UAEMéx impulsa reciclaje responsable de residuos electrónicos en 2025

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E-waste descontrolado amenaza a México y UAEMéx exige acción inmediata

México genera más de un millón de toneladas de e-waste al año, y su mal manejo ya afecta agua, suelo y salud. La UAEMéx busca frenarlo

La creciente generación de residuos electrónicos en México volvió a ponerse sobre la mesa durante la conferencia virtual “Importancia de disponer adecuadamente los residuos electrónicos”, organizada por la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) en el marco de su Campaña Universitaria de Acopio de Residuos Electrónicos 2025. La actividad, coordinada por la Dirección de Protección al Ambiente en colaboración con la empresa Reciclatrónica, reunió a estudiantes, académicos y personal universitario interesados en conocer cómo el uso cotidiano de dispositivos tecnológicos impacta directamente en el entorno.

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La ponencia estuvo a cargo de Alejandro Flores Valeriano, especialista en gestión de residuos electrónicos, quien explicó con claridad que el e-waste —como se conoce internacionalmente a estos desechos— está conformado por aparatos eléctricos o electrónicos que han concluido su vida útil. Aunque forman parte de la rutina diaria, desde teléfonos celulares hasta computadoras, cables, tabletas o pequeños electrodomésticos, la verdad es que el ritmo con el que se desechan ha crecido al punto de convertirse en uno de los problemas ambientales más urgentes del mundo.

Según Flores Valeriano, apenas 22 por ciento de los residuos electrónicos que se generan globalmente llega a procesos formales de reciclaje. El resto termina almacenado en hogares, tiraderos informales o vertederos a cielo abierto. Y es que la falta de infraestructura, combinada con el desconocimiento de sus riesgos, agrava el panorama en países como México.

El especialista destacó que la UAEMéx juega un papel central en la formación de conciencia ecológica entre las y los jóvenes. “Espacios como este, donde se combinan el conocimiento y la responsabilidad ambiental, son esenciales. Cada decisión que tomamos tiene un impacto enorme en el planeta”, expresó ante la audiencia conectada. Para él, el cambio empieza con acciones pequeñas, pero constantes, que permitan reducir la presión sobre recursos naturales y mejorar la calidad del ambiente.

A lo largo de su exposición, Flores Valeriano enumeró los beneficios que trae consigo el reciclaje adecuado de aparatos electrónicos. Más allá de evitar la acumulación de basura tecnológica, el manejo responsable impulsa la economía circular, fomenta la creación de empleos especializados y abre paso a nuevas líneas de innovación tecnológica. Además, reduce la extracción de minerales, el consumo energético asociado a la fabricación de nuevos dispositivos y, en consecuencia, la emisión de gases contaminantes.

Uno de los temas que generó mayor atención entre los asistentes fue la obsolescencia programada. El también consultor explicó que se trata de una estrategia industrial mediante la cual los productos se diseñan con una vida útil corta para motivar su reemplazo frecuente. Esta práctica, que se ha ido normalizando con el paso del tiempo, incrementa la generación de desechos y presiona a los ecosistemas, pues obliga a fabricar más dispositivos en menor tiempo.

El impacto ambiental de estos aparatos no es menor. Flores Valeriano advirtió que un solo dispositivo puede contener hasta tres kilos de plomo, además de otros metales pesados como cadmio, mercurio y arsénico. Cuando los aparatos se desechan de forma incorrecta y quedan expuestos a la intemperie, las lluvias arrastran estas sustancias hacia el suelo y los cuerpos de agua. “Es un riesgo silencioso, pero real. La contaminación avanza sin que la veamos, y cuando llega al agua, los daños son mucho más difíciles de revertir”, señaló.

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En el contexto nacional, la situación también demanda atención. México figura entre los diez países que más residuos electrónicos generan a nivel mundial, con más de 1.2 millones de toneladas anuales. El dato, aunque inquietante, subraya la importancia de fortalecer campañas de acopio, programas de reciclaje y políticas que inhiban el manejo informal, donde los desechos se desarman sin medidas de protección y terminan liberando sustancias tóxicas.

Durante la conferencia, el especialista insistió en que las universidades pueden convertirse en nodos de cambio ambiental al promover prácticas responsables entre su comunidad. La Campaña Universitaria de Acopio de Residuos Electrónicos 2025 es un ejemplo de ello: se trata de un esfuerzo colectivo para facilitar que estudiantes, docentes y población cercana entreguen dispositivos en desuso a través de procesos certificados de reciclaje.

El encuentro virtual cerró con una invitación abierta a participar en las jornadas de acopio que organiza la UAEMéx. Flores Valeriano subrayó que, aunque parezca un acto sencillo —llevar un celular viejo, un cargador o una computadora dañada—, la suma de voluntades puede marcar una diferencia significativa. “No solo es una oportunidad para cuidar el planeta, sino un recordatorio de que cada acción cuenta. Lo que hoy parece pequeño puede tener un enorme impacto ambiental. Si la tecnología avanza, que el reciclaje también lo haga”, concluyó.

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La conferencia forma parte de una estrategia institucional más amplia que busca consolidar a la UAEMéx como un espacio de formación ambiental, donde la ciencia, la educación y la responsabilidad social convergen para enfrentar los desafíos ecológicos que ya son parte de la vida diaria.

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