En la crianza, enseñar sobre el cuerpo es una oportunidad para cultivar la curiosidad, fomentar la autoestima y promover hábitos saludables en nuestros hijos, todo con confianza y alegría
Francisco “Pelos” Martínez
Cuando uno se convierte en padre, sin generalizar, se comienza a pensar en la educación, alimentación, cuidados, etc. Y la propia vida nos va complementando con situaciones como el dentista, sus actividades deportivas, culturales y de entretenimiento pero, en muy pocos casos, te pones a pensar en ese momento en el que le tendrás que enseñar de su propio cuerpo… hasta que llega el momento.
Quiero dejar claro que esta colaboración no es para decirte cómo hacerlo, sólo compartirte algunas ideas que te pueden ayudar para adentrarnos en el tema.
Cómo decía mi abuelo, primero es lo primero: es importante establecer un ambiente de confianza y apertura para hablar sobre el cuerpo. Desde una edad temprana podemos incorporar conversaciones sobre el cuerpo en nuestras interacciones diarias, utilizando un lenguaje sencillo y apropiado para la edad de nuestros hijos. Por ejemplo, al bañarlos o vestirlos, podemos nombrar las partes del cuerpo y explicar para qué sirven.
Una vez que tenemos su confianza, podemos comenzar con algo fácil. Cantar canciones sobre el cuerpo mientras señalas las diferentes partes, como «Cabeza, Hombros, Rodillas y Pies». También puedes jugar con movimiento que involucren imitar acciones corporales, como saltar, agacharse y girar.
Un factor sumamente importante es la búsqueda de libros ilustrados sobre el cuerpo humano diseñados para niños pequeños. Estos libros suelen tener imágenes coloridas y textos simples que capturan la atención, lo que ayuda a comprender mejor su cuerpo.
También puedes imprimir dibujos para colorear y discutir juntos las diferentes partes mientras trabajan en ese proyecto artístico. Los juguetes educativos, como muñecos con partes del cuerpo o rompecabezas anatómicos, pueden ayudar en el conocimiento sobre las partes de una manera práctica y táctil.
A medida que los niños crecen y comienzan a hacer preguntas más detalladas sobre su cuerpo, es importante estar preparados para abordar temas más sensibles de manera honesta y apropiada para su edad. Aquí van algunas ideas que te pueden servir para manejar estas conversaciones:
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- Ser honesto y preciso en las respuestas, utilizando un lenguaje claro y comprensible para tu hijo.
- Respeta su curiosidad y anímalo a hacer preguntas.
- Debemos ser sensibles a sus emociones y brindarle apoyo si muestra incomodidad o confusión.
- Debemos establecer límites saludables sobre qué información es apropiada compartir en diferentes edades y contextos.
Además de aprender sobre su cuerpo, es importante enseñar a los niños hábitos saludables que promuevan su bienestar físico y emocional. Esto incluye cosas como lavarse las manos, cepillarse los dientes, dormir lo suficiente y comer alimentos nutritivos. Involucrar a los niños en estas actividades y explicarle por qué son importantes para mantener su cuerpo sano y fuerte, es un referente que les ayuda a comprender las cosas.
De esta manera, enseñar a nuestros hijos sobre su cuerpo es una oportunidad para cultivar su curiosidad, fomentar la autoestima y promover hábitos saludables que los acompañarán toda la vida. En nuestro caso, nos abre la posibilidad de seguir con esa confianza y tratar en cualquier momento esas charlas importantes sobre los cambios que sufren, pero, sobre todo, dejarles claro que nadie más los puede tocar. Ahora sí, a pasarla de pelos.




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