Mientras el campo enfrenta rezagos históricos, tres jóvenes mexiquenses se preparan en una de las mejores escuelas agrícolas de América Latina con respaldo del gobierno estatal
En un contexto donde el desarrollo del campo depende cada vez más de la preparación técnica y la innovación, el Gobierno del Estado de México apostó por la formación de capital humano especializado como una vía estratégica para fortalecer el sector agropecuario. Bajo esta premisa, tres jóvenes mexiquenses iniciarán estudios profesionales en la Escuela Agrícola Panamericana “Zamorano”, en Tegucigalpa, Honduras, a partir de enero de 2026.
Los beneficiarios de la beca Zamorano-ICAMEX son Bernardo Trinidad Tinoco, originario de Amatepec; Juan Granados, de Atlautla; y Gustavo García González, de Jocotitlán. Cada uno cursará programas de Ingeniería en Agronomía y Agronegocios en una institución reconocida a nivel internacional por su enfoque práctico, científico y orientado al desarrollo rural sostenible.
El respaldo institucional se canaliza a través del Instituto de Investigación y Capacitación Agropecuaria, Acuícola y Forestal del Estado de México (Icamex), organismo que desde hace años acompaña a jóvenes con vocación por el sector primario. La lógica es clara: invertir en la formación de nuevos perfiles técnicos para que, una vez concluidos sus estudios, regresen a la entidad con herramientas suficientes para incidir de manera directa en el desarrollo del campo mexiquense.
La verdad es que no se trata solo de enviar estudiantes al extranjero. El objetivo de fondo es generar capacidades locales, fortalecer comunidades rurales y mejorar la productividad del campo desde una visión integral. En ese sentido, el acompañamiento académico y técnico previo a la beca ha sido una pieza clave del proceso.
Durante la etapa de selección, los jóvenes contaron con asesoría institucional para cumplir con los requisitos académicos, evaluaciones y trámites necesarios. Además, destacaron el respaldo de sus familias, un factor que, aunque pocas veces se menciona, resulta decisivo cuando se asume el reto de estudiar fuera del país durante varios años.
Los tres coincidieron en que su principal motivación es regresar al Estado de México para aplicar los conocimientos adquiridos en beneficio de sus comunidades. Y es que, en zonas rurales, la formación especializada puede marcar la diferencia entre prácticas tradicionales limitadas y modelos productivos más eficientes, sustentables y rentables.
De acuerdo con Everardo Lovera Gómez, Director General del Icamex, la beca Zamorano-ICAMEX cubre los rubros más importantes de la formación académica: matrícula, hospedaje y alimentación. Los estudiantes, por su parte, asumirán los costos relacionados con el trámite migratorio y el traslado internacional, una corresponsabilidad que forma parte del compromiso adquirido.
El proceso de selección fue descrito como estricto y altamente competitivo. De un total de 120 registros iniciales, únicamente 18 aspirantes lograron concluir su postulación. Posteriormente, cinco aprobaron las evaluaciones académicas y técnicas, y solo tres obtuvieron finalmente la beca. El procedimiento contó con el acompañamiento de Rosario Gómora Hernández, Directora de Apoyo Técnico y Divulgación del Icamex.
Este nivel de exigencia busca asegurar que los apoyos se destinen a perfiles con vocación, disciplina y un proyecto claro de retorno social. Además, permite que la inversión pública tenga un impacto real y medible en el mediano y largo plazo.
La relación entre el Gobierno del Estado de México y la Escuela Agrícola Panamericana “Zamorano” no es reciente. El convenio de colaboración se firmó en 2007, con una inversión conjunta de dos millones de dólares. Este acuerdo contempla un periodo de cien años, de 2007 a 2107, durante el cual jóvenes mexiquenses podrán acceder a estudios profesionales en esta institución de prestigio internacional.
Zamorano es reconocida en América Latina por formar profesionales con una visión integral del campo, combinando teoría, práctica y una sólida ética de trabajo. Para entidades con una amplia diversidad agrícola como el Estado de México, este tipo de alianzas representa una oportunidad estratégica para enfrentar los retos actuales del sector, como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la modernización productiva.
Además, la experiencia internacional no solo aporta conocimientos técnicos. También expone a los estudiantes a nuevas realidades, modelos de organización y formas de entender el desarrollo rural. Esa mirada amplia, al regresar, suele traducirse en proyectos más sólidos y con mayor impacto social.
Con este tipo de acciones, el Gobierno del Estado de México refuerza una política pública orientada a largo plazo, donde la educación especializada se convierte en un motor para el desarrollo del campo. Tres jóvenes inician hoy un camino académico fuera del país, pero la apuesta institucional está puesta en su regreso y en lo que puedan aportar, con preparación y compromiso, a la tierra que los vio crecer.






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