Tras las fiestas, miles de árboles terminan abandonados. En San Mateo Atenco, el gobierno municipal busca cambiar esa historia con centros de acopio y reciclaje ambiental
Con el cierre de la temporada decembrina, una escena se repite cada año en calles, baldíos y contenedores: árboles naturales de Navidad desechados sin un destino claro. Frente a esta realidad, el Gobierno Municipal de San Mateo Atenco puso en marcha una estrategia puntual para darles un manejo responsable y evitar que se conviertan en residuos urbanos sin control.
Anuncio

Por instrucción de la presidenta municipal, Ana Muñiz Neyra, se habilitaron tres centros de acopio temporales destinados a la recolección y reciclaje de árboles naturales de Navidad. La medida busca ofrecer a la ciudadanía una alternativa ordenada, accesible y ambientalmente responsable para disponer de estos ejemplares una vez concluida su función ornamental.
Los centros de acopio operarán en fechas específicas durante enero: los días 9, 10, 16, 17, 23 y 24, en un horario de 10:00 a 15:00 horas. La selección de los días responde a la intención de facilitar la participación ciudadana durante varias semanas, permitiendo que más familias puedan acudir sin contratiempos.
Las sedes habilitadas son la Plaza Cívica Benito Juárez, ubicada en el Barrio San Nicolás; las Oficinas Municipales de Santa María, localizadas en la calle 2 de Abril esquina con Ciprés, en el Barrio Santa María; y el parque Juan Rulfo, en el fraccionamiento Santa Elena. Se trata de puntos estratégicos dentro del municipio, pensados para cubrir distintas zonas y reducir traslados innecesarios.
De acuerdo con la información oficial, los árboles recolectados no serán desechados como basura común. Serán canalizados a procesos de reciclaje y aprovechamiento, una práctica que permite transformar los residuos orgánicos en materiales útiles, como composta o insumos para áreas verdes. Y es que un árbol natural, bien manejado, puede seguir teniendo un impacto positivo incluso después de las fiestas.
Para que el proceso se realice de manera adecuada, las autoridades municipales hicieron un llamado claro a la población: antes de llevar los árboles a los centros de acopio, es indispensable retirar por completo adornos, luces, clavos, bases metálicas o cualquier otro material ajeno a la madera. Este detalle, que puede parecer menor, resulta clave para garantizar un reciclaje seguro y eficiente.
Además de la recolección, el programa incorpora un incentivo ambiental directo. Las personas que entreguen su árbol navideño podrán recibir, a cambio, una plántula de árbol frutal para su hogar. La dinámica busca reforzar la cultura de reforestación y cerrar el ciclo de manera simbólica y práctica: un árbol que se despide da paso a uno nuevo que crecerá en patios, jardines o espacios comunitarios.
La iniciativa se inscribe en una lógica más amplia de cuidado del medio ambiente y corresponsabilidad social. En municipios con alta densidad urbana, como San Mateo Atenco, la correcta gestión de residuos orgánicos representa un desafío constante. Acciones como esta permiten reducir la presión sobre los servicios de limpia, evitar focos de contaminación y, al mismo tiempo, sensibilizar a la población sobre su papel en la protección del entorno.
La verdad es que el destino de un árbol navideño no suele ocupar un lugar central en la conversación pública. Sin embargo, cuando miles de ejemplares son abandonados cada año, el impacto ambiental se vuelve tangible. Por ello, programas de acopio temporal adquieren relevancia más allá de lo operativo: funcionan como recordatorio de que las decisiones cotidianas también cuentan.
Desde el gobierno municipal se destacó que este tipo de acciones forman parte de una estrategia gradual para fortalecer la educación ambiental y promover hábitos responsables entre la ciudadanía. No se trata únicamente de cumplir con una temporada, sino de construir una relación más consciente con los recursos naturales.
Con estas medidas, San Mateo Atenco ofrece una alternativa concreta para que el cierre de las fiestas decembrinas no se traduzca en un problema ambiental. Reciclar un árbol de Navidad, entregarlo en un centro autorizado y recibir una nueva planta puede parecer un gesto sencillo, pero suma. Y es que, en el fondo, pequeñas acciones colectivas suelen marcar diferencias duraderas en la vida urbana y en el cuidado del medio ambiente.





Deja un comentario