Autismo y derechos humanos

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José Javier Niño Martínez - Horizonte social

Sociólogo especializado en el análisis de procesos políticos. Docente universitario en nivel licenciatura y posgrado.

¿Cuánta dignidad social puede tener un país que aún invisibiliza a miles de personas con autismo por falta de diagnóstico y atención adecuada?

El pasado 2 de abril se conmemoró el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. Como su nombre lo indica, esta fecha —impulsada desde 2007 por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)— tiene como objetivo concientizar a la humanidad sobre los derechos humanos de las personas con algún tipo de Trastorno del Espectro Autista (TEA). Asimismo, busca promover el conocimiento de sus libertades y, en consecuencia, garantizar su participación igualitaria en las distintas esferas de la sociedad.

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El Trastorno del Espectro Autista implica diferentes grados de dificultad en los procesos de comunicación social y, por lo tanto, se traduce en diversos obstáculos para la interacción social de las personas que se encuentran en esta condición. A ello se suma el desconocimiento que prevalece en la mayoría de la población, lo que con frecuencia se convierte en prejuicios y actos de discriminación.

Los antecedentes científicos en materia de investigación, diagnóstico y tratamiento del TEA se remontan a la primera mitad del siglo XX, centrándose, a lo largo del tiempo, en tratamientos cognitivo-conductuales.

También es importante señalar que existen distintas manifestaciones del TEA, entre ellas el Síndrome de Asperger y el Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado (TGD-NE), lo que da cuenta de la magnitud del reto para reconocer la diversidad de expresiones de esta condición.

Cada persona tiene características particulares; el autismo no es una condición homogénea y, por lo tanto, su atención médica y social requiere una amplia capacidad institucional y un mayor conocimiento de la población en general.

Dado que las personas con TEA interpretan de forma distinta el mundo que las rodea, el proceso de aprendizaje y su relación con el entorno resultan complejos y suelen evidenciar los límites de los modelos de enseñanza tradicionales, ya que expresan sus sensaciones de forma diferente. Aunado a ello, en algunos casos se presentan ansiedad, depresión, déficit de atención e hiperactividad.

Debido a las dificultades que implica su diagnóstico, el gobierno de México no dispone de una estadística confiable sobre el número de personas con esta condición, aunque se estima que alrededor de 6 mil 200 personas nacen cada año con autismo en nuestro país.

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El reconocimiento de los derechos y la atención de las necesidades de las personas con autismo representa un acto de dignidad social, pues implica entender que, aunque algunas pueden vivir de forma independiente, otras requerirán asistencia durante toda su vida.

Esta fecha es una oportunidad para sensibilizarnos sobre esta condición, así como para apoyar políticas públicas y proyectos sociales que favorezcan el acceso a una vida digna para todas las personas con TEA.

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