La salida de Andrés Andrade y la llegada de Cristobal Castañeda a la secretaría de Seguridad del Edoméx deja más dudas que respuestas entre ellas ¿quién está detrás de este el primer movimiento en el gabinete de Delfina Gómez?
J. Israel Martínez Macedo / israelmartinez.com.mx
Comenzó hace semanas con comentarios, “curiosamente” uniformes, en columnas locales y nacionales; todas con las misma información casi con las mismas palabras, todas anunciando que el posible primer cambio en la administración de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez sería en la Secretaría de Seguridad, todas acusando la falta de resultados en la materia pero, curiosa y extrañamente la narrativa de ese argumento no concuerda con la información sobre la reducción en incidencia delictiva que el propio gobierno estatal ha difundido en sus canales oficiales. Algo no cuadra.
Los rumores sobre el cambio en la Secretaría de Seguridad estatal crecieron exponencialmente apenas terminó el proceso electoral, y no es como que durante el mismo no hubieran ocurrido, simplemente se perdían entre la información política y no parecían generar el impacto deseado; no obstante, permanecían ahí, constantes y consistentes; siempre bajo la misma óptica y con el mismo discurso contradictorio respecto a la falta de resultados.
Desde hace algunas semanas se podía leer en medios locales y nacionales información que anunciaba la “inminente” salida de Andrés Andrade Téllez de la Secretaría de Seguridad, siempre argumentando un supuesto “malestar de la gobernadora por la falta de resultados en el área”. Curioso argumento que la propia comunicación oficial del gobierno desmentiría.
El pasado 6 de junio, apenas cuatro días después de la elección en la entidad; el gobierno estatal emitió el comunicado 0828 presumiendo una baja en delitos de alto impacto, específicamente 33% en feminicidio y 36% en secuestro; incluso el comunicado señala que tras conocer estos resultados “la Mandataria (sic) estatal reconoció a los integrantes de la Mesa de Coordinación por estos logros; subrayó la importancia del (sic) continuar con el trabajo en equipo”. Continuidad era el mensaje.
Cinco días después, el 11 de junio, el gobierno estatal emitió el comunicado 0863 en el que destaca como un logro la “disminución de 9.5 por ciento de homicidios en el Estado de México”; el mismo documento resalta un mensaje emitido por la gobernadora Delfina Gómez en sus redes sociales donde menciona el dato aportado por la Fiscalía mexiquense y señala que “Con #ElPoderDeServir seguiremos coordinando esfuerzos en favor de la seguridad de los mexiquenses”. De nueva cuenta el mensaje es de continuidad.
Al día siguiente, el 12 de junio, hace un par de días, el comunicado 0873 del gobierno estatal presumía “A la baja delitos del fuero común en el Estado de México en los primeros cinco meses del año: Gobernadora Delfina Gómez Álvarez”, el documento indica que “quedó de manifiesto que las estrategias implementadas para brindar seguridad a la ciudadanía han permitido que en el periodo enero-mayo de este año, delitos del fuero común vayan a la baja”.
Más aún todavía, el pasado 19 de abril habría ocurrido algo inusitado en la entidad, sobre todo en el contexto de violencia que se vive a nivel nacional, y es que en esa fecha se registró un día completo, 24 horas sin que se registrara un solo homicidio doloso, algo que, según se informó tenía muchos meses sin ocurrir, al menos varios desde la administración anterior y lo que se llevaba de la actual hasta ese momento.
Entonces ¿a qué falta de resultados se refieren cuando se asegura categóricamente que esa es la justificación de la salida del secretario de Seguridad estatal? ¿Por qué un gobierno que presume logros y avances sustentados en cifras de terceros (como la Fiscalía mexiquense o el Secretariado de Seguridad Nacional) y que cita a la gobernadora para mencionar continuidad y coordinación, habría de remover a la persona que le está dando dichos resultados? Insisto: algo no cuadra.
Andrés Andrade Téllez fue recomendado para el cargo, nada más pero nada menos, que por el hombre en quien el presidente Andrés Manuel López Obrador más confía en ese tema, quien le cuidó las espaldas desde 2006 y a quien solicitó recomendación para nombrar al titular de la Secretaría de la Defensa Nacional; se trata del titular del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el general en retiro Audomaro Martínez Zapata, principal responsable de la seguridad nacional.
Andrade Téllez fue colaborador cercano de Audomaro Martínez en el CNI, incluso en esa dependencia soportó el embate político de Alfonso Durazo quien lo acusó de filtrar información, lo que orilló al ahora exsecretario de Seguridad a separarse de su cargo, pero regresó al CNI y a un puesto de mayor responsabilidad una vez que se comprobó que las acusaciones del actual gobernador de Sonora eran falsas.
