En esta ocasión, les comparto algunos consejos para ayudar a los niños a prepararse y, sobre todo, estar tranquilos antes de los exámenes
Francisco “Pelos” Martínez
El fin de semana largo por el Día de Muertos ha pasado y los exámenes dan inicio en muchas de las escuelas. Lo primero que sentimos es nervio, no sólo los niños sino también los papás, por estar preparados y que los resultados sean buenos. Pero, debemos entender primero que los exámenes son una parte fundamental de la educación, y aprender a enfrentarlos de manera efectiva es esencial. En esta ocasión, les comparto algunos consejos para ayudar a los niños a prepararse y, sobre todo, estar tranquilos antes de los exámenes.
Estos consejos se basan en investigaciones académicas y la experiencia de muchas personas, están diseñados para hacer del proceso de estudio una experiencia más efectiva y menos estresante pero debemos entenderlos desde la perspectiva de que no necesariamente funcionan igual para todos los estudiantes ya que cada uno aprende a su propio estilo por lo que debemos identificar cuál o cuáles son los que mejor funcionan para nuestros hijos y cuales no para ayudarles a tener un mejor rendimiento.
Lo primero que debemos considerar, aun fuera de temporada de exámenes, es la organización. De acuerdo con el artículo “Prácticas de tarea y rendimiento académico: el papel mediador de las creencias de autoeficacia y responsabilidad percibida” los doctores Anastasia Kitsantos y Barry Zimerman, mencionan que debemos ayudar a los niños a crear un horario de estudio que incluya tiempo para repasar las materias, hacer ejercicios y tomar descansos regulares.
El generar un plan claro les dará una sensación de control sobre su preparación. Tampoco es tenerlos 3 horas haciendo tareas y ejercicios. Los autores recomiendan espacios cortos, pero regulares. De esta manera, el niño lo tomará como un hábito y el repaso será más ameno. Una opción puede ser adaptar para el estudio la “Técnica Pomodoro” que consiste en trabajar 25 minutos y descansar 5; repetir la dinámica hasta cumplir 4 bloques (2 horas) y tomar un descanso “largo” de cuando menos 15 y hasta 30 minutos, tras el cual se vuelve a iniciar.
Dado que los niños suelen ser más dispersos, se podría comenzar con un bloque de 10 minutos de trabajo por cinco de descanso hasta cumplir 4 bloques (1 hora) y darles 15 minutos de descanso largo para volver a iniciar el ciclo hasta que alcancen su objetivo de estudio. Lo importante de esta técnica es lograr la disciplina de no distraerse durante los periodos de trabajo pero también no querer adelantar trabajo en los descansos, esto busca ayudarles a enfocarse en el estudio y darle descanso a la mente para seguir aprendiendo.
Algo muy importante en el desarrollo del aprendizaje es hacer entender a los niños cómo se puede aplicar lo aprendido. No solo se trata de memorizar, sino de comprender el material. En este caso, podemos ayudar haciendo preguntas, discutir los temas en familia y aplicarlos en nuestra vida diaria.
Por ejemplo: Cuando vamos de compras y debemos sumar el monto total ver con qué cantidad se paga y el cambio que debemos recibir. También están las visitas a lugares históricos, museos o incluso, a nuestro trabajo. Cuanto mejor se comprenda el contenido, más fácil les resultará recordarlo durante un examen.
Por otro lado, la psicología cognitiva y educativa recomiendan la práctica activa, que no es otra cosa que resolver ejercicios, realizar resúmenes y, muy eficiente, enseñar a otros lo que han aprendido. Este enfoque ayuda a consolidar el conocimiento y mejorar la retención a largo plazo. Al practicar activamente, los niños también identifican áreas en las que necesitan trabajar más o dejar claros algunos temas.
Una vez que ya tenemos dominado el conocimiento debemos poner atención a los nervios y sobre todo al estrés, ya que puede afectar negativamente el rendimiento en los exámenes. En este caso, debemos enseñar a los niños técnicas de manejo del estrés como la respiración profunda, inhalar lenta y profundamente a través de la nariz, mantener la respiración por un segundo y luego exhalar lentamente por la boca. Al repetirlo por lo menos tres veces, se puede disminuir la frecuencia cardíaca y relajar los músculos.
También se encuentra la meditación, que es el conjunto de técnicas de respiración profunda, acompañadas de la imaginación. Una vez que se relajaron los músculos, con los ojos cerrados, el niño puede “viajar” a un lugar que considere bonito, seguro y tranquilo, el que más le agrade, para entrar en un momento de calma.
Por último, pero no menos importante, ubicamos la visualización positiva, que implica imaginar el éxito y la confianza en uno mismo. En este caso, se podría imaginar que están en el examen, respondiendo con seguridad y precisión. Asimismo es muy importante fomentar un ambiente de apoyo en el hogar y recordarles que su valor coyol individuos no está determinado por sus calificaciones.
Con estas técnicas, la preparación para los exámenes puede ser una experiencia menos estresante pero debemos recordar que la organización, la comprensión del material, la práctica activa y el manejo del estrés son herramientas que nos pueden ayudar con la confianza y lograr el éxito. No olvidemos que el proceso de aprendizaje es tan importante como el resultado del examen y que no todos los niños aprenden de la misma manera por lo que no a todos les funciona igual la misma técnica. El apoyo y la comprensión de la familia, especialmente de los padres, desempeñan un papel fundamental. Ahora sí: preparados para los exámenes y a pasarla de pelos.






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