“La sinceridad es una silla incómoda, sobre la cual pocos están dispuestos a sentarse”
Paulo Coelho
Carlos Mota Galván / @CarlosMotaG
Estaba por terminar el tan esperado primer debate por la Presidencia de la República, organizado por el INE, y ya los bandos contendientes se declaraban como vencedores. En realidad cada uno vio lo que quería ver, los oficialistas, el que pudieron demostrar que van “requetebién” y que por ello repetirán en el cargo, enfrente, que todo está patas pa’ arriba y es necesario reconstruirlo y que su candidata es la idónea para encabezar este proceso. El tercero en la discordia se dedicó a repartir “tarjetitas” de presentación para que lo conocieran.
En estricto sentido, ninguno de ellos podría decir que ganó, si acaso la candidata de Fuerza y Corazón por México pudo por momentos arrinconar a su oponente, aunque fue incapaz de conectar el golpe definitivo que le diera el triunfo. El nerviosismo, la falta de contundencia en sus argumentos no se lo permitió. El solo mencionar los enormes errores cometidos por esta fallida administración, sin ir a fondo y brindar posibles alternativas de solución, la dejaron en solo un intento.
Un punto interesante para analizar es el post-debate, donde los equipos de campaña están intentando hacer lo suyo y suplir las deficiencias tanto del horrible formato que implementó el INE como de sus propios candidatos. Hasta López Obrador, qué raro ¿verdad? Luego de decir inicialmente que estos ejercicios eran importantes, cambió de parecer y manifestó que todo este debate se armó para poner en entredicho su administración, como siempre, haciéndose la víctima y violando una vez más la ley al intervenir en el proceso dando supuestas cifras que solo él conoce.
Y ya que hablamos de post-debate, siempre resulta interesante “leer las letras chiquitas”. Para quienes dicen que llevan una ventaja inalcanzable, resulta extraño que previo a su mañanera, tengan que mandar traer a sus 23 gobernadores para mostrar músculo, donde de paso montaron un show con aquello que Claudia, a decir de su “jefe de campaña”, no pudo lograr, presentar como un dechado de virtudes todo lo que han “construido”, anunciando de paso que ahora sí, en unos meses más, implementarán un sistema de salud de primer mundo. Poco importa si los hechos contradicen su discurso, como lo es el hecho del anuncio de Grupo Acir, quién informó del cierre de sus tres estaciones radiofónicas en Acapulco, ante el cobro de piso exigido por los distintos grupos delictivos que operan en la zona.
Volviendo al tema central, la verdad de las cosas es que Claudia Sheinbaum cumplió con su cometido, en realidad no había nada que presumir, e hizo lo que le ordenaron, mentir como le han enseñado, sin mostrar el menor rubor en ello. Evadió y esquivó con su desprecio los ataques y sólo una vez descompuso el rictus para volver a adoptarlo inmediatamente. Xóchitl Gálvez se recompuso de un inicio incierto donde el nerviosismo le hizo presa. Sin embargo, le faltó congruencia a su narrativa, articular mejor su discurso, mostrarse como ella es, incisiva, propositiva, aquí no bastaba con enumerar los errores, sino desprender las caretas de quienes aplicaron tales políticas al tiempo de ofrecer soluciones, lamentablemente, también tuvo un cierre preocupante, por falta de concentración.
Xóchitl llamó “dama de hielo” a Sheinbaum, mote que se ajusta a la interpretación que el oficialismo adoptó en este ejercicio electoral, pero debemos recordar que a un témpano, el viento no le destruye, es el fuego, el calor, quien lo derrite, creo que poco ayudan a la candidata de la oposición las loas a granel, es necesario analizar lo hecho, bueno o malo, el tiempo es muy corto y esta es una lucha contra todo y contra muchos. Máynez, por su parte, seguirá regalando “tarjetitas” esperando no se le asome su camiseta guinda en el inter. El marcador sigue 0-0 y aún faltan dos encuentros más.





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