verdaderos gatillos de las emociones como el dolor, la lujuria, la ambición, la soledad, la tristeza…
Al leerlo he recordado gratamente algunas series nacionales y extranjeras que nos cuentan brevemente como “La hora marcada” o “La dimensión desconocida” en las que en pocas palabras, en unos cuantos minutos, una historia que empezaba con una situación básica escalaba al punto de la locura y la llevaba a la cumbre del miedo.
Esos programas lograban dejarnos sin sueño por una semana pero también pensando más allá del susto inicial de haber visto salpicaduras de sangre y monstruos bajo la cama que quizás las cosas que nosotros llamamos sobrenaturales existen porque nosotros de manera inconsciente las creamos las atraemos y luego decidimos ignorarlas ante el temor de ser encontrados por ellas.
La literatura de terror sigue siendo una de las más revisadas, criticadas y expuestas no solo por su estructura y temática sino también por la revisión que se hace de su valor y aportación personal, literaria y social es por ello que encontrarse relatos como estos es especialmente satisfactorio ya que aportan una visión muy intensa e interiorizada, casi íntima de lo que es el miedo.
Lo mismo que esas series estos relatos nos dejan esperando a ver qué sigue tengo entendido que una nueva edición está por venir con temas aún más realmente escabrosos.
La buena literatura de terror nos hace querer más porque no está basada en sustos momentáneos sino en esa zozobra que te lleva a atormentarte entre sueños con el pensamiento ¿Qué tal si…?





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