Desabasto de medicamentos a cambio de apoyos del gobierno, pésimo trato

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J. Israel Martínez Macedo - Demonios en directo

No es un problema de los últimos meses, el desabasto de medicamentos ha sido la constante de esta administración, un problema que el propio gobierno ocasionó y que nunca pudo solucionar

J. Israel Martínez Macedo / israelmartinez.com.mx

Cuando se habla de salud en estos días es ineludible mencionar el retroceso sistemático en el que hemos caído; el problema comenzó como una simple gripa, un estado momentáneo en el que los medicamentos escasearon, según se dijo, por un cambio en el mecanismo de adquisiciones para quitar de las manos de los corruptos una forma de enriquecimiento y abuso; años después las medicinas siguen sin llegar a los enfermos y, como lo dijera Esperanza Paz, madre de un niño con cáncer, “Hemos regresado a la etapa en la cual nos dicen cáncer y no tenemos la esperanza de pensar que se va a salvar una vida”.

Negar la realidad ha sido el modus operandi de este gobierno. La persona encargada de desmantelar el mecanismo de compras consolidadas de medicamentos fue recompensada al pasarla de Oficialía Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (OMSHCP) a la jefatura del Sistema de Administración Tributaria (SAT) y posteriormente a la Secretaría de Economía del gobierno federal, Raquel Buenrostro Sánchez tuvo en sus manos la posibilidad de evitar la caída del sistema de salud pero destinar más de 51 mil millones de pesos de las compras de productos médicos a los programas sociales presidenciales no era una cosa menor, la recompensa a la responsable lo demuestra.

El cierre de 2018 no fue un problema, las compras para garantizar el cierre de año estaban previamente aprobadas por la administración anterior, el verdadero problema comenzó en 2019 cuando el actual gobierno decidió parar en seco el mecanismo de adquisiciones y vetar a algunos proveedores argumentando corrupción sin tener otra forma de hacerse de los medicamentos y materiales necesarios para cosas tan simples como curaciones o tan complejas como cirugías, como era de esperarse, comenzó el desabasto en todo el país.

Por si fuera poco, la administración federal prohibió que los propios familiares pudieran adquirir por su cuenta los insumos necesarios para la atención medica que los enfermos pudieran recuperarse; las cirugías se fueron acumulando en periodo de espera y los propios médicos comenzaron a recomendar llevar los tratamientos o las cirugías por fuera de los institutos de salud; quienes contaban con un seguro o los recursos les tomaban la palabra pero quienes no simplemente debían esperar a que el enfermo no falleciera en la espera de bisturíes, gasas o prótesis que no tenían fecha de llegada.

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Cuando el gobierno quiso reaccionar lo hizo de la peor forma posible; intentó organizar licitaciones en las que trataba de imponer condiciones absurdas y totalmente fuera de toda lógica del mercado farmacéutico, dejando ver que el desconocimiento del tema era realmente absoluto y se notaba, en consecuencia los fabricantes prefirieron no participar de los concursos; la respuesta del gobierno mexicano, lejos de dar marcha atrás, fue acusar extorsiones, boicots y otros fantasmas a los que regularmente recurre cuando las cosas no le salen como esperan.

El remedí fue peor que la enfermedad; el gobierno le dio la espalda a la industria farmacéutica nacional y se lanzó a la búsqueda de los medicamentos de los mercados internacionales; primero como “rico nuevo” dispuesto a pagar lo que le pidieran para garantizar el abasto y, después, al conocer los costos de esos productos en el terreno global, comenzó a mendigar ayudas a las OMS o a “países amigos”.

Poco a poco los problemas se fueron acumulando. Lo siguiente fue la falta de pago a los médicos residentes en abril de 2019; ahí se dejó en evidencia el trasfondo político de la crisis: el dinero; pero, como dijera el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, en diciembre llegó la pandemia de Covid-19 y al gobierno federal le cayó “como anillo al dedo” pues la atención de la opinión público se centró en la atención médica hospitalaria y, aunque nunca se dijo que pasó con las camas y ventiladores que se le compraron al hijo de Manuel Bartlett con sobreprecio (y que nunca funcionaron); durante 2020 y 2021 el tema médico se centró en la cantidad absurda de muertos por el pésimo manejo de la pandemia, una cifra tal que ni siquiera pudo ser contabilizada porque los registros fueron alterados.

La pandemia y el criminal manejo que de ella se hizo le ganó al responsable, Hugo López-Gatell el apodo de “Doctor Muerte” peor también funcionó para ocultar uno de los más grandes fraudes en el uso de recursos públicos con el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) que en sus tres años de existencia utilizó una absurda cantidad de dinero y que, al no dar ningún resultado, se terminó extinguiendo sin que nadie explicara qué se hizo con esos recursos porque el desabasto jamás cesó.

La transferencia del Insabi al IMSS-Bienestar sirvió solo para “blanquear” los gastos de uno de los fracasos más grandes de esta administración pero no solo eso sino que, además, se ideó hacer una “Megafarmacia” para resolver el tema del desabasto; en los términos presidenciales “qué tan difícil puede ser comprar todo para un solo lugar y luego distribuirlo a cualquier parte del país”.

El resultado, se compró una bodega que perteneció a la tienda Liverpool para acondicionarla (según) y poder almacenar ahí todos los medicamentos y materiales de curación que se requieren en todos los hospitales del país; claro que eso será cuando ya opere al 100 por ciento porque en este momento sigue siendo una bodega con estantes vacíos y una demanda que no deja de crecer.

Y así surge la pregunta; si no se han hecho las compras necesarias para satisfacer la demanda de medicamentos y materiales de curación desde hace cinco años, entonces ¿a dónde se ha ido el dinero que se destinaba para ello? Bueno, está en todos esos “apoyos directos” que el gobierno federal ha dado a diestra y siniestra y en los que se han ido prácticamente todos los recursos de cuanto ahorro, fondo y gasto público se pudo.

El desabasto de medicamentos es cada vez más insostenible; la megafarmacia que se pintó como la solución “mágica” a todos los problemas de la falta de medicinas y material de curación simplemente sigue sin hacer mella a una problemática que crece cada vez más y, por si fuera poco, se advierten mutaciones de Covid cada vez más peligrosas y difíciles de tratar y aunque las camas de los hospitales estén llenas y los casos comiencen a multiplicarse, pareciera ser que lo único que sigue importando es que la gente reciba un cheque que de nada le servirá si se enferma porque, primero, es una enfermedad muy costosa y, segundo, de todas maneras no hay medicamentos para tratarla. En fin la lógica de la transformación.

One response to “Desabasto de medicamentos a cambio de apoyos del gobierno, pésimo trato”

  1. Avatar de Maura
    Maura

    Es inconcebible que un hombre ambicioso y cínico tenga doblegado al borde de la ignominia a diputados, senadores, funcionarios y parte de un pueblo con esa cantidad de desaciertos.
    Diputados y senadores, con el dinero o consustancial secretos los domina y a ese pueblo tan necesitado con migajas y lengua, gracias por ayudar a crear conciencia

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