La docencia en México enfrenta desafíos como la cobertura desigual, la feminización de la plantilla docente y la falta de infraestructura adecuada. Reconociendo estas desigualdades, se debe mejorar
José Javier Niño Martínez / @JosJavierNioMa1
La semana pasada este espacio estuvo dedicado a reconocer el trabajo que realizan las personas dedicadas a la docencia. En esta ocasión no solo quiero enfocarme en los méritos de dicha actividad, sino en la situación de la misma y los retos que implica la enseñanza académica en nuestro país. Ahondar en esta situación permite el desarrollo de políticas educativas adecuadas para la mejora del trabajo docente y sobre todo favorece una mejora en los resultados en el alumnado.
Sabemos que el estudiantado representa el alma y sentido de la labor docente, aunado a esto, la educación se reconoce en nuestro país como un derecho constitucional y al mismo tiempo nuestra carta magna establece las condiciones de la enseñanza educativa oficial. Por lo tanto, resulta fundamental la información contrastable para construir un juicio razonable sobre las condiciones educativas del país, por lo que los datos oficiales que a continuación se presentan son retomados de los Indicadores Nacionales de la Mejora Continua de la Educación en México publicados en el año 2022.
Previo a la pandemia Covid 19 el nivel de cobertura neta de niñas y niños que asistía presencialmente a escuelas de nivel primaria era del 97.4%, lo que representa casi una cobertura total del derecho a la educación. Este nivel de cobertura disminuía en el nivel secundaria a 84.2%. la tasa de cobertura neta en el nivel bachillerato disminuía todavía más, hasta alcanzar una cobertura neta de 64.2%, es decir una reducción mayor a 30 por ciento desde el nivel básico. Comentario aparte merece el nivel preescolar, ya que dispone de una cobertura neta de 64% en el grupo de edad 3 a 5 años.
Otra peculiaridad del Sistema Educativo Mexicano es la tendencia a mantener una plantilla esencialmente feminizada, la cual mantiene es decreciente conforme se avanza en la escala de nivel educativo, mientras que en preescolar 9 de cada 10 docentes son mujeres, en primaria esta cifra es 7 de cada 10, pasando a 5 de cada 10 en el nivel secundaria.
En lo que se refiere a las condiciones de infraestructura para el desempeño de la actividad docente, el objetivo del Estado Mexicano es dotar de servicios adecuados, equitativos e incluyentes al estudiantado y al personal académico, para facilitar el aprendizaje en un marco de dignidad y seguridad, lo que implica que los edificios dispongan de electricidad, agua potable y servicios sanitarios.
En este sentido, 61.7% de las primarias y 65.5% de las secundarias del país contaban con los servicios básicos; en esa misma condición se encontraba 62.8% de los planteles de Educación Media Superior. En cambio, una tercera parte de los centros educativos en cualquiera de esos niveles educativos carecía al menos de un servicio. Las primarias indígenas representaban un rezago en los servicios ya que solo 28.3% disponían de todos los servicios. Por otro lado, solo 23.6% de las escuelas primarias contaba con instalaciones adecuadas para personas con discapacidad, mientras que en secundaria el porcentaje era de 25.1%. en el nivel medio superior el porcentaje de escuelas adaptadas solo llegaba al 33.3%.
Como podemos observar, es necesario reconocer las desigualdades estructurales que se manifiestan en el sistema educativo mexicano, la siguiente semana intentaré poner esto en perspectiva a través de las consecuencias de la pandemia Covid-19.





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