El filme de animación Mi amigo Robot rompe expectativas, ofreciendo una tragicomedia que refleja la amistad, soledad y pérdida. Ambientada en Nueva York, destaca por su música jazz y su enfoque conmovedor
Mario Vallejo Soriano / @VallejoSoriano
Normalmente no corro al cine a ver la película de la que todos hablan, menos a las de superhéroes porque, aunque mi imaginación es grande, hay algunas que rayan en lo ridículo; tampoco me muero por ver la que acaba de ganar el Oscar o por las clásicas referencias de los entusiastas fans del cine que suelen recomendar “véla, me gustó mucho”, “es una muy buena película”, “está bien hecha” y así…
Tampoco me acerco a las famosas series, hoy muy de moda, desde “la comodidad de tu hogar”, esas que se corean en las oficinas o se “espoilea” en cualquier plática de sobremesa. Recuerdo varias a las que los programas de variedades o de chismes de la farándula le dedicaban una buena cantidad de minutos para “analizarlas”.
No, normalmente no lo hago. Normalmente suelo esperar a que pase la euforia mediática y social para observarlas, claro, si también creo que vale la pena dentro de mi neófito gusto por la cinematografía o si todavía está en cartelera o si, como dijimos, ya está en las plataformas.
Sin embargo, existe la excepción a la regla porque la semana anterior a las vacaciones, me lancé a vivir la experiencia del cine (de la cual nomás no me canso), ya saben los boletos, la fila, el olor a palomitas, la sala llena de expectativa, algunos niños que observan, ríen, pero más adultos adentrados en la silenciosa trama.
El motivo fue el filme de animación Robot dreams o en español Mi amigo Robot (2023), una adaptación de la novela gráfica homónima de la norteamericana Sara Varon. La película dirigida por el español Pablo Berger fue nominada este año al Oscar en la categoría de Mejor película animada, además obtuvo dos premios Goya en España como Mejor película de animación y Mejor guion adaptado el año pasado.
Pero más allá de los premios, mi curiosidad viajó rápidamente después de leer y ver el trailer que prometía mucho y que sin duda rompió mis expectativas. Aunque Mi amigo Robot, está dirigida a todo público, seguramente los adultos encontraran más mensaje y mayor significado.
Yo la califico como una tragicomedia, una serie de situaciones de la vida cotidiana a través de la amistad entre un perro, que se llama Perro y un robot que se llama Robot. La historia es una aguda reflexión sobre la soledad, la amistad, la pérdida y el perdón, sentimientos que seguramente resignificamos de acuerdo a nuestras propias experiencias.
La historia se desarrolla en Nueva York a lo largo de un año donde la ciudad se ve retratada con detalles de los 80: los colores, el movimiento, los sonidos se encuentran bien resueltos bajo una interesante banda sonora que lleva como pieza central la famosa y pegajosa canción setentera September, de Earth, wind & fire.
La película no cuenta con diálogos, por lo que la música, jazz básicamente, y los sonidos juegan un papel fundamental para darle tiempo y ritmo a las diferentes escenas, con ellas el director logra llevar al espectador a diferentes emociones para desarrollar un tono y un contexto muy específicos para la historia.
Algo más a destacar es que esta película animada es muy diferente de las que estamos acostumbrados por parte de las grandes empresas cinematográficas del género como Disney, Pixar o hasta los Estudios Ghibli, que por cierto ganó el Oscar este año.
Finalmente, Mi amigo Robot es un filme que no deben dejar de ver en el cine o en las plataformas porque, como los clásicos, retoma temas y situaciones de la condición humana, pero de manera sencilla y conmovedora, con mucho humor e imaginación.





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