En solo dos años, Delfina Gómez reconfigura la movilidad mexiquense con obras del trolebús y Mexicable que cambian el paisaje urbano y el rumbo del transporte público estatal
El transporte público en el Estado de México está dejando atrás décadas de rezago y desorden. Con proyectos concretos como el Trolebús Mexiquense, en la Zona Oriente, y la Línea 3 del Mexicable, en Naucalpan, el gobierno que encabeza Delfina Gómez Álvarez impulsa una transformación profunda que ya se refleja en la vida cotidiana de millones de personas.
Estos avances, difundidos como parte de la campaña previa a su Segundo Informe de Resultados, muestran un cambio de rumbo en la movilidad estatal, donde la prioridad ya no son los vehículos, sino las personas.
Un transporte con sentido social
Durante estos dos primeros años de gestión, el Gobierno del Estado de México ha otorgado más de 30 millones de viajes gratuitos en beneficio de personas adultas mayores, personas con discapacidad y niñas y niños menores de cinco años. Se trata de una política inédita que pone al centro la justicia social, buscando que desplazarse no sea un lujo, sino un derecho.
Este esfuerzo responde a un principio que la gobernadora ha repetido en diversos espacios: “la movilidad también es una forma de igualdad”. Y es que, en un estado donde las distancias pueden significar horas de trayecto y grandes gastos diarios, cada kilómetro de transporte público seguro y eficiente representa un alivio para los bolsillos y el ánimo de las familias mexiquenses.
Infraestructura que conecta y transforma
El Trolebús Mexiquense, que recorre municipios del oriente como Chalco y La Paz, es uno de los proyectos más emblemáticos. Su objetivo es conectar a las comunidades más densamente pobladas del Valle de México con centros de trabajo y servicios, ofreciendo una alternativa limpia, moderna y sustentable frente al transporte convencional.
Por otro lado, la Línea 3 del Mexicable, en Naucalpan, no solo mejora la movilidad del norte metropolitano, sino que marca un precedente: por primera vez, el sistema de teleféricos urbanos se extiende hacia la zona poniente del Valle de México, donde durante años las opciones de transporte público fueron limitadas y costosas.
Ambas obras simbolizan una apuesta clara por una movilidad sustentable, segura y con visión de futuro. No son solo estructuras de acero y concreto: son rutas hacia una mejor calidad de vida para millones de usuarios.
“Menos escritorio, más territorio”
Desde el inicio de su administración, Delfina Gómez Álvarez ha insistido en gobernar desde el territorio, no desde las oficinas. Su lema —“menos escritorio y más territorio”— se traduce en acciones palpables como la rehabilitación de caminos rurales, avenidas principales y carreteras estatales, muchas de las cuales no habían recibido mantenimiento en décadas.
La mandataria mexiquense ha reiterado que su compromiso es que los mexiquenses lleguen más seguros, más rápido y con dignidad a sus destinos. Esta visión se refleja en los programas de infraestructura vial y transporte sustentable que buscan equilibrar el desarrollo urbano con la reducción de la contaminación y el tiempo de traslado.
La realidad es que el reto es enorme. El Estado de México, con sus más de 17 millones de habitantes, enfrenta una de las redes de transporte más complejas del país. Pero los avances de los últimos meses muestran que es posible cambiar el rumbo con planeación, voluntad política y trabajo coordinado entre los tres niveles de gobierno.
Movilidad con rostro humano
La campaña informativa iniciada el 15 de septiembre tiene un tono distinto al habitual. En lugar de grandes anuncios, apuesta por mensajes breves, directos y humanos. Imágenes de usuarias, operadores, estudiantes y adultos mayores acompañan los videos difundidos en medios y redes sociales, donde se destaca el impacto real de estas políticas públicas.
No es casualidad. El equipo de comunicación de la gobernadora ha buscado que los resultados se cuenten desde las voces de la gente, reforzando la idea de un gobierno cercano, empático y de resultados tangibles.
Así, los testimonios de usuarios del Trolebús o del Mexicable —personas que ahora llegan a tiempo a su trabajo o que viajan con más seguridad— se han convertido en los mejores indicadores del cambio.
Mirar al futuro
La transformación de la movilidad mexiquense no termina aquí. Fuentes del gobierno estatal han adelantado que los próximos meses se enfocarán en nuevos corredores eléctricos, modernización del transporte concesionado y la creación de un sistema integral de movilidad que conecte todos los medios de transporte público del Valle de México bajo una misma plataforma.
Además, se trabaja en programas de educación vial y seguridad peatonal, porque la movilidad, recuerdan las autoridades, no se trata solo de mover vehículos, sino de mover personas de forma segura, ordenada y sustentable.
El Estado de México avanza, paso a paso, hacia una movilidad más humana. Y aunque aún falta mucho por hacer, las obras en curso, los millones de viajes gratuitos y el nuevo enfoque de gestión pública están marcando un antes y un después en la historia del transporte estatal.
En palabras de un conductor del Trolebús Mexiquense, citado en la campaña: “Antes la gente viajaba con resignación; ahora viaja con esperanza”.
Esa, quizá, sea la verdadera transformación.





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