Morena no esperará los tiempos legales para iniciar la contienda electoral, de nueva cuenta mandarán al diablo a las instituciones y marcarán los tiempos de la elección. La oposición parece no haber aprendido del proceso que recién termina y se pone, de nueva cuenta, varios pasos atrás de los morenistas
Morena llevó a cabo su Consejo Nacional y de lo más destacado que ocurrió este domingo se encuentra la oficialización de la ilegalidad al determinar fechas electorales fuera de los tiempos que indica la legislación electoral además de la restricción para acudir a los medios, solo podrán hacerlo en aquellos que son afines a la 4T.
Los morenistas han encontrado el camino para sacar ventaja de los procesos electorales a través de iniciar el proceso del siguiente año apenas haya terminado el que se encuentra en turno. Así ocurrió el año pasado cuando una semana después de la jornada electoral declararon inaugurados los trabajos para 2023.
Igual que en aquella ocasión, Morena anunció sus propios tiempos comenzando desde este mismo día con la apertura para el registro de quienes deseen participar en el proceso de selección de candidato, mismo que cierra el próximo viernes 16 de junio.
Los aspirantes, es decir, las “corcholatas”, que sean registrados en esta semana arrancarán una campaña promocional justificada mediante el eufemismo “para informar sobre los logros de la 4ta transformación y promover la democracia”. A todas luces se trata de actos anticipados de precampaña.
Morena no esperará los tiempos legales para iniciar la contienda electoral, de nueva cuenta mandarán al diablo a las instituciones y marcarán los tiempos de la elección. La oposición parece no haber aprendido del proceso que recién termina y se pone, de nueva cuenta, varios pasos atrás de los morenistas.
Igual que para el proceso de 2023 en el Estado de México y de Coahuila, el Instituto Nacional Electoral (INE) se mantiene al margen y deja operar a Morena de manera anticipada, sin posibilidad de sancionar o al menos revisar que los procedimientos que está anunciando el partido del Presidente no se consideren como actos anticipados, aprovecha los vacíos legales para sacar ventaja de una oposición que parece no saber cómo reaccionar ante estas medidas.
El proceso electoral de 2023 dejó con un amargo sabor de boca a la coalición PRI,PAN yPRD; por una parte ganaron Coahuila, una entidad que estaba en su bolsa desde el arranque de los procesos locales; mientras que el Estado de México se mantuvo como una expectativa de triunfo que nunca vivió esa realidad o al menos así lo arrojó el comparativo de las encuestas contra el resultado definitivo.
De nueva cuenta, Morena simplemente ignora los tiempos que marca la ley electoral para poder llevar a cabo este tipo de actividades y arranca un proceso anticipado de precampaña entre sus militantes y aspirantes a la Presidencia de la República; con ello se anticipa en el posicionamiento de los nombres de sus aspirantes.
La estrategia sirve para anticipar la agenda y hacer que la gente tenga presentes a los posibles aspirantes, ir ganando posicionamiento y reducir al mínimo posible la presencia de quien vaya a ser el probable contendiente por parte de los partidos de la oposición. Además se anticipan a los posibles aliados en sus procesos internos para cerrarles el paso y reducirlos al punto de la negociación en donde, evidentemente, aparecer en la boleta presidencial no es una opción.
Esta situación se vivió en el Estado de México donde Delfina Gómez se mantuvo siempre arriba en el tubo de conocimiento de los candidatos mientras que la estrategia de Alejandra del Moral no pudo acercarla nunca en ese sector. Inicialmente se pensó que esto ocurrió porque Delfina había sido candidata seis años atrás pero la realidad es que el posicionamiento logrado con anticipación le jugó a favor.
El que se le permita a Morena adelantar así los tiempos de precampaña genera dos factores: en primer lugar encarece el proceso electora pues desde este momento los actores pueden placearse por el país sin tener que reportar sobre algún monto tope , el gasto que ejerzan es libre y solo deben en contra la manera de justificarlos, como ha sido, por ejemplo, el uso de espectaculares de supuestos medios de comunicación que anuncian sus portadas en las que, curiosamente, aparecen estos actores políticos.
Así fue como se promocionaron Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard en su momento, y como lo hace actualmente Adán Augusto López, aunque en este último caso deberá ser cuidadoso porque los acuerdos del consejo les restringen la participación en medios que Morena no considera afines y que han quedado vedados para la promoción.
En el mecanismo de los acuerdos se señala que los aspirantes deberán “rechazar toda práctica antidemocrática como el acarreo, coerción y alianzas con grupos o personas a cambio de prebendas”. Aquí la redacción del documento es importante porque “rechazar” no es lo manso que “prohibir” de tal suerte que mientras los candidatos “rechacen” este tipo de prácticas públicamente, no pueden impedir que terceros lo haga por ellos.
Así las cosas Morena pasa de nueva cuenta por encima de la ley y ha dado el primer paso rumbo a la candidatura presidencial que le permita mantener por seis años más el gobierno del país; no hay que perder de vista que el presidente está buscando e llamado “carro completo” y esto significaría que ejercicios similares estarán ocurriendo en las candidaturas a diputaciones locales y federales así como senadurías; algo que podría complicarles el proceso en general.
Queda esperar si la oposición presenta alguna queja ante el INE para frenar este proceso o lo dejarán transcurrir libremente para observar el desarrollo del ejercicio y ver cómo pueden obtener algún beneficio o si, de plano, esperan que exista una división entre los grupos morenistas. Por lo pronto, al margen de la ley Morena da por inaugurado el proceso de sucesión presidencial de 2024 y como en su momento lo dijera el presidente López: “No me vengan con ese cuento de que la ley es la ley”.



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