Más de 800 personas corrieron en San Mateo Atenco no solo por deporte, sino por identidad, salud y memoria: una carrera con alma y propósito
San Mateo Atenco volvió a llenarse de energía, color y orgullo con la tradicional Carrera de San Crispín y San Crispiniano, un evento que año con año refuerza el espíritu comunitario y la identidad de este municipio del Valle de Toluca. En esta edición, más de 800 corredoras y corredores participaron en una jornada que combinó deporte, tradición y solidaridad, bajo el lema de “Correr por nuestras raíces y por la vida”.
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El banderazo de salida estuvo a cargo de la presidenta municipal Ana Muñiz Neyra, quien destacó el profundo significado de esta competencia que, más allá de su carácter deportivo, se ha convertido en un emblema de unión y orgullo para los atenquenses.
“La Carrera de San Crispín y San Crispiniano no solo promueve la actividad física y la convivencia familiar, también honra al oficio zapatero, símbolo de nuestra historia y de la tenacidad de nuestra gente”, expresó la alcaldesa al inicio del recorrido.
Una carrera con sentido y corazón rosa
En esta ocasión, la competencia tuvo un toque especial: se pintó de color rosa en el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama.
El gesto, impulsado por el Ayuntamiento, simbolizó solidaridad con las mujeres que enfrentan la enfermedad y memoria por aquellas que ya no están.
“Hoy corremos también por ellas, por todas las mujeres que luchan y las que nos inspiran desde su recuerdo. En San Mateo Atenco estamos comprometidos con la prevención, la salud y el bienestar de todas y todos”, dijo Muñiz Neyra, visiblemente conmovida.
Durante el trayecto, los participantes portaron listones y camisetas rosas, mientras vecinos y comerciantes aplaudían al paso de los corredores. Las calles del centro municipal se convirtieron en una gran fiesta colectiva donde el deporte se mezcló con la empatía y el orgullo local.
Familias completas se sumaron al evento: desde niñas y niños que daban sus primeros pasos en el atletismo, hasta adultos mayores que mantienen viva la tradición de participar cada año.
Deporte, identidad y comunidad
La Carrera de San Crispín y San Crispiniano es mucho más que una competencia. Su historia está profundamente ligada a la identidad de San Mateo Atenco, cuna del calzado artesanal en México. Cada octubre, el municipio rinde homenaje a los santos patronos de los zapateros, San Crispín y San Crispiniano, quienes según la tradición, enseñaron el oficio del cuero y el calzado como símbolo de dignidad y sustento.
“San Mateo Atenco es tierra de trabajadores, de grandes deportistas y de mujeres y hombres que no se rinden”, expresó la presidenta municipal. “Esta carrera representa justo eso: esfuerzo, constancia y amor por nuestras raíces”.
Además del impulso al deporte, la alcaldesa subrayó el compromiso de su gobierno con la rehabilitación integral de los espacios públicos, especialmente la Unidad Deportiva Municipal, donde actualmente se realizan obras de mejora para ofrecer instalaciones dignas a deportistas y familias.
También recordó que se promueven distintas disciplinas, incluido el deporte adaptado, como parte de una política incluyente que busca hacer de San Mateo Atenco una comunidad más saludable y participativa.
Un evento que une al Valle de Toluca
La competencia contó con la presencia de atletas provenientes de Metepec, Toluca, Lerma y municipios vecinos, lo que reafirma su carácter regional. A lo largo de los años, esta carrera ha dejado de ser un evento local para convertirse en un punto de encuentro entre comunidades que comparten valores, tradiciones y un espíritu de colaboración.
Los ganadores de las distintas categorías fueron reconocidos al término de la jornada en una ceremonia encabezada por autoridades municipales, quienes destacaron la participación y entusiasmo de cada corredor.
Más allá de los tiempos y los premios, lo que prevaleció fue el sentimiento de orgullo y pertenencia, algo que los propios habitantes valoran como parte esencial de su identidad.
Tradición que impulsa la economía local
Al concluir la carrera, la presidenta municipal invitó a las y los asistentes a visitar las emblemáticas Plazas del Calzado Azul y Naranja, espacios donde artesanos locales exhiben y venden productos elaborados con técnicas tradicionales y diseños contemporáneos.
“Cada par de zapatos hecho aquí lleva el sello del talento y la pasión de San Mateo Atenco. Queremos que quienes nos visitan se lleven no solo un producto, sino una historia”, comentó Muñiz Neyra.
Este tipo de eventos, añadió, contribuyen también a reactivar la economía local, ya que atraen visitantes y fortalecen el turismo comunitario. Restaurantes, comercios y talleres registraron una alta afluencia durante el fin de semana, generando un impacto positivo para decenas de familias.
Espíritu de comunidad
La jornada concluyó entre aplausos, música y rostros sonrientes. Las calles, adornadas con listones rosas y banderas del municipio, fueron testigo de una celebración que combinó esfuerzo físico, esperanza y fraternidad.
Cada paso dado durante la carrera fue también una muestra de resistencia, una metáfora de la vida misma: avanzar juntos, con fe y determinación, sin olvidar de dónde venimos.
San Mateo Atenco volvió a demostrar que correr no es solo una cuestión de velocidad o resistencia, sino una forma de mantener vivas las tradiciones, de honrar a quienes nos precedieron y de construir comunidad desde la solidaridad.





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