Hoy es el último día de campaña y durante los 58 días que van, prácticamente nada se ha escuchado sobre las propuestas para cultura y arte; simplemente, no está en la agenda de nadie
En menos de una semana, se llevará a cabo el proceso para elegir (por primera vez) gobernadora en el Estado de México y algo que tiene ocupada a la comunidad cultural de la entidad, y por supuesto a quienes vivimos del quehacer en el rubro, es si existe conocimiento de causa en los equipos de ambas candidatas y si hay propuestas reales y no paliativas para atender a un sector que por muchos años ha vivido con presupuestos cada vez más pobres.
En un afán de salir de la duda antes mencionada, un servidor se puso a investigar y buscar publicaciones o declaraciones respecto a lo cultural, con resultados bastante decepcionantes, lo cual es preocupante y más aún, después de haber visto cómo se han manejado las secretarías de Cultura federal y estatal, además de las direcciones de Cultura de diversos municipios de filiación política, tanto de la coalición “Va por México”, como de “Juntos Haremos Historia”.
La desaparición de becas y dependencias dedicadas a atender a la comunidad artística, los pagos retrasados o inexistentes, los programas paliativos y la “facilitación de espacios para darse a conocer”, son parte de los distintos errores que se han cometido históricamente (salvo honrosas excepciones) y que mantienen descontenta a la comunidad de hacedores de arte y cultura para con la clase política, quienes lejos de tomar ejemplo de países como Colombia, Perú, Ecuador, Panamá y Chile, por mencionar algunos, donde se ofrecen talleres, cursos y capacitaciones para la profesionalización de quienes hacen parte de las industrias culturales, entrega de becas para movilidad nacional e internacional, o fondos para la realización de eventos, prefieren destinar los presupuestos a programas infructuosos y hasta populistas.
También es importante señalar que, el sector del que hoy hablamos, es uno de los más olvidados y las dependencias que deberían atender a dicha población son, cada vez más, lugares para dar empleo a aquellos con los que se generaron compromisos de campaña y que, si bien hacen su trabajo, no necesariamente tienen el conocimiento, ni el expertise necesario para llevar a cabo la encomienda, en lo que respecta a los operativos y si de directivos y secretarios se trata, pareciera que es más su preocupación por tomarse la foto con el artista, jactarse de intelectuales o hacer méritos para obtener puestos más altos o seguir siendo considerados en las siguientes administraciones y peor aún, contratar a aquellos a quienes quisieran ver sin entender que una cosa es al arte y la cultura (con todo lo que la palabra abarca) y otra el entretenimiento superfluo, salvo casos aislados.
Cultura, es sin lugar a dudas, una pieza importante en la estructura de los encargados de la administración de todos los niveles de gobierno y nadie ha reparado en que es un área que puede garantizar el bienestar social, bienestar que se traduce en simpatía de la gente y en lo que ello conlleva; sin embargo, es de los rubros menos tomados en cuenta, tanto que (para ejemplo un botón) hasta las escuelas oficiales donde se forma a los futuros profesionales de las bellas artes son escuelas sin validez oficial, absurdo pero cierto.
Hacer Cultura no es redituable o, por lo menos, parece que eso es lo que piensan en las candidaturas y peor aún, es el mensaje que envían al electorado y a los creadores con quienes, insisto, se tiene una deuda histórica.



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