Candelabrum Metal Fest se ha caracterizado por que las bandas nacionales reciben el mismo trato y se presentan en el mismo escenario que las agrupaciones (como se dice en el argot) “con cartel”
José Antonio “H” Martínez / @Marginaldo_Mtz
En la colaboración anterior, hablábamos de cómo el “Metal”, saltó del underground a ser uno de los protagonistas del circuíto de festivales taquilleros de nuestro país, los nombres de los eventos del género, se han ido multiplicando y diversificando tanto como los subgéneros que forman parte de ese movimiento.
De esa ámplia lista, algunos se han destacado por la calidad de sus line ups, pero también existen los que, además de ofrecer carteles atractivos, cuentan con una organización que ha sido calificada de impecable, lo que les ha dado además reconocimiento a nivel internacional.
Uno de ellos es el Candelabrum Metal Fest, que a pesar de ir apenas por su segunda edición, tiene sobre sí los reflectores y está en el radar, no solo del público que asiste a estos shows, sino también de promotores y organizadores de encuentros del estilo.
Fue en 2022 que un grupo de empresarios “metaleros”, convocó un equipo de trabajo que fuera capaz de realizar un festival -con las exigencias que eso implica-en el que se reuniera lo más selecto de la escena, bandas que en muchos de los casos pisaban territorio nacional por primera vez.
Otro de los puntos que se consideraron importantes, es que se llevara a cabo fuera de la CDMX, que historicamente ha acaparado la realización de todo tipo de presentaciones, y para ello seleccionaron el estado de Guanajuato y más específicamente la ciudad de León, lugares que cuentan con un movimiento rockero importante.
Así, y después de meses de arduo trabajo, el sueño se materializó y apareció el cartel que anunciaba lo que habría de ser un suceso y que sin temor a equivocarme, habría de representar también un parteaguas en la forma de producir y realizar eventos.
Candlemass, Grave, Midnight, Tribulation, Night Demon, Carcass, Voivod, Moonspell, Infernal Conjuration, Overkill, Sigh, Evoken, Mordskog, Blood Incantation, Cirith Ungol, Attic, Dies Irae, Piraña, Cadaver, Castleumbra, Sadistic Intent, fueron las bandas que formaron parte de la primera edición, que en palabras de los asistentes, lo convertía en algo imperdible y que ponía la vara alta para los demás festivales.
De igual manera, una programación de tal magnitud, anunciaba que lo que vendría para la segunda edición, que tendrá lugar los próximos 1, 2 y 3 de septiembre en la Velaria de la Feria de León, habría de superarla o al menos, estar en el mismo nivel y tal parece que así es, ya que para este año tendremos oportunidad de ver sobre el escenario a Dark Tranquillity, Paradise Lost, Immolation, Grave, Draconian, Autopsy, Heathen, Satan, The Halo Effect, In The Woods, Vio-Lence, Unto Others, Majestic Downfall, Unto Others, Hulder, Sacramentum, Officium Triste, Devil Master, Mörk Gryning, Deceased, Cathartic, For Centuries, Starforce, Agony Lords, Black Mask.
Algo que es importante señalar acerca de Candelabrum Metal Fest y su forma de programar, es el hecho de que las bandas nacionales, reciben el mismo trato y se presentan en el escenario que las agrupaciones (como se dice en el argot) “con cartel”, lo que indudablemente, ha obligado a otros promotores a seguir el ejemplo, lo que repercute en la redignificación de la escena nacional.
Por otra parte, para esta edición, la Agencia Soundtrack (principal responsable de que el festival suceda) y Candelabrum, se han comprometido con Brigada Canina, que es una asociación dedicada al rescate y protección de perros ancianos, para donar insumos que les ayuden en su labor y han hecho extensiva la invitación al público, para que se suma en la iniciativa.


Muchas cosas más se pueden decir de Candelabrum Metal Fest, pero como reza el adagio “hasta no ver no creer”, así que, queridos lectores, si aún no tienen planes para este fin de semana, sería bueno darse la oportunidad de asistir y ser testigos de todo esto que aquí les platico, ¡ah! y de paso se compran sus botas vaqueras mientras degustan un buen “caldo de oso” y una “guacamaya”, porque ir a León y regresar sin haber hecho todo lo anterior, es como no haber estado ahí.





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