La UAEMéx avanza en la interlocución con estudiantes del EEU; entregan peticiones, acuerdan mesas permanentes y abordan recalendarización del ciclo escolar
En un paso clave para atender el conflicto universitario que persiste desde hace meses, la rectora de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Martha Patricia Zarza Delgado, encabezó la primera mesa de trabajo formal con representantes del Enjambre Estudiantil Unificado (EEU), colectivo que ha articulado diversas protestas y paros en planteles de la institución.
Durante el encuentro —celebrado en el marco de un clima aún tenso—, la rectora recibió de manera oficial un paquete de solicitudes que abarcan desde la destitución de autoridades hasta la recalendarización del ciclo escolar. Sin embargo, el mayor gesto político del momento fue la entrega y recepción formal de documentos, un hecho que marca la apertura institucional al diálogo con las y los estudiantes movilizados.
Entre los cinco puntos de la orden del día destacó, en primer lugar, el abordaje de los hechos ocurridos el pasado 29 de julio en la Casa del Estudiante, donde presuntamente intervinieron personas ajenas a la comunidad universitaria. Zarza Delgado señaló que se dará seguimiento a las indagaciones pertinentes para esclarecer lo ocurrido y deslindar responsabilidades, aunque evitó detallar líneas específicas de investigación.
Otro punto de alta sensibilidad fue el planteamiento para generar mecanismos que impidan represalias contra integrantes del movimiento estudiantil. En ese sentido, la rectora manifestó su disposición para garantizar el respeto a los derechos de quienes participan en las asambleas, y reiteró que su administración reconoce la legitimidad de las mismas como espacios válidos de expresión y deliberación.
Aún más relevante fue la solicitud para evitar el reingreso de personal que haya causado baja por actos reprobables, una demanda recurrente de los colectivos estudiantiles. La titular de la UAEMéx expresó su acuerdo en trabajar un plan de acción que impida este tipo de reincorporaciones, lo cual representa un cambio importante respecto a administraciones anteriores que solían evadir estos señalamientos.
Además de estas preocupaciones, los representantes del EEU entregaron peticiones específicas de diversas facultades y espacios universitarios, entre las que se incluye la remoción de directivos, académicos e integrantes del Consejo Universitario. Aunque la rectora recibió los documentos, no emitió pronunciamientos concretos sobre estos puntos, apelando a la necesidad de evaluar cada caso conforme a su viabilidad en el corto y mediano plazo.
Respecto al regreso a clases, Zarza Delgado explicó que la recalendarización del ciclo escolar obedece a solicitudes hechas por las propias comunidades estudiantiles en espacios que ya no están en paro. Subrayó que su administración ha visitado las unidades académicas para atender necesidades y que en aquellas donde el paro ya concluyó, el reinicio de actividades se programó para este 5 de agosto.
“No se trató de una negativa al diálogo”, aclaró en referencia a la postergación de este primer encuentro con el EEU, “sino de la necesidad de atender otros espacios previamente solicitados por las asambleas”.
Durante la reunión, también se acordó la instalación de mesas de trabajo permanentes, un paso que podría marcar el inicio de una nueva etapa en la relación entre autoridades universitarias y estudiantado organizado. Estas mesas servirán para dar seguimiento puntual a los acuerdos generados y mantener una comunicación directa, evitando que los conflictos escalen por falta de atención o desinformación.
Zarza Delgado aprovechó el espacio para reiterar su llamado a no caer en rumores y a fortalecer los canales oficiales de comunicación. “Desde mi discurso de toma de protesta dejé clara la apertura al diálogo”, recordó, “y es algo que seguiremos sosteniendo”.
La mesa con el EEU no resuelve de fondo el conjunto de exigencias estudiantiles, pero representa un paso tangible en la construcción de puentes entre una rectoría que comienza y un movimiento estudiantil que ha mostrado capacidad de organización y resistencia.
Algunos sectores del estudiantado consideran que estos encuentros deben traducirse en resultados concretos en los próximos días. Otros insisten en que el proceso aún está en su fase más preliminar y que no basta con escuchar: se necesita voluntad política para actuar.
La expectativa ahora se centra en el funcionamiento real de las mesas permanentes. De su operatividad dependerá que el conflicto universitario se desactive o escale hacia nuevas jornadas de protesta.
Mientras tanto, las clases en las unidades académicas que no están en paro se reanudarán este lunes, con la esperanza de que el resto de los planteles logren acuerdos para hacerlo en el corto plazo. El diálogo está abierto, pero el reloj institucional corre.






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