Ya en la administración estatal, Andrés Andrade se distinguió por una comunicación directa a través de sus redes sociales pero lo que lo puso en el centro de atención fue la filtración de un video que generó polémica y que terminó, incluso, con denuncia en la Fiscalía mexiquense (misma de la que, por cierto, no se han anunciado avances); la información no oficial apuntaba a que dicho material videográfico habría salido de una IP ubicada en el edificio de Lerdo 300 en Toluca, punto que nunca se desmintió pero el tema no avanzó más.
El relevo en la dependencia fue designado para un militar: Cristobal Castañeda Camarillo, quien ha participado activamente en las mesas de seguridad del gobierno estatal en las últimas semanas y quien fuera secretario de Seguridad en Sinaloa de 2018 a 2023 y que, por lo tanto, arrastra en su curriculum vitae el haber sido parte de la coordinación de acciones en el fallido intento de detención de Ovidio Guzmán López, hecho mejor conocido como “El Culiacanazo” y llegado a considerar como “el día más negro en la historia de Sinaloa”.
Castañeda Camarillo provendría de una línea distinta de la jerarquía militar pues se le relaciona más con el titular de la Sedena, Luis Cresencio Sandoval, quien desde hace más de un año, estaría en conflicto directo con quien lo recomendó al Presidente, su compadre Audomaro Martínez, debido a que el director del CNI habría informado a López Obrador sobre varios errores de la Secretaría de la Defensa en acciones de seguridad.
En caso de ser cierto ¿este ajuste en el gobierno estatal sería parte de un conflicto entre grupos encontrados de la milicia encabezados por dos de sus más influyentes líderes? Y si sí, ¿el gobierno mexiquense estaría tomando partido en este conflicto interno entre ambos liderazgos militares? Y si no, ¿es cierto que el movimiento es resultado de un ataque político interno en el gobierno estatal? Y si así fuera, quien lo orquestó ¿es consciente del grupo que respalda a Andrade Téllez? Y si no hay nada de eso y Andrés Andrade tiene algún puesto ya amarrado en el próximo gobierno federal? Demasiadas preguntas y muy pocas respuestas.
Lo cierto es que para Cristobal Castañeda la situación no es sencilla; el Estado de México tiene cinco veces más población que Sinaloa y se encuentra asentada en un territorio que no llega ni a la mitad del que tiene el estado de occidente; la densidad poblacional es muy distinta incluso de un municipio a otro; el 88 por ciento de los mexiquenses vive las zonas del Valle de México y Valle de Toluca y sus áreas conurbadas, el restante 12% se encuentra elnorte y sur de la entidad; no obstante es en el sur donde la delincuencia ha sentado sus reales y sigue expandiéndose.
También es verdad que Andrés Andrade empezaba apenas a dar resultados, es muy probable de que en caso de continuar al frente de la dependencia más adelante fuera más complicado removerlo además de que su figura política habría crecido sin lugar a dudas, convirtiéndose en un problema para quienes aspiran a ser el relevo en la gubernatura en 2029.
Además de todo esto, dos cosas llamaron la atención de las actividades del relevo el día lunes: la gobernadora se dejó ver agradecida pero sobre todo contenta en la compañía de Andrade Téllez (quien no dejó pasar la oportunidad de hacerlo notar en sus redes sociales compartiendo imágenes del momento), incluso si no se aceptara eso, se debe reconocer que molesta no estaba con el ahora exsecretario; por el contrario se notaba seria, incluso incómoda en la toma de protesta del nuevo secretario a quien pareciera que para restarle peso al acto le colocaran otros cuatro funcionarios de distintas áreas ajenas a la de seguridad, a modo de acompañamiento; como para no darle demasiada importancia al asunto.
Ajuste de política interna en la entidad, jaloneo de jerarquías militares o cambio de aires con miras a la siguiente administración federal; el tiempo lo resolverá. Lo importante es que este cambio no afecte la dirección que ya llevaba la seguridad pública en la entidad y, por otro lado, lo lamentable es notar que alguien intentó engañar a la opinión pública y a la ciudadanía mexiquense acusando una falsa falta de resultados y haciendo correr rumores en los medios pese a que las cifras nacionales y los anuncios del propio gobierno estatal los desmentían, ¿quién corrió esos rumores? ¿Quién dictó esas columnas tan coincidentes unas con las otras? ¿A cambio de qué? Nuevamente: preguntas preguntas, preguntas.








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