En la naturaleza, las apariencias engañan. Flores que no son flores, insectos que parecen plantas. La próxima vez, mira más de cerca. ¡La naturaleza esconde secretos!
Francisco “Pelos” Martínez
Dentro de nuestra cotidianidad la relación con las flores y plantas suele ser muy común, las encontramos muy cercanas a nosotros, de hecho, uno de los experimentos más recordados por algunos fue cuando envolvieron un frijol en algodón húmedo y esto dio paso al nacimiento de una pequeña planta. Pues todo eso nos lleva a sorprendernos con las cosas que tenemos a nuestro alrededor.
Cuando nos detenemos y observamos detenidamente, podemos encontrar un espacio de conocimiento que compartir con esos niños curiosos, en este caso, las plantas y flores en casa nos dan el acceso a un mundo que vale la pena conocer. Por ejemplo, ¿ustedes sabían de las flores que en realidad no son flores? Sí, leyeron bien. Existen plantas y cosas en la naturaleza que parecen flores, pero en realidad no lo son.
Para entender un poco más, primero debemos definir ¿qué es una flor? Las flores son la parte de las plantas que se encargan de la reproducción. Son estructuras muy especiales que permiten a las plantas producir semillas y, eventualmente, nuevas plantas. Las flores vienen en todas las formas, tamaños y colores y muchas de ellas destacan por su olor.
Para saber si algo es realmente una flor necesitamos conocer sus partes. Una flor puede contar con pétalos, que son las partes coloridas de la flor que atraen a los insectos polinizadores.
También podemos encontrar los sépalos, que son las pequeñas hojas verdes que protegen el brote antes de que la flor se abra. De ahí, ubicamos los estambres, que son las partes masculinas de la flor que producen polen. Por último, el pistilo, conocida como la parte femenina de la flor que recibe el polen y donde se desarrollan las semillas.
Ahora que identificamos las partes de una flor, veamos algunas plantas que parecen tener flores pero que en realidad no las tienen:
Una de las más conocidas es la Poinsettia, también conocida como Flor de Pascua o Nochebuena. Es famosa por sus hojas rojas brillantes que muchas personas creen que son pétalos de flores. Sin embargo, esas hojas rojas (o a veces blancas o rosadas) no son pétalos en absoluto. Se llaman “brácteas”, que son hojas modificadas que rodean las verdaderas flores, que son pequeñas y amarillas y se encuentran en el centro de las brácteas. Un dato curioso de la Flor de Pascua, además de ser originaria de México, es que fue utilizada por los aztecas para hacer tintes y medicinas.
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Otra que forma parte de nuestras preferidas y que tienes que ver con la suerte, es el conocido trébol de cuatro hojas. Aunque el trébol no es una flor, se parece mucho a una cuando está en el césped. Pero, lo que realmente vemos, es una variante poco común del trébol blanco, una planta que generalmente tiene tres hojas y produce pequeñas flores blancas. Sin embargo, encontrar un trébol de cuatro hojas es muy raro y se dice que, por cada trébol de cuatro hojas, hay alrededor de 5,000 tréboles de tres hojas. Así que a buscar.
Una planta que es muy común ver en los jardines, es la bugambilia, que a menudo engaña a la gente por sus brillantes y coloridas partes. Sin embargo, esta planta que parece tener muchas flores, son en realidad brácteas, igual que en la Nochebuena. Las verdaderas flores de la bugambilia son pequeñas y blancas, y están rodeadas por estas brácteas coloridas. Por cierto, ¿sabías que la bugambilia fue nombrada en honor a Louis Antoine de Bougainville? Un explorador francés del siglo XVIII.
Un dato curioso que también les podría interesar a los pequeños, es que hay animales que han desarrollado apariencias florales. Estos disfraces ayudan a los animales a sobrevivir en la naturaleza. Por ejemplo, la mantis orquídea, un insecto que parece una flor. Sus patas tienen formas y colores que se asemejan a los pétalos de una orquídea. Este camuflaje le permite esconderse de los depredadores y cazar presas desprevenidas. La mantis orquídea es originaria del sudeste asiático y es conocida por su habilidad para mezclarse perfectamente con las flores.
Por eso, la próxima vez que vean una flor, una planta o incluso un insecto, recuerden mirar más de cerca y preguntar: ¿es realmente lo que parece? Porque la naturaleza siempre tiene secretos por descubrir. Ahora sí, a pasarla de pelos.





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